PUERTO
DE SAN ISIDRO – PICU TORRES Km 8,57
Día 12-06-07. Abandono Riaño a las 7h15m bajo una espesa
niebla que se conforma en el pantano pues cuando me alejo de sus aguas,
el intenso sol de la mañana ilumina profusamente el Valle
de Riosol,
Picos de Mampodre y todos los alrededores. Aún así, en
algunos puntos, el termómetro del coche marca 4 grados, vaya contraste
con los más de 20 que hace por la meseta a estas horas.
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Picu Torres |
Subo al Puerto de Tarna, giro a cruzar el Puerto
de las Señales para descender a Puebla
de Lillo donde desayuno y hago acopio de pan
para el almuerzo, está recién salido del horno.
Tomo la carretera al Puerto de San Isidro y antes
de llegar tengo enfrente, provocador, el Picu Torres,
de escarpadas lajas de pizarra flanqueado por dos moles calizas en
su ladera sur al final de un amplio collado.
Este collado será mi primer objetivo de la mañana.
Continúo admirando la estilizada y escarpada silueta del Torres cuando
lo ilumina el sol pues las nubes altas tan pronto ensombrecen los alrededores,
como ilumina el sol todo lo que puedo ver.
Dejo el coche en un plano al lado de la carretera a pocos metros del
propio Puerto de San Isidro (1.526 m) y ka estación de esquí.
Son las 9 en punto de esta fresca y agradable mañana iniciando
el ascenso a este Picu Torres, todo un símbolo en la Cordillera
Cantábrica, por su escarpada silueta y su ubicación aislado
de otras cimas de su dimensión, por tanto desde su cima no hay
nada que impida soberbias vistas en grandes distancias.
Comienzo el ascenso que al principio es algo penoso por culpa de las
altas retamas, esto me lo merezco por no seguir un camino por la ribera
del arroyo y por los verdes prados, lo comprobaré al regreso que
será mucho más agradable.
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Acercamiento al Picu Torres |
Cruzo impenetrables escobones (retamas), algunos prados y brezales
bellamente adornados por las flores color morado hasta encontrarme
con un grupo
de vacas vigiladas por un agresivo mastín que no permite que pase
cerca del ganado por lo que he de dar un amplio rodea para que el perro
no venga hacia mí de forma poco amistosa.
Paso al lado de grandes simas y cuevas, algunas están valladas
para que el ganado no caiga dentro de las cavidades y desaparezca para
siempre. Gigantescos hoyos donde los arroyos dejan sus aguas que desaparecen
entre piedras o grandes neveros que tapan las enormes bocas calizas.
En las laderas de umbría permanecen algunos neveros que chorrean
el agua derretida, luego pasaré alguno de ellos cuando llegue
a alturas superiores. Sigo cruzando los bosques de altas retamas hasta
zonas más amplias donde camino ya con cierta alegría, sobre
todo porque la temperatura es muy agradable y el aire es hasta frío,
para comenzar el duro ascenso al primer collado al lado de las dos moles
calizas a mi izquierda y el Picu Torres por la derecha.
Según
me acerco al collado oigo enfrente el fuertísimo viento silbando
sobre mi cabeza, al llegar a dicho collado veo el trazado de la senda
que continúa a nivel hacia otro collado de frente, más
elevado, donde hay varios neveros muy inclinados. La senda bordea las
escarpadas pareces para salir a la parte suroeste del Torres donde
las inclinadas laderas son perfectamente transitables hasta su cima.
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Ascenso al Picu Torres |
Este último ascenso superinclinado y con bastante humedad en el
suelo con el consiguiente peligro de resbalar y salir disparado cientos
de metros abajo, se me hace algo pesado pero con la emoción de
llegar a la cumbre los malos ratos se me pasan sin sentir. Los últimos
metros es necesario realizar algunas trepadas con mucho cuidado entre
rocas, a las 11 en punto llego a la cima habiendo tardado por tanto un
par de horas en el ascenso.
Ahora disfrutaré durante un buen rato de las hermosas y amplias
panorámicas que me ofrece este soberbio oteadero a 2.106 metros
de altura, destacando los valles y montes asturianos, Picos de
Europa, Montes de León y Palencia,
todo un lujo en este hermoso día
de primavera. En la cima la temperatura es mas bien fresca así que
agradezco los rayos de sol cuando las nubes lo permiten.
Después de un largo descanso haciendo fotos y contemplando los
panoramas, decido descender en soledad durante toda la mañana,
he visto una senda que cresteando hacia el este, va salvando los escarpados
picos y agujas, me atrevo a seguirla sin tener la seguridad de su continuidad
y las complicaciones que pueda tener. La senda se aprecia transitada
lo que me inspira cierta confianza, voy con sumo cuidado salvando los
pasos complicados y los fuertes desniveles, también la humedad
del terreno, asegurando con mucha precaución.
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Llagu Ubales desde el Picu Torres |
Al llegar a un escarpe, la senda desciende por una canal muy inclinada
y pedregosa, por donde bajo arrastrando el culo cuando no tengo
más
remedio. La verdad es que este atajo supone descender en la mitad de
tiempo que lo que tardaría por donde subí.
Superadas las zonas inclinadas y complicadas, hacia las 12, hago
una larga parada al agradable sol y así descansar de la tensión
del descenso, mis piernas acusan esa tensión y el esfuerzo realizado,
también para comer algo pues mi estómago no aguanta más.
Sigo ahora la senda adecuada para evitar los bosques de retamas
que tan mal me lo hicieron pasar esta mañana al subir.
A las 13 horas llego al coche para descender hacia Puebla de
Lillo y
continuar la segunda parte de la jornada que también será muy
interesante y bien aprovechada.
Datos del GPS: Distancia recorrida 8,57 km. Tiempo en movimiento 2h46m.
Tiempo detenido 1h20m. Tiempo total empleado 4h6m. Media total 2,1 k/h.
Desnivel acumulado 542 m.
PERFIL DE LA JORNADA |
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