CAÑÓN DE AÑISCLO – SAN URBEZ – FUENBLANCA – SAN URBEZ

Día 17-7-99. Como quiera que pretendo regresar a casa esta tarde, también he madrugado bastante, a las 6,30 cogía el coche para dirigirme hacia Escalona y tomar la carretera, que a los pocos kilómetros, se estrecha y se convierte en una sola dirección, subiendo por el Cañón de Añisclo, o cauce del Río Bellós, a través de un espectacular encajonamiento del río. Como a estas horas tan tempranas no circula ningún coche, puedo pararme en la mitad a hacer alguna foto o admirar los cortados, que no interrumpo la circulación. Hay varios túneles para salvar algunos cortes y continuamente se anuncian desprendimientos de piedras, tardo casi media hora en recorrer los 14 o 15 kmts. del estrechamiento, al final llego al lugar denominado Puente de San Urbez, lugar ya conocido hace unos días por el paso del GR 15.

Puente de San Urbez

Hay un pequeño aparcamiento y algunos coches, tres o cuatro y alguna caravana de extranjeros, a las 8 en punto inicio el ascenso al Cañón de Añisclo, cuando bajo por la carretera, los pocos metros, hasta llegar al Puente, pasa uno de los guardas del parque, en un todoterreno, me saluda, viejo conocido de la vez anterior, luego, al terminar, tendría ocasión de charlar un rato con él de nuevo. Hago una foto del viejo puente y comienzo el recorrido, en el ascenso no encontraré a nadie, es demasiado temprano para el resto del personal, todo está en penumbra, no me dará el sol hasta que inicie el retorno. Un indicador marca, tiempo de recorrido hasta Ripareta 3 horas, hasta la Fuenblanca 5 horas, sin embargo y sin ir muy deprisa, tardé hasta Ripareta menos de 2 horas y hasta la Fuenblanca menos de 3. Al poco de iniciar la senda, se pasa al lado de la Ermita de San Urbez, pequeña cavidad en la roca, en alto, donde hay un diminuto santuario, según he leído, un pastor tendió su cayado sobre la hoz del río, convirtiéndose en puente para poder pasar el rebaño al otro lado.

Zona del Barranco de Capradiza

El recorrido por todo el cañón es muy similar, en algún tramo hay fuertes ascensos para salvar algún cortado, luego la senda vuelve a acercarse al cauce, siempre entre la densa vegetación de hayas, boj, pinos, etc., de tal forma que casi nunca se puede ver el cauce ni las cascadas que producen fuerte ruido, eso sí, se intuyen los desniveles y encajonamientos del río. A ratos se pueden ver los altos cortados y las cumbres que rodean el Cañón, luego desde un mirador algo alejado, pude ver el tajo abierto como si fuera una sandía que se hubiera partido por la mitad. Realmente es como un jardín botánico muy grande, muchos pájaros alegrando el ambiente, en algún punto asusté a un aguilucho que debía estar en su oteadero muy tranquilo. La Ripareta, lugar donde desemboca el Barranco de la Pardina, es una pequeña explanada con mucha hierba, el río se tranquiliza por unos lanchares, por tanto es un punto de referencia para los visitantes, aquí pueden descansar al lado del agua.

Senda entre las Hayas

A partir de este punto, son pocos los visitantes que continúan, han agotado las fuerzas y supongo que las pocas que les quedan son para el descenso, al cabo de otra media hora, la senda llega a una bifurcación, antes de cruzar un puente, a la izquierda sale una senda, que al principio salva un corte sobre el cauce del río por unas cadenas, paso algo difícil, dicha senda se dirige, por el Barranco de Capradiza hasta el Plano de Tripals. Por la derecha, una vez cruzado el puente, otra senda se dirige al Cuello Viceto y Sanvicenda, la que yo sigo continúa hasta la Fuenblanca y el Collado de Añisclo, ahora salvando otro cortado por la derecha, primero subiendo y luego bajando de nuevo para al poco rato continuar por praderíos, una vez que se abre el valle y se divisa, al fondo, el final del valle y Collado de Añisclo. Hacia las 11 me paro a hacer un almuerzo y al cabo de una media hora regresar nuevamente, dos jóvenes montañeros bajan del Barranco de Arrablo, van ligeros, les saludo, bajarán por mi camino de vuelta. Inicio el retorno, ahora sí que hace calor, afortunadamente todo será bajar, aún así sudaré un rato, cerca de Ripareta comienzo a cruzarme con gente que sube, cada vez más personal a medida que desciendo, muchos acusando el esfuerzo y preguntando cuanto falta para llegar.

Altas paredes del Cañón

Cada dos por tres me siguen preguntando lo mismo, están asfixiados, el calor es sofocante, en algunos casos me paro pacientemente a atender sus preguntas. Poco antes de llegar a San Urbez, me encuentro con los dos jóvenes que bajaban del Barranco de Arrablo, me dicen que han seguido el GR 11 desde Selva de Oza, han decidido hacer un paréntesis, están muy cansados, así que intentarán regresar a Logroño, donde viven, se llaman Raúl y José, me dicen que ahora comenzarán sus problemas para conectar en Zaragoza con el transporte hacia Logroño, calculan que tardarán dos días en llegar a su casa. Les digo que el milagro se les ha realizado, en cuestión de 3 horas estarán en Zaragoza y con suerte antes de anochecer en su casa de Logroño, yo les llevaré en mi coche, hacia allí me dirijo y me agradará llevarles.

Conjunto del Cañón desde el exterior

De la alegría casi se les salían las lágrimas, total que llegamos, a las 2, al lugar donde había dejado el coche, allí estaba el guarda del parque, no se podía creer que hubiera subido hasta la Fuenblanca y regresado en tan poco tiempo, gracias que estaban Raúl y José para confirmarle que me habían visto allí arriba, si no, se hubiera quedado con la duda, nos despedimos hasta la próxima, con los dos jóvenes riojanos regreso a Zaragoza, donde ellos se quedan en la estación y yo para Madrid, a las 8 en casa.

Cañón desde el exterior