RUTA DE LA COBA Kmts. 19

Día 5-8-02 (2ª parte). Pasadas las 11 abandono Santa Eulalia por la carretera de Fuensagrada, que desciende hasta cruzar el Río Agüeira por un puente en Ferrería, donde, sobre la antigua ferrería se ha construido una casa, aún conserva en los bajos, los arcos por donde salía el agua que hacía mover el mazo de la fragua. A la izquierda sale una pista que lleva a la Casona Museo del Marqués de Sargadelos, que luego veré en la ladera de la montaña.

Antiguo puente sobre el Río Agüeira

Continúo por la carretera durante unos 500 mts. hasta el cruce de otro puente, aquí sale otra pista a la izquierda que lleva a tres pequeñas aldeas, Ferreira, Parada y Landeira, en su final, a 2 kmts. se ubica la primera de ellas, donde un matrimonio atiende el ganado en un establo, con ellos me enrollo un buen rato y así me aclaran algunas dudas del itinerario. Mientras tanto un grupo de catalanes de Barcelona, aficionados al senderismo, matrimonios y sus jóvenes hijos, se disponen a hacer una pequeña excursión por los alrededores, algo más adelante me los encontraría de regreso, yo pensando en hacer la ruta acompañado. En el encuentro nos paramos a charlar animadamente durante un buen rato, se quedarán al lado del río y retornarán a Santalla donde están hospedados en una Casa Rural, no volveré a encontrarme a nadie más en el itinerario, la verdad es que la dureza de la ruta, la hacen algo difícil para aficionados con poco entrenamiento, fuertes desniveles, senda muy sinuosa y largo recorrido no apto para domingueros de vacaciones.

Cañón del Río Agüeira

Son las 12 y comienzo descendiendo a cruzar el Río Agüeira por un bonito puente de pizarra, los alrededores están siendo acondicionados por unos obreros que descansan a la sombra de los árboles, comienza rápidamente el fuerte ascenso de unos 200 mts. a través de un pinar, gracias a su sombra me resultará más agradable, aún así empapo la camiseta y hasta los pantalones. La senda está bien señalizada con las balizas blanca y amarilla de PR y bastante bien cuidada, el paisano de Ferreira me dijo que ha sido rozada recientemente y limpia de la maleza. Toda la senda es un viejo camino que debió servir, muchos años atrás, de vía de comunicación entre las diversas aldeas, muchas de ellas abandonadas hoy día. El trazado de la misma, hasta A Coba, punto de cruce del río para rodearlo por el lado contrario, transcurre sobre los 500 mts. de altura y entre 200/300 mts. sobre el cauce del río, no podría haber sido trazada más abajo pues los violentos giros y hoces del río conforman escarpados paredones en ambos lados.

A Coba

La senda tiene que ir cruzando los diversos barrancos que bajan de la montaña y las laderas que separan sus cauces, estos están rodeados de centenarios castaños, conformando zonas de umbría con mucha humedad. La senda conserva las sujeciones de lajas de pizarra, me sorprende su buen estado de conservación, a pesar de que es muy estrecha y las avalanchas de agua la han destruido en algún punto aislado, sobre todo en el corazón de los barrancos. Antes de iniciar el descenso, veo el antiguo asentamiento de la Coba, con varias instalaciones, algo deterioradas, actualmente utilizadas como establos, pues hay una zona de prados y una pista llega a ellas desde una carretera que viene de San Martín de Oscos. Tomo la pista hasta la carretera y continúo por ella hasta su final en la vieja y bonita aldea de A Coba, hoy día solo habitada por un viejo matrimonio, sobresale su iglesia pintada de blanco y muy grande para la dimensión de la pequeña aldea. El simpático paisano me explica un poco la vida del lugar, el viejo molino al lado del río y la dura vida en la aldea, a pesar de todo, sería incapaz de vivir en otro sitio, a sus años no podría adaptarse a ningún otro lado, aquí vive, dice muy feliz.

Cañón del Río Agüeira

A través de un bonito camino empedrado desciendo al Río Agüeira y las ruinas del viejo molino de A Coba a la vera de un estrecho y rústico puente de madera por el que cruzo el río, unos metros más adelante, otro pequeño puente de la misma factura permite el paso del otro río afluente, es el Río Alumbreras de Folgosa que sirve de separación de Galicia y Asturias, aquí en el puente de madera, bajo la deliciosa sombra de alisos y fresnos, ahora que son las 2, me paro a almorzar, estoy desfallecido. Mientras me acomodo, una curiosa ardilla me vigila desde la rama de un árbol, está muy nerviosa, aquí descansaré durante un buen rato, no mucho pues me estoy quedando frío. El reconfortante ruido del agua limpia y transparente, lugares propicios para que viva la nutria, estoy a 290 metros de altura y entre los dos puentecitos hay un letrero del PR con dos indicaciones, a la izquierda señala “A la aldea de Trabada” camino a Grandas de Salime, el otro, el que yo seguiré, hacia la aldea de Nonide. Comienzo el duro ascenso, llegaré a los 750 mts. de altura, por tanto he de ganar casi 500 mts. en un trayecto corto, es esta la parte más dura de la senda. El camino comienza a ganar altura por otro arroyo afluente, a la derecha, hasta llegar a una gran casa, hórreo y corral, abandonados, se trata de Valias de la Coba que cruzo por medio. La ladera que voy a ascender fue arrasada por algún incendio hace años, viejos troncos de castaño permanecen como muestra del horror del fuego, ahora el brezo, tojo, retamas y maleza, son los dueños de la tierra, nada les hará perder sus dominios, excepto, por supuesto, otro incendio.

Senda a Nonide

Un gran avellano, en el arroyo, se salvó del fuego y ahora está dando grandes frutos, tomo un racimo de avellanas y con una piedra rompo la dura cáscara para comer su tierno interior, riquísimo fruto. A las tres llego a la loma desde donde puedo ver grandes distancias, la otra ladera del río por donde he pasado por la mañana y al fondo, hacia el mar, las persistentes nieblas, ahora sopla una brisa fresca y agradable. La senda toma por debajo de unos escarpados paredones y por una zona algo menos escabrosa, asciende para llegar a los alrededores de la aldea de Nonide a través de sombrías corredoiras y prados en los laterales. A las 3,20 llego a Nonide, que está a 730 mts. de altura, enseguida me encuentro con un paisano, Enrique, con quien me entretengo un buen rato en animada charla, incluso, amablemente me quiere invitar a una fresca cerveza en su casa. Me cuenta Enrique que las autoridades del Principado de Asturias están estudiando el convertir la zona en Parque Natural, también me dice que una antigua casa que tenía, al lado de la suya nueva, con el tejado de pizarra y las paredes de piedra, se la vendió a un matrimonio de Madrid, hace dos años. El nuevo propietario, que es restaurador, está encantado de vivir aquí, ha acondicionado la casa por dentro y el exterior lo ha dejado tal como estaba, la verdad es que yo, ahora, si tuviera que elegir, sin ver el interior de ambas, me decidiría por la vieja. Abandono Nonide con dirección al cruce con la carretera de Fonsagrada en el punto denominado A Manceba y camino por la carretera principal durante dos kilómetros.
Como quiera que no me ha sido posible encontrar alojamiento para esta noche, incluso con la ayuda de Lola, la dueña del hostal donde he dormido anoche, he decidido volver a casa, por tanto, desde Fonsagrada tomaré el autobús a Lugo y de aquí a Madrid. Para poder hacerlo he contado con el impagable favor de Antonio, quién me traslada en su coche desde Vilarchao, aldea en la carretera, hasta A Fonsagrada, muchas gracias amigo Antonio.