SOTRES – PANDÉBANO – URRIELLU – LA TERENOSA Kmts. 17

Día 5-6-04. De pronto me despierto, a las 6 de la mañana, no se muy bien donde estoy y por unos segundos he de recordar que he dormido en Sotres, que anoche a las 10,30 caí en la cama en un profundo sueño que casi no me dio tiempo a taparme, de tal forma que ahora estoy exactamente en la misma posición que al acostarme, no me he movido en ningún momento, era tal el sueño y cansancio, que mi cuerpo se rindió de inmediato, aún así había puesto el despertador a las 6,15, quiero salir muy temprano para evitarme los sofocos y calores del mediodía, sobre todo en la fase de ascenso a Urriellu, luego comprobaré que acerté plenamente con el madrugón.

Viejo puente sobre el río Duje


Miro por la ventana y compruebo la continuidad del magnífico tiempo que durante varios días hemos tenido, aún el sol no toca las altas cimas de enfrente y la hermosa luna llena está colgada sobre las montañas con un fondo de cielo claro, sin el menor rastro de nubes, buen comienzo de día.
A las 6,30 abandono Sotres, donde no se escucha el menor ruido, tomo la carretera de descenso a los Invernales de Cabao para cruzar el Río Duje y comenzar el ascenso a Pandébano. Al comienzo de la pista hay un coche y una persona enfundada en un saco durmiendo en el suelo, paso in hacer el menor ruido para no importunarle. Los últimos dos kmts., hasta el término de la pista antes de llegar al Collado de Pandébano, los subo cómodamente sentado en el coche de Víctor, con quien realizaré gran parte del recorrido. Víctor viene desde Cangas de Onís para subir a Urriellu y pasar allí este bello día, así que tendré buena compañía durante un buen rato.

Collado de Pandébano


En el final de la pista habrá otros 10/12 coches, supongo que sus dueños estarán en el Refugio Delgado Úbeda en Urriellu, pues cuando llegamos, la poca gente que había estaba escalando en las paredes del Picu. A las 7,17 de la mañana, con el macuto a cuestas, tomamos la senda hacia el Collado de Pandébano, ahora el sol ilumina con intensidad las cumbres nevadas de los Cuetos de Albo con grandes neveros en sus cimas, brilla la blanca nieve y las paredes calizas contra el intenso cielo azul, el contraste también resalta con el verdor de las campas del Collado de Pandébano. La temperatura no debe superar los 14 grados, ideal para ascender los 1.000 metros de desnivel.

Senda a La Terenosa


Desde las campas de Pandébano seguimos hasta La Terenosa, una serie de cabañas dando vista a la Riega del Tejo, alguna de ellas convertida en Albergue y en otra una señora que vende queso, en la misma cabaña lo hace de forma artesanal, eso lo veré a la vuelta. Saludamos a la señora al pasar y seguimos por la estrecha senda en dirección al Collado Vallejo desde donde ya tenemos una perspectiva completa del Picu que se yergue hacia el cielo azul como salido de las moles calizas en un espectacular tómbolo gigantesco, no hay duda, es el símbolo de Picos, su esbelta figura, sus paredes verticales, el entorno que domina no tiene comparación con cualquier otro pico o cima de los alrededores.

Senda a Urriellu


A partir del Collado Vallejo la senda comienza a cruzar una serie de canales que se inician por encima de los 2.000 mts. y descienden hasta la Riega del Texu, en una vertiginosa inclinación, pedreras y derrumbaderos que sobrecogen al verlos en ambos sentidos. No puedo por menos recordar el paso por esta senda, junto a mi amigo Celestino, hace bastantes años, bajo una espesa niebla y con la nieve cubriéndolo todo hasta La Terenosa, el eco de los cuervos y el ruido de la nieve que desprendíamos y que bajaba rodando hacia abajo, nos hacían imaginar los profundos desniveles que se generaban en los laterales de la senda. Gigantescos hoyos a un lado y otro de la senda, algunos de ellos aún con nieve en sus cuencos, pero de dimensiones descomunales, 10 o más metros de profundidad, que entonces ni podíamos imaginar, conformando estrechos puentes por donde la senda circula ahora. Descomunales bloques de roca desprendidos de las montañas, ahora esparcidos por las laderas como centinelas fantasmagóricos que nos hacen imaginar cualquier desprendimiento, bueno pues entonces no tuvimos ocasión de ver estos ciclópeos gigantes colgados en las inclinadas laderas por donde la senda gira para salvarlos o bordearlos.

La Terenosa


Otra cosa que he podido comprobar en este maravilloso y claro día, es el descenso desde Urriellu por Balcosín y Camburero hasta Bulnes, descenso que también realicé hace años junto a mi amigo Celestino, bajo una intensísima niebla. Bueno pues la senda de descenso en sus primeros metros es a través de una inclinada y pedregosa base de las montañas, que requiere un especial esfuerzo de atención para no salir rodando unos cuantos metros hacia la canal. Se desvía hacia la izquierda, hacia la Canal de Camburero y entrar en la Majada Camburero, que en aquella ocasión nos topamos de repente entre unas casetas muy derruidas, ahora las he visto en una zona algo verde alrededor.

Picos de Cuetón y Vega del Caros

A partir de aquí desciende, de nuevo, por una zona muy inclinada hasta llegar hasta La Garganta, lugar estrecho por donde comienza la Canal de Balcosín, pero vista ahora desde aquí arriba, no ofrece ninguna dificultad, no como en la anterior ocasión en que lo único que veíamos era el arroyo y por él caminábamos sin saber a ciencia cierta lo que nos rodeaba ni hacia donde nos dirigíamos.
Seguimos, ahora, la senda con cierta comodidad pues aún disfrutamos de la penumbra de la mañana y el sol aún no ha aparecido, cosa que llegará dentro de poco tiempo y sufrirán los menos madrugadores. Por nuestra izquierda se escucha el rumor de una cascada que vierte desde las alturas, es el Valle del Agua, agua que se filtra y desaparece antes de cruzar la senda, por tanto agua no encontraremos hasta el Refugio Delgado Úbeda. A partir de los 1.600 mts. de altura comenzamos a pisar algún pequeño nevero, que se van haciendo más frecuentes y mayores a medida que ascendemos, incluso hemos de cruzarlos con la inclinación bastante fuerte, claro que la nieve está muy blanda y permite la pisada segura.

El Picu desde el Collado Vallejo

Algunos rebecos pastan en zonas de hierva, ni se inmutan con nuestro paso, están acostumbrados a la presencia humana, incluso aprovechan algunos desperdicios que dejamos a propósito, pan, frutas, etc. etc.
El Picu, esbelto y orgulloso, de frente, nos da la bienvenida majestuoso, ni se inmuta ante las vías de escalada que han trazado los expertos, son pequeñas marcas que ni siquiera son perceptibles para cualquier inexperto.

Por la senda a Urriellu


A las 10 en punto llegamos al Refugio, los encargados esperan gran afluencia de visitantes y preparan las viandas para recibirlos, la temperatura a la sombra es muy baja y al llegar sudando, hemos de abrigarnos, incluso dentro del propio refugio el frío es intenso. Hacemos una larga parada para almorzar, disfrutamos del entorno, charlamos con los encargados del refugio y algunos escaladores, hablamos por teléfono con casa y yo me preparo para realizar el camino de retorno. Ha sido una hora de tranquilidad, descanso y reparación de fuerzas, pero aún me queda una jornada intensa, no solo el retorno hasta La Terenosa, si no hasta el propio Bulnes. Me hubiera gustado hacer el descenso por Balcosín y Camburero, pero mis piernas aún no se han repuesto del esfuerzo de ayer y prefiero no forzarlas, así que inicio la bajada por el camino de ascenso hasta La Terenosa, ahora cruzándome con mucha gente que aprovecha este hermoso día para disfrutar de estas bellas montañas.
Los que ahora ascienden, sudorosos y fatigados por la fuerte temperatura, preguntando cuanto falta para llegar y resoplando empapados, nada que ver con unas horas antes, cuando el sol aún no daba en esta zona, la temperatura era sensiblemente más baja y la brisa de la mañana amortiguaba cualquier atisbo de calor. Probablemente me habré cruzado con 30/40 personas en este tramo hasta La Terenosa. Distingo perfectamente el azul del mar, en la lejanía, con la claridad y nitidez de la mañana, las distancias se pueden contemplar en muchos kilómetros.

Cuetos del Albo


Desde la canal del Valle del Agua se podría, perfectamente, descender hacia la Canal de Balcosín y bajar por Camburero hacia Bulnes, pero eso sería en otra ocasión más propicia. De vez en cuando vuelvo la vista atrás para contemplar una vez más la bonita silueta del Picu a medida que el sol va rodeándolo e iluminando toda la zona de la Canal de la Celada, una de las mejores panorámicas es la que ofrece el Collado Vallejo, aquí hago otra breve parada. Desde el collado contemplo también el Barrio del Castillo de Bulnes, ubicado en las verdes praderas, también el Monte de la Varera, aquí a mis pies, cubierto por un bello hayedo ahora intensamente verde y resplandeciente con el sol resaltando las recién brotadas hojas de las hayas. También las verdes campas del Collado de Pandébano contra las paredes calizas de Peña Main, y los tejados rojos de las majadas, precioso.

Llegando al Ref Delgado Úbeda


Hacia la una de la mediodía llego nuevamente a La Terenosa, la señora que vende queso me dice que el que tiene ahora es algo fuerte, me lo da a probar y efectivamente, solo con una botella de sidra o de vino sería capaz de hincarle el diente, por tanto me quedo con las ganas, sobre todo de beber algo, lleno la cantimplora en una goma que tiene la señora en un bidón y sigo mi camino a Bulnes.
Datos del GPS en la subida desde Sotres a Urriellu: Distancia recorrida 11,2 kmts. Tiempo detenido 34 minutos. Tiempo en movimiento 3 horas. Tiempo total 3,34 horas. Media en movimiento 3,7 kmts. hora
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