EL
ESCORIAL – ABANTOS – SAN
RAFAEL Kmts. 21,2
Esta excursión, que acostumbro a hacer cuatro o cinco veces al año, el tren de cercanías me traslada cómodamente desde Madrid hasta El Escorial y el regreso desde San Rafael también tiene servicios frecuentes para el retorno, además la puedo realizar hasta en invierno al no tener alturas muy elevadas y no haber zonas de umbría donde la nieve se pueda helar.
Es
un cordal con orientación
sur en su totalidad y bastante redondeado donde los días de mucho
calor, en pleno verano, pueden ser sofocantes, pero el resto del año
es un verdadero placer ir en un sentido o en el otro, teniendo magníficas
panorámicas de los alrededores.
Una
vez cruzada la entrada del paseo, salimos a los alrededores del Monasterio
y entramos
a El Escorial por
la Calle Floridablanca para pasar al lado del Real
Coliseo Carlos III,
coqueto teatro que bien merece la pena visitar en alguna ocasión.
Nos adentramos en el centro por la Plaza de Jacinto Benavente, Plaza
de la Cruz, Calle del Rey, Plaza de
la Constitución y antes de
ascender por la Calle Javier Cabello Lapiedra, podemos
comprar unos churros y porras en la churrería al comienzo de dicha calle para afrontar
el duro ascenso que nos espera.
Por
nuestra izquierda tenemos una presa bastante vacía
y con una alambrada, por ella seguimos para penetrar en un bonito bosque
con buena sombra y acercándonos al barranco. Cruzamos una pista
de tierra y seguimos ascendiendo muy cerca del cauce del barranco, casi
siempre seco, hasta una puerta metálica y de frente cruzamos una
pista asfaltada en dos ocasiones, esta pista es la que sube hasta el
Puerto de Malagón y la tendremos que cruzar
una tercera ocasión
ya muy arriba. Ya estamos en la senda que va zigzagueando y ganando altura
hasta el último cruce de la pista asfaltada donde hay un letrero
de precaución contra los incendios, la senda sigue de frente y
comenzando el duro ascenso entre el pinar, por la derecha, una vez hemos
ascendido unos 200 metros de desnivel, vemos los escarpados paredones
de granito que se desprenden de las cumbres de Abantos y si en algún
momento nos detenemos a recobrar el resuello, veremos el Puerto
de la Cruz Verde, la Sierra de Almenara y Las Machotas.
Desde la estación habremos caminado durante algo más de dos horas, sin contar las paradas, por tanto aquí el descanso es obligado, además el lugar invita al paréntesis, incluso a comer el bocadillo. Podemos acercarnos al mirador, que está casi a los 1.700 metros de altura, como colgado sobre El Escorial y disfrutar de unas magníficas vistas de todos los alrededores. La máxima cumbre de Abantos, llena de antenas, la verdad, no tiene el encanto que el mirador, al menos a mí me lo parece. Por la pista podemos volver hacia atrás y en el punto donde hay un paso canadiense y el camino que sube a la estación de las antenas, tomamos a la derecha, de frente por un vallecito y en ascenso llegaremos a la pared del Valle de los Caídos que seguiremos hacia la izquierda. Desde el primer alto que subimos ya tenemos a la vista el otro alto donde hay un vértice geodésico, pero primero descendemos a una verja de entrada al recinto y bosque del Valle de los Caídos y Monte de Cuelgamuros, comenzamos el ascenso al vértice, que está a 1.732 metros de altura y a 9 kmts. de distancia de donde comenzamos a andar, la estación de tren de El Escorial, habiendo empleado unas tres horas en el recorrido. Desde el vértice vemos Pinares Llanos, Peguerinos, el camino que vamos a seguir a continuación por todo el cordal y al fondo, La Mujer Muerta, Montón de Trigo, Siete Picos, Maliciosa, La Pedriza y la Bola, abajo en el valle, Guadarrama, Cercedilla, Los Molinos, etc. etc.
Las
balizas blanca y roja que veremos a continuación corresponden
al GR 88, el GR10 sigue, desde el Refugio de la Salamanca,
por todo el cordal principal. Los pinares de toda la zona,
destrozados por la gran
nevada del año 1.995, aún no han sido limpiados completamente,
por tanto el bosque está lleno de ramas y en proceso de restauración,
pero se aprecia claramente el destrozo ocasionado, anteriormente era
un bonito y espeso bosque en cuya penumbra era un verdadero placer caminar,
tardaremos algunos años en volver a verlo como estaba. La senda
discurre por la parte derecha del arroyo, hasta un punto donde lo cruza
hacia la izquierda, para algo más adelante volver a la derecha
y ya llegando a las praderas cercanas a San Rafael,
lo cruza hacia la izquierda definitivamente. Por las agradables
praderas y grandes pinos
pasamos por delante de alguna casa de recreo y a tomar contacto
con una pista asfaltada que abandonamos por la izquierda
para penetrar de nuevo
en otras praderas y enseguida por la derecha entraremos en San
Rafael,
aquí cruzaremos la carretera nacional y de frente pasaremos por
debajo de los gigantescos puentes de la autovía al lado del Río
Gudillos para enseguida llegar a la estación-apeadero de ferrocarril.
Habremos caminado durante algo más de 6 horas, 21,2 kilómetros,
la estación se halla a 1.249 metros de altura y con bastantes
servicios a Madrid de trenes procedentes
de Segovia. |