PUERTO
DE ANCARES - CUIÑA
Día 23-06-01. Anoche durante la cena, había 4 mesas ocupadas en el comedor, me enrrollé con dos colegas de A Coruña (Fernando y Luis) que habían llegado al hostal a última hora y pretenden hacer alguna excursión por la zona. También estuve charlando animadamente con un paisano del pueblo, no tan reservado como es el tradicional carácter de la gente de la comarca, en este caso, me dijo que había sido emigrante y por eso era más abierto a la gente de fuera. Total que cuando me quise ir a la cama pasaban de las 11, algo más tarde de lo que es mi costumbre. A pesar de que el hostal tiene las paredes bastante gruesas, a la habitación le ha estado dando el sol durante toda la tarde, así que está algo templada, por tanto dejo abierta la ventana del cuarto de baño para que entre el fresco de la mañana y vaya si entró, hacia las 4 me tuve que tapar hasta con la manta, la temperatura bajó de forma radical.
Puse el despertador a las 6,15 para aprovechar bien la mañana, sobre todo por la temperatura que hace durante el día, especialmente calurosa y sofocante, así el ascenso a las cimas durante la madrugada se hace más agradable. Cuando salgo a la calle las espesas nieblas están llegando al pueblo y la temperatura es de 8 grados, el coche está lleno de rocío, no me extraña que de madrugada sintiera frío. Balouta está a 1.100 mts. de altura y las nieblas comienzan a envolver el pueblo, pero no pasarán de dicho nivel, el fuerte sol no se lo permitirá. Tomo la carretera de ascenso al Puerto de Ancares y según va amaneciendo tengo la perspectiva de la silueta de todo el cordal, especialmente del Miravalles donde estuve ayer por la tarde. A las 7 abandono el coche en el puerto, hace una temperatura estupenda, pero se nota que los rayos del sol, incluso tan temprano, son muy fuertes. Un extenso mar de nieblas cubre el Principado de Asturias y Galicia por debajo de los 1.200 mts. de altura, a partir de dicho nivel sobresalen los picos, sin embargo por el lado sur está completamente despejado.
Tomo la senda que parte hacia el oeste, en el sentido contrario a ayer por la tarde, senda que está muy bien definida y frecuentada que me va llevando hacia la cumbre del Cuiña (1.998 mts.), la más elevada de todo el cordal desde el Puerto de Leitariegos (Cueto Arbás) que sobrepasa en poco los 2.000 mts. A partir de este punto (Cuiña) solamente hay otro pico de notoria altura, es el Mostellar con 1.935 mts. después de esta cima la cordillera comienza a perder altura hasta el Puerto de Piedrafita. Esta parte del Cordal Cantábrico, a pesar de no tener mucha altura, no tiene comunicación a través de carreteras entre el Valle del Sil y el del Ibias, a partir del Puerto de Valdeprado, cruzado por una carretera de uso de las minas desde Cerredo a Carbón del Sil, en un largo tramo que calculo entre 50 y 60 kmts. en línea recta, no hay carretera que lo cruce hasta el Puerto de Ancares. También a partir de este punto y siguiendo hacia el suroeste, ocurre lo mismo, no hay comunicación entre las dos vertientes hasta el Alto do Portelo en Lugo, otro largo tramo de 30 o 40 kmts. Los valles a ambos lados del cordal tienen grandes desniveles, en general 1.000 mts. muy escarpados y con accesos complicados.
Esta falta de comunicación ha mantenido a las numerosas y pequeñas aldeas en una situación primitiva hasta no hace mucho tiempo, en el mismo Balouta he visto una fotografía del conjunto del pueblo, tomada en el año 1.977 donde casi todas las casas eran pallozas, ahora 20 años después, las 3 o 4 pallozas que quedan en pie son meras reliquias para que el visitante compruebe la forma de vida de los aldeanos. En los últimos 30 años la emigración de los pocos habitantes que quedaban, dejó los pueblos en precario, recientemente han comenzado a retornar y construir las nuevas casas, que afortunadamente mantienen una tradición de construcción, son de lajas de pizarra y por tanto no desentonan, pero ya se pueden ver hasta antenas parabólicas. Supongo que las antiguas pallozas se identificaban con la pobreza y miseria en que vivían las gentes y por esa razón han sido demolidas casi todas, lástima que las autoridades no hayan protegido dicho patrimonio subvencionando su mantenimiento, creo que ya es muy tarde, aunque en una aldea de Lugo he visto como construían una nueva. Volvamos al inicio de la corta excursión, según voy ascendiendo espanto una corza que comía en una pradera, hacen una especie de bramido especial cuando están criando, supongo es para poner en guardia a la cría, este sonido lo escuché ayer y lo vuelvo a escuchar con frecuencia durante la mañana.
Una vez en la base del Cuiña, donde hay grandes neveros, lleno una bolsa de nieve para enfriar la bebida, una vez arriba lo agradeceré pues las dos cantimploras, con leche y zumo de piña, las beberé con verdadero placer. En la ladera de este del pico, hay pequeñas lagunas de origen glaciar, esta zona es más bien granítica, también una yeguada pasta apaciblemente en las verdes praderas. En una hora he ganado la cumbre del Cuiña, hermoso panorama que disfruto durante media hora, el cordal principal hacia el nordeste en el contraste contra la luminosidad del sol y la penumbra de los valles hacen del momento un emocionante espectáculo. Por la otra cara, la noroeste, la inmensidad del mar de nieblas también ofrece la sensación del privilegio de estar aquí arriba en lugar de abajo con su humedad y bajas temperaturas, aunque también esto lo experimentaré más tarde cuando viaje en el coche. Enfrente, a poca distancia, sobresale la cima del Mostellar que preside los dos valles del Burbia y el propio pueblo en la penumbra del hoyo más de 1.000 mts. por debajo. A partir del Mostellar el cordal va perdiendo altura, pero puedo ver en la distancia la zona del Puerto de Piedrafita y O Cebreiro, hay una senda que va cresteando para perderse de mi vista, algún día la continuaré hasta donde pueda, tanto a un lado como al otro, quedará pendiente para otra ocasión.
Comienzo
el retorno al Puerto de Ancares tomándomelo con mucha tranquilidad, he decidido
volver a casa pero en lugar de regresar por donde vine ayer, por el Bierzo,
lo haré por la parte gallega hasta Ambasmestas,
cerca de Villafranca
del Bierzo, así podré conocer, aunque sea desde el coche,
la otra parte de Ancares, bueno no muy bien
pues las nieblas no me permitirán
disfrutar del panorama como yo quisiera. Cuando llego al coche, siendo
las 10, Luis y Fernando se
preparan para iniciar su excursión,
están espantando el enjambre de un millón de moscas a su
alrededor, les dejo también las mías para que se entretengan,
si hubieran madrugado como yo no habrían tenido ese problema,
las moscas, por lo visto tampoco madrugan mucho. Me despido deseándoles
suerte y hasta otra ocasión. |