PIEDRAFITA – PTO. DE PIEDRAFITA – PEÑA
DE LA LAGUNA
Día 13-6-02. Desde Villamanín a Cármenes la carretera es muy estrecha, pero los alrededores son muy bonitos, ésta asciende por un valle con grandes montañas a ambos lados hasta llegar al Puerto de Cármenes, lugar llamado La Campa, dando vista al otro valle donde se asienta el pueblo de Cármenes, los alrededores intensamente verdes y bonitos, todo rodeado de escarpadas montañas, me paro en el propio collado a contemplarlo todo en esta hermosa y soleada mañana, es todo un espectáculo.
Al llegar a Cármenes tomo otra carretera que sube por el valle, pasando por aldeas casi abandonadas, para al final, llegar a Piedrafita la Mediana, donde termina dicha carretera y su continuación es una pista en muy mal estado, así que dejo el coche siendo las 9,15 y con la mochila al hombro, continúo por la pista hacia el Puerto, la altitud del pueblo es de 1.300 mts. La pista sigue hacia el fondo del valle y debió ser utilizada por antiguas explotaciones mineras, como en casi todos los pueblos de esta zona, minas de plomo, carbón, etc.
La temperatura es ideal y aunque a ratos sopla el fuerte viento, en otros hace más bien calor, en todo caso es un día espléndido y radiante que viviré intensamente. Al lado de la pista hay una especie de hito gigantesco, con casi 3 mts. de altura, parecido a una bala enorme y que seguiré viéndolos durante toda la mañana hasta llegar al collado final. Hay un estrechamiento con escarpadas paredes calizas a ambos lados del río, éste se desprende entre cascadas con intenso caudal. Hay tramos de la pista que bordean las paredes y han sido protegidos con piedras para sostener la base, la pista actual no pasa por allí, da un rodeo y bordea las escarpadas paredes por su parte trasera. Comienza a sobresalir, por mi izquierda, una alta y escarpada montaña llamada Alto del Corralón que presidirá mi periplo durante toda la mañana, ésta forma parte del cordal que sale del Puerto de Pajares y termina en Brañacaballo, con varias cumbres por encima de los 2.000 mts., parte de ellas las tendré a mis espaldas cuando llegue al cordal principal.
Lleno la cantimplora de agua fresca en una fuente y algo más adelante un gran peñasco se ha desprendido y ha quedado en medio de la pista. Al calentar el sol sobre la hierba, los grillos comienzan el concierto bien temprano, este intenso calor no pronostica nada bueno para última hora de la tarde. Cruzo un gran rebaño de vacas y terneros y arriba en la pista hay un todoterreno de un ganadero que atiende el rebaño, cuando llego al coche no encuentro al paisano, intentaba preguntarle algunas cosas de los alrededores, pero no lo encuentro por ningún lado, así que continúo el ascenso por la pista y sus gigantescas balas de hormigón como centinelas en el camino, es posible que en los antiguos inviernos, la nieve cubriera durante mucho tiempo dicha pista y su función fuera la de señalizar el itinerario, es lo más lógico.
Las laderas norte de los valles paralelos están cubiertas de hayedos, especialmente la del Arroyo Valcaliente, por donde podría descender al regreso directamente al pueblo haciendo un recorrido por las cumbres hacia el este. El río se despeña en cascadas impetuosas que producen gran ruido, es el nacimiento del Torío, ahora tomo una senda que sube de forma mucho más directa, no como la pista que va dando un enorme rodeo, así que en poco rato llego al Puerto de Piedrafita.
He tardado 1,15 horas en el ascenso y en el collado sopla una fuerte brisa que me obliga a ponerme la chaqueta para pararme a contemplar el panorama, sobre todo la amplia cuenca del Torío con algunos neveros en las zonas más altas, pero lo más espectacular está del lado asturiano, un amplio y verde valle que se extiende entre las montañas y algunos pueblos ubicados en su fondo, la zona se denomina Casomera, cuenca del Río Llananzares. En la parte asturiana, al fondo, se aprecian intensas nieblas por debajo de los 500 mts., pero en las zonas cercanas son muy bonitas, destacando las escarpadas montañas que me rodean. Hay bosques de hayas y verdes praderas donde rebaños de vacas pastan apaciblemente. Tomo un sendero que parte a mi derecha, hacia el este, que asciende por el cordal principal hasta donde se junta a otra senda que asciende del lado asturiano comenzando a ver señales blanca y amarilla de PR que seguiré viendo durante mucho rato en mi itinerario.
En el camino de ascenso al Alto del Puerto, paso por algunas lagunetas y zonas húmedas, la senda es perfectamente visible y a ratos pasa a la zona sur. Como quiera que de la parte leonesa no he visto ninguna marca de PR, interpreto que el trazado viene de la parte norte, o sea la asturiana, están bien repasadas y supongo pertenecen a un itinerario circular bien definido. Aunque la senda bordea el Alto del Puerto y no sube a su cima, yo si que lo hago y las panorámicas son sorprendentes, Picos de Europa, el Cordal Cantábrico, Puerto de San Isidro, abajo el hermoso valle asturiano y en la parte sur, el valle leonés con las Hoces de Vegacervera al fondo, cimas, cordales, picos, etc. realmente extraordinario.
La altura es de 1.866 mts. y me tengo que abrigar, el viento es muy frío, a continuación seguiré el cordal principal, al menos hasta un pico que veo al fondo, es la Peña de la Laguna, vértice geodésico a casi 2.000 mts. de altura. Varios buitres sobrevuelan los alrededores y pasan muy cerca con gran ruido, mas a lo lejos un helicóptero realiza una pasada sobre el cordal y desciende por el valle. Paso al lado de un cartel en el suelo que dice “Reserva Regional de Caza, Principado de Asturias”, estos carteles los seguiré viendo durante todo el día. Llego a la Peña de la Laguna a 1.967 mts. de altura y las vistas son grandiosas, nuevamente, ahora algo más cerca de San Isidro, Puerto de Vegarada, cumbres de Picos y todo el cordal cantábrico que se pierde de vista, por el lado contrario, hacia el oeste, alcanzo a ver las cimas de Peña Ubiña. Hay dos buzones metálicos al lado del vértice geodésico, uno del Grupo de Montaña Civile de Oviedo, 28-4-74, el otro está muy borrado y no puedo leerlo, al fondo algunos neveros en las laderas norte.
Después de un relajado descanso, continúo por las escarpadas crestas hasta un punto donde he de descender por la ladera sur y bordear los peligrosos escarpes, hasta llegar al Collado Morgao donde un grupo de vacas pasta en las praderas vigiladas por una hembra de mastín de gran tamaño llamando cariñosamente su atención y ganar su confianza. Tomo una senda que me lleva por las suaves laderas que me van bajando hasta el pueblo de Piedrafita de nuevo, llego a la 1,30 con la bota izquierda abriendo su gran boca y ya no la ha querido cerrar, la suela se ha desprendido hasta la mitad, por tanto los últimos metros los bajo con muchas precauciones. GPS, kmts. recorridos 14, tiempo 3,20 horas, tiempo detenido 1 hora. |