SAN EMILIANO – LOS PUERTOS – PUERTO DE PAJARES

Día 3-09-01. Con el fin de que Celestino no vuelva a sufrir las fuertes subidas que supone el retorno al Puerto de Pajares, anoche decidimos que él se levantaría algo más tarde, pagaría la cuenta del hostal y después del desayuno tomaría la carretera que desciende al Pantano de Barrios de Luna y continúa hacia La Robla, de tal manera que le recogería en el punto en que nos cruzáramos, de esta forma para él sería un paseo matutino, podría caminar la distancia que quisiera y al ritmo que le viniera bien. Yo por mi parte madrugaría, regresaría al Puerto de Pajares, recogería el coche y bajaría hacia La Robla y Barrios de Luna para encontrarme con Celestino e iniciar el regreso a casa.

Panorámica hacia León desde Peña Ubiña


Me levanto a las 7 en punto, en la recepción del hostal me dijeron anoche que me dejarían el desayuno con un termo caliente, así que hacia las 7,30 salgo a la carretera que sube al pueblo de Pinos. Hace bastante fresco y el cielo está despejado, más arriba sería otra cosa bien diferente, la luna llena luce espléndida sobre las Omañas y el sol comienza a iluminar la cumbre de Peña Ubiña, esta primera hora de la mañana es un placer para los sentidos y una verdadera delicia para caminar. Al cabo de un kilómetro, después de cruzar Pinos, la intensa niebla que penetra de la parte norte lo obscurece todo por completo, la temperatura baja considerablemente y la humedad me empapa las piernas y la cabeza. A medida que asciendo el aire se hace más fuerte y las nieblas se remueven y se acumulan con más intensidad, no veo nada a 50 metros de mis narices, de momento voy por la pista y no hay problema, luego será otra cosa. A las 9 en punto paso por la puerta de Casa Mieres, alguien está barriendo el interior, yo sigo pista adelante, por supuesto en medio de la intensa niebla. Llego al punto de bifurcación donde la pista principal sigue hacia Tuiza, sigo de frente hasta una verja tratando de calcular las distancias y tomar el desvío a mi derecha e intentar seguir la senda hacia el Prado Cligón.

Panorámica hacia Somiedo desde Peña Ubiña

Tomo una especie de rodera en dirección sureste en continuo descenso hacia un arroyo, insisto en la dificultad de la intensa niebla, ahora en medio de las praderas sin punto de referencia, la verdad es que si acierto es pura casualidad. Poco antes de llegar al cauce del arroyo la rodera desaparece pero afortunadamente despeja ligeramente y me permite tomar referencias, a mi izquierda queda el estrechamiento que me permite pasar hacia donde tomaré contacto con la senda por donde vinimos ayer, ahora ya estoy en terreno conocido, cruzo la verja de alambre y enseguida me encuentro en una fuente con abundante chorro donde ayer bebimos de su rica agua. Como esta parte es vertiente sur y algo protegida, durante un buen rato iré al radiante sol, miro hacia los puertos, las intensas nieblas siguen persistentes. Ahora voy a buena marcha y con la alegría en el cuerpo, llego al collado por donde desciendo al Valle del Cubil y al ir acercándome al desprotegido Collado del Barradal, de nuevo las nieblas me envuelven y tengo alguna dificultad en encontrar la senda que sube al Negrón, a ratos tengo que volver sobre mis pasos y mirar con detenimiento la ruta a seguir para no equivocarme, en el mismo collado hay un poste indicador donde ayer recolocamos una de las señales así que este me sirve de buena referencia. Subo a todo tren los 300 mts. y llego sudando a la cumbre donde ayer vimos las trincheras, en el otro lado hago una pequeña parada, son las 11,30 e intento contactar con Celestino por teléfono, quedamos en que hacia las 12 intentaríamos hablarnos, no obtengo señal.

Intensas nieblas en los Puertos

Comienzo el descenso. ahora la senda cruza una pedrera inclinada con pocas señales, algún hito de piedras aislado, pero estoy en el buen camino, al poco rato escucho gente hablando, me acerco y asusto a un grupo de cinco obreros que están colocando una alambrada, bueno ahora será la hora del bocadillo, están sentados entre los matorrales muertos de frío, abrigados hasta las orejas, cuando aparezco en manga corta y pantalón corto me preguntan de donde salgo y tan fresco. Cuando les digo que vengo de San Emiliano no se lo pueden creer, poco más de las 11,30 desde tan lejos y con estas espesas nieblas, se quedan perplejos. En este momento puedo hablar con Celestino, ya ha llegado a Barrios de Luna, vaya marcha que lleva, como siga así llega al Puerto de Pajares antes que yo y eso que lo tiene a 70 kmts. y cuesta arriba, bueno al menos todo va bien. Sigo a buena marcha, ahora durante una buena distancia no tendré problemas de orientación, la senda está bien marcada y discurre cerca de la alambrada separadora de las dos provincias, pero cuando llego a la Loma de Coledo ya en la Sierra de Cueto Negro en una zona de pastizales entre la espesa niebla, vuelvo a perder la orientación. Escucho el motor de un vehículo y al poco rato me encuentro con un ganadero quién me indica siga unos 100 metros adelante allí encontraré de nuevo la senda que terminará, a los pocos metros, en una pista que me ascenderá a las instalaciones de la estación de esquí, que suerte pues ya me empezaba a poner algo nervioso.

Prado Cligón

Efectivamente al poco rato llego a la torre y demás parafernalia de la estación, ahora será descender la inclinada pendiente y terminar en Valgrande. La temperatura comienza a ascender, las nieblas me permiten distinguir, desde lo más alto, el conjunto de las instalaciones y mi solitario coche en el aparcamiento. A la 1 en punto, ya sentado confortablemente, con una temperatura exterior de 13 grados, probablemente la que haya tenido en toda la mañana no haya sobrepasado los 7/8, tomo la carretera de descenso a La Robla, hacia Asturias está cortada según me indican. En La Robla me encuentro a mi amigo Celestino, un matrimonio le trasladó en su coche desde la Magdalena, así no he tenido que conducir otros 30 kmts. y el regreso a casa lo haremos más rápido, no sin antes pararnos en los alrededores de León a almorzar. A las 5,30 nos despedimos en Tordesillas, el seguirá hacia Salamanca y yo a Madrid donde llego a las 7,30 habiendo disfrutado de una fortísima tormenta desde El Espinar a Villalba, truenos, rayos y tromba de agua que hacía tiempo no veía.