CERCEDILLA-COLLADO
DE MARICHIVA-LA PEÑOTA-TABLADA
Kmts. 17
Día 1-11-02. En esta excursión tenemos la posibilidad de variar el final a nuestra conveniencia, una vez hayamos descendido de la Peñota, así en el Collado de Mostajo podemos optar por seguir hacia Gudillos y San Rafael, El Espinar, Tablada o el Puerto de Guadarrama (Los Leones), en cualquiera de los cuatro primeros hay apeadero donde podremos tomar el tren de regreso.
Voy escuchando las descargas que realizan los asesinos de palomas, apostados en el Puerto de la Fuenfría, al acecho de las pobres aves que hayan salvado los perdigonazos de los escopeteros de más al norte. Aún tendrán que pasar otros “filtros” más al sur para poder llegar sanas y salvas a sus invernaderos, parece mentira que aún persista deporte tan sangriento por el puro placer de matar el ave emblema de la paz y el amor. En la calma y quietud del bosque puedo escuchar el taca-taca del pájaro carpintero agujereando la madera de los pinos y cuando me doy la vuelta, veo con sorpresa que las nieblas tapan las cumbres de Siete Picos, mal augurio. Son las 10, estoy en el Collado de Marichiva, a 1.745 mts. de altura, he caminado durante una 1,30 horas poco más de 6 kmts., sopla una fresca y húmeda brisa, enfrente, del otro lado de la garganta del Río Moros, las cumbres de la Mujer Muerta están tapadas por las intensas nieblas que entran por la ladera noroeste, tampoco puedo ver el Montón de Trigo, incluso cae una ligera llovizna que me humedece el pelo, las piedras y la hierba.
A ratos tengo a la vista las zonas bajas, hacia Cercedilla y Los Molinos, pero enseguida se vuelve a cubrir, sobre todo cuando tomo más altura, para seguir persistiendo la ligera llovizna y las bajas temperaturas. Ahora voy siguiendo el itinerario del GR10, sus balizas blanca y roja recién pintadas me van señalando el camino, que en un constante sube y baja me llevará a La Peñota. Las pequeñas presas del Río Moros están secas y hacia la zona de El Espinar el sol ilumina los alrededores, que envidia. Voy siguiendo por el cordal, al lado de la pared de piedra que separa los municipios y la silueta, entre la espesa niebla, de dos caballos que pastan en la verde hierba, algo más adelante me encuentro con dos colegas que comen el bocadillo al abrigo de unas rocas, me cuentan que han tenido que cambiar el itinerario por miedo a los escopeteros del Puerto, las descargas de perdigones les caían en la cabeza y asustados han variado su camino escapando del peligro del fuego cerrado y a discreción.
Desciendo al Collado de Cerromalejo, a 1.825 mts., para iniciar el último ascenso fuerte, a la Peñota, escucho el sonido de una escuadrilla de grullas en su emigración hacia el sur, van perfectamente organizadas con la clásica posición de vuelo, todo un ejemplo de precisión. Por la cumbre de la Peñota he de tener sumo cuidado al pisar las húmedas y resbaladizas rocas, el vértice geodésico está a 1.950 mts. de altura y estoy deseando pasar a la ladera sur, donde la temperatura es mucho más agradable. Cuando estoy en medio de las rocas de la ladera sur, un colega sube por la inclinada canal y llega tan campante, se trata de Jaime con quién terminaré la jornada. Espantamos a un grupo de media docena de buitres que están posados en las rocas de la ladera norte, emprenden el vuelo majestuoso haciendo los correspondientes giros y así tomar altura despacio, pasan a pocos metros de nosotros sin inmutarse, son los dueños de las alturas. Comenzamos el descenso de la Peñota y la llovizna se hace mas intensa, todos los alrededores se cierran y no nos dejan ver nada el panorama. Continuamos el sube y baja, Collado de Gibraltar, Collado de Mostajo, Collado de Matalafuente, Cerro de Matalafuente, Collado del Arcipreste, etc. etc.
Poco
antes de llegar al Puerto de Guadarrama y
como mi amigo Jaime ha dejado el coche
en Tablada, tomamos una senda que nos baja
directamente al lugar y damos por terminada la jornada a la
1,10. |