FUENTE DÉ – TESORERO – VEGA DE URRIELLO – PONCEBOS

Mayo 1.985. Tomamos el primer teleférico hasta el Mirador del Cable para iniciar lo que será una de las travesías más duras que hemos hecho por Picos. Afortunadamente el día se presenta espléndido lo que ya es tener suerte, luego en el descenso a Bulnes será otra cosa. Nos preparamos para el ascenso a través de la blanda nieve, a Horcados Rojos, trayecto ya realizado en anterior ocasión, pero no por ello dejaremos de disfrutar de los inmensos panoramas nevados, sobre todo la zona del norte de Palencia y sus grandes cimas, ahora cubiertas de nieve y perfectamente visibles desde aquí.

Torrecerredo

Una vez llegamos a Horcados Rojos, dejamos las mochilas y decididos, ascendemos al Pico Tesorero, vértice geodésico a 2.570 mts. de altura y magnífico mirador de todos los alrededores. El ascenso, a través de los neveros, no nos ha supuesto mucho esfuerzo, sobre todo al no ir cargadas nuestras espaldas, podemos ver la silueta esbelta del Urriello, Peña Vieja, Torrecerredo, Peña Santa en el otro macizo, los Llambriones y demás cumbres de alrededor, en la cima donde nos hallamos, hay grandes e inclinadas cornisas de nieve, por tanto no nos podemos ni mover, es un pequeño espacio en que tenemos dificultades hasta para darnos la vuelta.

El Naranjo de Bulnes

Como la jornada va a ser muy dura y larga, no nos entretenemos mucho, enseguida retornamos sobre nuestros pasos hacia Horcados Rojos, para cargar con las mochilas e iniciar el vertiginoso descenso por la pared, que en algunos casos está helada debajo de la nieve, hay algunas cadenas para el aseguramiento pero estas se han cubierto de hielo y nieve, así que no sirven de nada. Con sumo cuidado descendemos hasta el Hoyo de los Boches, su cruce, a través de la nieve blanda nos supone un enorme esfuerzo, con el sol dándonos de plano sudamos la camiseta y terminamos extenuados.

Peña Santa de Castilla desde el Tesorero

Una vez terminado este primer Hoyo, viene el otro, el Hoyo sin Tierra, de igual factura que el anterior y con la misma fatiga y esfuerzo, agotamos el líquido y llegamos al Refugio Delgado Úbeda casi deshidratados, aquí al menos reponemos fuerzas comiendo y bebiendo todo lo que se pone a nuestro alcance. La vista del Naranjo nos ha dejado pasmados, impresionantes sus paredes y sus dimensiones, que hermoso pico este gigantesco monolito calizo.

Peña Vieja

Como no podemos perder mucho tiempo, a partir de aquí no sabemos que nos deparará el camino, nunca hemos pisado estos lugares y más abajo hemos visto que las nieblas lo cubren todo, por tanto tendremos que ir a tientas. Iniciamos el descenso, en los primeros metros aún nos da el sol, pero enseguida penetramos en la espesa niebla, no volvemos a ver nada, solo escucharemos el ruido del agua, los cuervos y el viento sobre las imponentes moles que nos rodean, sonidos que reproduce el eco al chocar con las paredes.

Torrecerredo y niebla en el Cares

Por el Canalón del Jou Lluengo vamos por la derecha del arroyo, a veces lo cruzamos con sumo cuidado, las rocas están muy húmedas y resbaladizas, en algún caso damos con el culo en el agua, más abajo tomamos la Canal de Camburero, que viene por nuestra izquierda, lo sabemos por que pasamos al lado de una majada, es la Majada de Camburero. Enseguida enlazamos con la Canal de Balcosín y más abajo escuchamos el fuerte ruido de un torrente que viene por nuestra derecha, intuimos que es el arroyo que viene del Collado de Pandébano para unirse al que nosotros seguimos, la Riega de Balcosín, efectivamente llegamos a una zona herbosa y se terminan las vertiginosas paredes de ambos lados del arroyo, estamos llegando a Bulnes, miramos hacia atrás y nos parece increíble que hayamos bajado por esa profunda grieta, nos quedamos sobrecogidos al verlo. Respiramos tranquilos pues no teníamos la seguridad de por donde andábamos, ahora salimos de las nieblas y en Bulnes nos tomamos una fresca y deliciosa cerveza. Continuamos por la senda que baja por la Riega del Tejo hasta el Puente de la Jaya sobre el Cares, en poco rato llegamos a Puente Poncebos.

Otra perspectiva del Naranjo

Estamos rendidos, ha sido una jornada de las más duras que recordamos, también de las más tensas al ir por sitios desconocidos y encima con la espesa niebla. Tomamos habitación en el hostal, aseo y buena cena. Encargamos por teléfono un taxi a Arenas de Cabrales para que nos venga a buscar y subirnos hasta Sotres a primera hora de la mañana, pues el programa será también de cierta dureza.