LAGO DE LA ERCINA – VEGA DE ARIO

Mayo 1.986. Lo mismo que ayer, muy temprano, volvemos a subir en coche a los lagos e igual que ayer, hermosa y soleada mañana, algo más tarde será otra cosa. Dejamos el coche al final de la carretera, al lado del Lago de la Ercina, lo bordeamos por nuestra izquierda, varios patos y aves acuáticas se bañan en sus frías aguas, nosotros seguimos por una senda que al principio está bien definida pero que, a medida que tomamos altura, la nieve la ha tapado y en algunos momentos no tenemos claro por donde seguir.

Lago Enol

Después de caminar durante más de una hora, miramos hacia atrás y vemos que unas nubes comienzan a aparecer en el cielo, nos mosqueamos un poco, pero valientes, seguimos, eso sí, mirando hacia atrás constantemente. Por la senda se camina muy bien y vamos a buena marcha, unas dos horas después de nuestra salida, en unas praderas llamadas Vega Ceñal, vemos que el panorama se pone cada vez peor, sobre todo porque hay zonas de la senda donde hay hierba y por tanto nada que nos oriente en caso de mala visión.

Santuario de Covadonga

Nos damos la vuelta, muy a nuestro pesar, pero es lo mejor que podemos hacer, las nieblas se nos echan encima y no vemos un carajo, esto en cuestión de minutos. Por la nieve seguimos nuestras propias huellas, pero como digo, en la hierba jugamos al despiste, es más, en una zona herbosa de varios metros, tenemos que recorrer los bordes de nieve para poder localizar nuestras huellas, eso indica el grado mínimo de visibilidad. Además, cuando llegamos al Lago de la Ercina, que nos damos cuenta por el sonido de los patos en el agua, si no tampoco éramos conscientes de lo cerca que estábamos del agua. Y para rematar, cuando estamos cerca del final de la carretera, donde dejamos el coche, no había manera de localizar el lugar, gracias que en un momento justo, llegó otro coche y por el ruido del motor pudimos llegar, aunque estábamos a menos de 100 mts. de distancia.

Hacia Vega de Ario

Justo al llegar al coche, comienza la llovizna, nos salvamos por los pelos, así que durante todo el camino, hasta subir al Puerto del Pontón, bajo la intensa lluvia. Nos paramos a comer en Oseja de Sajambre y al bajar del Puerto, parece que quiere clarear, así que subimos por la carretera al Puerto de Tarna, pero lo mismo, cada vez se pone peor, en el pueblecito de La Uña, antes de llegar al puerto, nos paramos a tomar un café caliente, a los pocos minutos, cuando salimos, el coche está cubierto de nieve, por tanto para casita deprisa, hoy no es nuestro día y nada más podremos hacer.

Desfiladero de los Beyos