SAN
JUAN DE BELEÑO – VENTANIELLA – LA UÑA
Kmts. 21
Día 24-6-02. A las 6 me levanto y hacia las 6,30 salgo a la calle donde todo está húmedo y las nieblas lo cubren todo, así que me pertrecho para lo peor, pues esta llovizna “calabobos” o “orbayu” como dicen por estas tierras, parece que no moja pero te deja calado hasta los huesos. Sigo el curso de la carretera, que va tomando altura cruzando hermosos bosques para, al cabo de unos 3 kmts. cruzar el escarpado estrechamiento que forman unos paredones a ambos lados del Río Ponga, este ha excavado su paso por la roca caliza conformando el estrecho paso. El cruce del túnel, de unos 100 mts., con la oscuridad que hay, impone un poco, pero a la salida me espera una formidable sorpresa, el pueblo de Sobrefoz o Sorfoz, el nombre es realmente significativo, por encima de la foz, ubicado en el cerrado circo rodeado de montañas y con el espeso bosque alrededor, es una bonita estampa ahora al amanecer.
Poco antes de entrar en Sobrefoz, parte a la izquierda una pista asfaltada con un indicador “Ventaniella” y “León (Sendero)”, por ella tomo. Comienzan unas fuertes rampas para ir ganando altura y a los pocos metros tengo otra bonita panorámica por encima del pueblo, que ahora se empieza a despertar entre la bruma de la mañana. La pista sigue para cruzar otro escarpado estrechamiento con el río desprendiéndose en cascadas con gran estruendo, las espesas nieblas no me permiten disfrutar del panorama. A ratos me deja ver los pequeños y estrechos vallecitos con inclinados prados escurriendo sus arroyos hacia el cauce principal. Es increíble la cantidad de humedad que absorben los árboles y la tierra, es verdad que la suave llovizna permite esa absorción paulatina y también comprensible la abigarrada masa arbórea del entorno. La asfaltada pista se convierte en pista de tierra y piedras, a la derecha aparece la Venta l´Afaeda, construcción no muy antigua pero en estado de abandono total. Voy meditando, cuando termine la pista supongo habrá campas y praderas, como lograré encontrar el punto de ascenso al puerto? Ya veremos, me respondo, no te vas a rendir tan fácilmente, a pesar de que todo lo tienes en tu contra, sigue sin verse un carajo a 30 metros, bueno ya llegaré al punto donde habré de decidir, solo tendré dos opciones, adelante o atrás. A medida que gano altura todo parece ponerse en mi contra, arrecia la lluvia, el viento, la niebla se hace más intensa, bueno al fin y al cabo voy calado desde hace varias horas, así que importa poco que llueva algo más.
Final de la pista en la Casa Ventaniella, que es una especia de antigua venta con una ermita al lado, imagino que su finalidad en épocas pasadas, cuando el tráfico de ganado comunicaba ambas partes y este paso debió tener una importante función. Una rodera sigue de frente, pero ese no es mi camino, unos hitos marcan una senda que inicia el ascenso por la verde pradera, este sí que lo es. Ahora lo sigo con cierta seguridad, pero en el momento en que inicio la dura subida, me surge alguna duda, luego aparece con más claridad un ancho camino empedrado sin mucha continuidad, pues vuelve a desaparecer para convertirse en estrecha senda, en todo caso no tengo alternativa, este tiene que ser el camino de ascenso al puerto. Cruzo algún bosquete de hayas, ahora bastante alto y una antigua fuente construida en el año 1.913, el nombre de la misma no logro verlo, está muy borrado, algo más adelante unas majadas para el ganado a cada lado del camino. Ya en una zona algo llana, en la protección de unas grandes rocas, hay una especie de refugio con chimenea, un trozo con piso de madera para dormir y en la parte baja bastante leña, aquí hago una pequeña parada, es el único sitio que he encontrado donde estar protegido de la llovizna y el viento.
El GPS marca 1.400 mts. de altura, son las 10 de la mañana y he caminado 14 kmts. en 3 horas efectivas, he llevado buena marcha, es una buena forma de no perder el calor del cuerpo. Estoy en el Puerto de Ventaniella, que no es un estrecho paso, sino una zona algo plana y ancha. El camino sigue por la parte alta, intuyo que en dirección nordeste por el cordal principal, sin iniciar el descenso hacia el valle, esto me mosquea un poco, no vaya a ser que vuelva a tomar hacia el valle por donde he subido, intento no impacientarme y seguir el trazado del camino, si lo he seguido y lleva buena dirección, pues a seguir así, varias sendas giran a derecha e izquierda, tentándome a seguirlas hacia abajo, no me dejo vencer, a pesar de que tengo muchas ganas de iniciar el descenso al valle. Comienzo a perder altura, eso sí muy despacio y en una dirección que no me convence, pero sigo el camino principal, que a veces se convierte en estrecha senda. Comienzo a ver un tipo de vegetación bien diferente a la asturiana, retamas, matojos, etc. que me confirman la ladera meridional del cordal principal, ahora voy más confiado, además por mi derecha voy viendo un profundo barranco conformando un arroyo, que imagino es el incipiente Río Esla. Las grandes retamas flanquean la senda y como están empapadas, cuando las toco a mi paso, descargan un diluvio que me cae encima y me pone más tibio aún.
Comienzo
a ver algo más
en la distancia, grandes praderas enfrente y el arroyo más definido
y caudaloso, llego a un plano amplio y un gran corral de ganado en medio
con un embarcadero, por tanto hasta aquí llega algún camión
por alguna pista, la veo y la sigo, esta me llevará a mi destino,
el pueblo de La Uña en la carretera que
une Riaño con
el Puerto de Tarna. Deja de llover, clarea cada
vez más y por la
pista voy a buena marcha, veo la carretera a mi derecha y hacia las 11,20
entro en La Uña. GPS 21 kmts., tiempo empleado en movimiento 4,30
horas, tiempo detenido 30 minutos, tiempo total 5 horas, media 4,7 kmts.
la hora. Dicen los paisanos que el cierzo hoy es muy fuerte, tienen razón,
ha sido un día infernal, pero como todo tiene su contrapartida
y después de la tormenta viene la calma, el conductor de una cisterna
láctea me traslada, amablemente, hasta Riaño,
estoy empapado y temblando de frío, me ubico en El Mesón,
al lado de un hermoso ventanal por donde penetra el sol y viendo
el pantano, los árboles
moviéndose con fuerza, siento un placer inmenso al notar como
mi cuerpo reacciona y relajado noto el intenso calor que va secando hasta
el pañuelo que llevaba en el bolsillo. Al ver y notar el sol,
cuando llegaba a Riaño, a través de los cristales del camión,
he sentido una sensación de confort y felicidad difícil
de describir. Aquí en El Mesón comeré, son las 12
y el autobús para León saldrá a las 4,30, por tanto
aprovecharé muy bien estos relajados momentos, junto al dueño
del mesón, luego se llenará, pero esto será hacia
las 2 de la tarde. |