CANDELARIO-LA DEHESA-HOYA MOROS-MONOLITO-PLATAFORMA
Día 24-8-02. Abandono Candelario hacia las 7,45 en una mañana muy fresca y con los claros síntomas del declive del verano en la sierra. Sigo la carretera de La Garganta hasta el Puente de los Avellanares, donde entro, a través de la verja metálica, en la Dehesa de Candelario, la pista me introduce en el hermoso paraje entre el espeso robledal, algunos ejemplares gigantescos al lado de la pista, sobre todo en el lugar donde se construyó un tenado para las reses, esto fue en el año 1.988. Siguiendo la pista me encuentro, a la izquierda, con un bebedero para el ganado y buen chorro de agua fresca, casi un kilómetro más arriba, donde la pista toma una curva muy cerrada a la izquierda, sigo hacia mi derecha para cruzar el Arroyo de Peñas Gordas y entrar en un prado muy inclinado, continúo entre grandes robles y algún acebo aislado, ahora la inclinación es muy fuerte, siguiendo hacia el inicio del prado y que al final llega a una de las curvas de la pista, ya bastante alto. Algunos hitos indican el punto donde hay que girar a la derecha, en constante ascenso, a través de grandes bloques de granito y en dirección contraria a la que lleva la pista. El paso de los bloques lleva a lo que fue un cortafuegos, ahora lleno de carrascas de roble, por la derecha, al fondo, del otro lado del cauce del Río Cuerpo de Hombre, el Cancho de la Muela y un gran pinar. A unos 400 metros de entrar en las carrascas, comienzo a ver pinos por mi izquierda, me voy acercando a ellos, siempre en duro ascenso, penetro entre los pinos y enlazo con el cortafuegos que ha realizado un giro radical hacia la izquierda, ya estoy en la loma del Cascanueces. Giro la vista hacia atrás y veo que desde el norte cruzan las nieblas por el Puerto de Vallejera, muy mal síntoma, también hacia el oeste se elevan unas nubes algo oscuras, es el preludio de lo que ocurrirá a media tarde, de momento luce el sol y hasta el mediodía al menos no tendré ningún problema.
El
cortafuegos se inclina y llego hasta una curva de la pista, ésta
de nuevo gira hacia la izquierda y se pierde entre el pinar, más
adelante cruzo una alambrada mediante unos escalones de cemento, ahora
se suavizan las inclinaciones y paso al lado de gigantescos peñascos
graníticos, la senda se comienza a llenar de aulagas y retamas,
el primer Hermanito sobresale al fondo a la derecha,
sus paredes negras y las inclinadas laderas de la parte oeste. Al llegar
a unos prados,
por la izquierda, abandono la loma, a través de grandes retamas,
sin perder altura, para desembocar rápidamente en los lanchares,
por la derecha un gran escalonamiento y abajo el Río Cuerpo de
Hombre. Sin perder altura, llego al cruce del río,
donde éste se desprende por las lanchas de granito, enfrente está el
Refugio de Hoya Cuevas, algo deteriorado. Sigo el
cauce del río,
aquí en este amplio plano herboso, conforma una serie de meandros
y de frente otro gran escalonamiento, por la derecha, según asciendo,
del cauce, llego hasta el escalón donde el río se desprende
en varias cascadas, una vez gano el gran escalón, al lado de las
bellas cascadas, hay otro plano herboso, ahora el río gira hacia
la derecha, para evitar otro escalonamiento, en lugar de hacer el giro
como el río, asciendo a derecho por los bloques y lanchas de granito,
dejo el cauce del río a mi derecha. Sigo ganando altura a través
de zonas herbosas entre grandes bloques de granito a ambos lados, estoy
casi enfrente de los dos Hermanitos y al fondo el
gran circo que cierra el nacimiento del Río Cuerpo de Hombre,
inclinadas canales, paredes de granito oscuras y escarpados pasos,
es este uno de los hermosos parajes
de la sierra. Tomo, siempre en ascenso, hacia mi izquierda y veo con
sorpresa, a unos 100 metros, un grupo de buitres, unos 30/40, en el
suelo, es evidente que se están dando un buen banquete, cuando me descubren,
levantan el vuelo y se ubican a otros 100 metros de distancia en un alto.
Una res blanca en una pequeña hondonada herbosa, su plato predilecto,
sigo mi camino hacia La Ceja, en poco rato volverán a terminar
su trabajo de limpieza, solo dejarán los blancos huesos y la piel
de la vaca. A través de otra zona herbosa llego al Collado
de la Ceja, dando vista a las Lagunas del Trampal,
para tomar el frecuentado camino hacia el Monolito de la Virgen,
donde llego a las 11, es decir, después de haber caminado durante 3,15 horas. El sol se comienza
a cubrir por una especie de bruma y los alrededores están algo
oscuros, lo que se avecina aún tardará varias horas en
llegar, estoy tentado de dar algún consejo a los caminantes que
me cruzo, pero seguramente no me harán ni caso. Llego a la Plataforma
del Travieso a las 11,45 y a Candelario a
las 12,30, habiendo caminado una distancia de 22,5 kilómetros. |