URDÓN – BALCÓN DE PILATOS – TRESVISO

Mayo 1.990. Desde Potes bajamos por la carretera hacia el Desfiladero de la Hermida y en el punto donde el Río Urdón desemboca en el Deva, al lado de una central eléctrica, abandonamos el coche y tomamos una pista que sigue el curso del Urdón. Es un estrecho desfiladero por donde se camina con verdadero placer, al poco rato hemos de cruzar un torrente que baja por la izquierda, para ello hay un bonito puente, algo más adelante otro de la misma factura para cruzar a la orilla derecha del Urdón.

Vistas desde el Balcón de Pilatos

La zona tiene mucha vegetación pues al estar en zonas de umbría, donde nunca penetra el sol y haber tanta humedad, los árboles crecen en poco terreno. Por nuestra derecha bajan unas canales muy inclinadas con cerradas paredes a ambos lados, vemos los restos de una oveja que seguramente se despeñó desde lo alto, las grajas y cuervos son los únicos acompañantes que tenemos.

Tresviso

Comenzamos el interminable ascenso al Balcón de Pilatos, son mil vueltas y revueltas para ganar los casi 800 mts. de desnivel que hay desde el Deva, Tresviso se halla a casi 1.000 mts. de altura. Cuando hacemos una parada y miramos hacia abajo, por las verticales paredes, nos sorprende el trazado del camino, tan bien hecho aprovechando cualquier punto estable. El sol comienza a calentar, ahora en la cuesta nos pega de plano, así que sudamos la camiseta y bebemos todo lo que llevamos en la mochila.

Balcón de Pilatos

Al cabo de un par de horas damos vista a Tresviso, que está como colgado en la ladera, junto a los escarpados tajos de la izquierda, por la derecha son lomas algo más suaves, pero aún nos queda un buen tramo para llegar, al menos media hora de recorrido, ahora algo más suave y por verdes praderas que hacen mas grato el camino. Contemplamos la Pica de Mancondiú, por donde pasamos ayer, ahora vista desde esta otra perspectiva.

Barranco del Río Urdón

Hacia las 12 arribamos al pueblo y lo primero sentarnos en la terraza del único bar, con hermosas vistas hacia los alrededores, así que una buena botella de sidra y un trozo de queso de Tresviso, para empezar, impagable el momento, no solo por la comida y bebida, si no por el espectáculo, la placidez y tranquilidad, demás del bello y hermoso día que nos ha regalado la primavera este año en Picos.

Descenso de Tresviso

Después de un largo y relajado paréntesis, volvemos a tomar el camino de regreso que, ahora, es cuesta abajo y el esfuerzo mínimo. Aún nos quedará el retorno a casa en el coche, por tanto no podemos entretenernos mucho, de otra forma, nos hubiéramos quedado toda la tarde, a lo mejor también la noche, en el bonito y relajante pueblo de Tresviso. Volveremos muy pronto.

Puentes sobre el Río Urdón