SUERTES
- RÍO DE LA VEGA - ALTO DE LOS FORCADONES
Día 22-06-01. Antes de las 5 de la mañana salía de Madrid para llegar a la aldea de Suertes, en plenos Ancares Leoneses, a las 9. Aquí dejo el coche y me pongo en marcha con la fresca de la mañana, sobre todo ahora que no da el sol. En el pueblo unos jóvenes están descargando pacas de pienso de un tractor y lo introducen en la parte alta de una vieja casa, una señora muy mayor con la vestimenta tradicional, toda de negro y el pañuelo en la cabeza además de los zuecos, hablan un gallego muy cerrado.
Aquí en el estrecho valle el camino va ascendiendo al lado del Río de la Vega, bajo la sombra de avellanos, abedules, fresnos y robles, muy agradable, además acompañado del canto de numerosos pájaros. Según el mapa del S.G.E. debería haber una carretera que asciende al Puerto de Cienfuegos para descender luego al valle asturiano, pero tal carretera no existe, de tal forma que mis planes se ven alterados. Durante unos 6 kmts. es un camino por donde suben unas máquinas oruga para trabajar las laderas y supongo con la intención de repoblar la zona.
Cuando llego al final del camino, no consigo ver ninguna senda que continúe en el ascenso al collado que está a unos 1.700 mts. de altura. Hay mucho matorral, retama, brezo, etc. que cubre toda la ladera, así que no hay forma de continuar andando. Es un gran circo presidido por picos cercanos a los 2.000 mts. y conformando la Sierra de la Corredoira y parte del Cordal Cantábrico principal. Decido retornar para tomar otro camino que se dirige al valle paralelo más al oeste. Según desciendo una corza asustada al verme cerca sale disparada, un grupo de caballos pasta en la ladera enfrente. El nuevo camino que tomo comienza a coger altura rápidamente así que con el esfuerzo y la fuerte temperatura del sol, empapo la ropa en sudor, además un enjambre de me rodea incomodando todo lo que pueden.
Llego a una zona que llaman la Braña al borde de grandes paredones, es el Alto de los Forcadones. Trato de seguir subiendo para llegar a la cumbre a través de las escarpadas rocas, pero es imposible, entre las rocas hay mucha maleza y no puedo avanzar, así que bajo de nuevo a la Braña e intentar el ascenso por otro lugar donde he visto una especie de sendero que hace un zig-zag. Hacia los 1.700 mts. de altura la senda se termina y es imposible continuar, estoy a poco más de 100 mts. de la cumbre, he de volver sobre mis pasos. A veces me paro a beber pero tengo que continuar rápidamente, el enjambre de moscas no me deja en paz, al poco rato corre una pequeña brisa y las moscas desaparecen así que me paro a comer y descansar un rato, es la 1, a la sombra se está estupendamente bien, estoy muy cerca de Suertes de nuevo. Algo más adelante alcanzo a dos paisanos con quienes voy charlando acerca de los lugares que he recorrido, me confirman que el camino que abandoné, al no encontrar su continuación, sí que sigue ascendiendo, pero hay que conocer el terreno, claro ellos lo saben perfectamente. Hablan un gallego que no entiendo nada, sobre todo al mayor que no habla castellano, no hay manera de saber lo que dice. De la interesante charla saco varias ideas para lo que me queda de día.
Tomo
el coche de nuevo y llego a la aldea de Candín,
en la carretera de ascenso por el Valle de Ancares y
hacia el Puerto
de Ancares, cruzando
el bonito pueblo de Tejedo de Ancares, aquí me tomo una fría
cerveza. Tejedo conserva la tradicional arquitectura
de sus casas, tejados de pizarra y sus curiosas formas, algunas
redondas. La carretera asciende
en pronunciadas rampas para llegar al Puerto a mas de 1.600 mts.
de altura, desde aquí las vistas son grandiosas, hacia los valles con su
intenso verdor y la exuberante vegetación, varios neveros ponen
la nota colorista en algunas cumbres. El cordal es separador de cuencas,
hacia el noroeste las aguas vierten al Río Navia,
por tanto al Cantábrico, las del sureste
van al Río Sil y luego al Miño,
por tanto al Atlántico. |