POSADA
DE VALDEÓN – CARES – PUENTE
PONCEBOS 1er día. Junto a mi amigo Gonzalo vamos a realizar esta vuelta por Picos, más como senderistas que montañeros, pues el recorrido no exige grandes esfuerzos físicos, ni hay que ganar considerables desniveles. Comenzamos el periplo en Posada de Valdeón hacia las 10 de la mañana un hermoso día de junio (año 1.995) cuando la primavera está en pleno apogeo y el tiempo aquí en Picos, como siempre, muy cambiante.
Pasamos por Cordiñanes y en el Mirador del Tombo hacemos un pequeño descanso a contemplar el hermoso espectáculo del encajonamiento del Cares entre acantilados y paredones, vamos haciendo el descenso con toda la tranquilidad y disfrutando de una hermosa mañana.
A la llegada a Caín coincide ser la mediodía, así que nos dirigimos al bar a comer como verdaderos “señoritos”, no hay mucho personal al ser un día de diario, aún así no estaremos solos, pues en este tiempo siempre hay excursiones de gente mayor que aprovechan antes de que llegue el verano con sus calores y masificación.
Después de la sobremesa retomamos el camino e iniciamos la parte más espectacular de la Garganta hasta el punto donde siempre que he venido, tomo el Atajo a Camarmeña y la entrada a la misma a través del desagüe del canal, para sorpresa de los que siendo la primera vez, no se pueden creer que por aquel agujero podamos salir al bonito pueblo suspendido entre enormes y profundos derrumbaderos.
También, como siempre compensará todas las penalidades
pasadas, las espectaculares vistas desde el Mirador del Naranjo, Bulnes en
primer término, al fondo las soberbias montañas y el
majestuoso Urriello sobresaliendo por encima
de todas. Descendemos por la bonita senda a Poncebos y
aquí tomamos habitación en
el hostal. |