EL
FORCALLO – PUERTO
DE LA PEZ
Día 15-7-99. Hacia las 10 de la mañana llegaba a las Bordas del Forcallo, después de haberme pegado un buen madrugón en Madrid y haber conducido desde las 4,15 de la mañana. A partir de San Juan de Plan hay que tomar una pista pedregosa, conduciendo muy despacio, para, al cabo de unos 12 kmts. arribar a una explanada llamada El Forcallo, lugar donde se unen los barrancos de La Pez y Añes Cruces, para formar el Río Cinqueta.
Hay varios campamentos que tradicionalmente se instalan aquí en verano, así que varios jóvenes inician alguna excursión, mientras otros organizan las tiendas, limpieza, etc. Aparco enfrente del refugio-camping El Forcallo, lugar ya conocido, pues cuando pasé, haciendo el GR 11, aquí pasé una noche. Entro a preguntar por el itinerario que pretendo hacer y un joven me indica el camino para ascender al Puerto de la Pez, me dice que es un trayecto largo, unas tres horas de caminata. Por esta zona se pueden realizar varias excursiones, algunas ya las recorrí con el GR 11, así que me quedaba por conocer el Barranco de la Pez. A las 10,30 comienzo el recorrido por un sendero que asciende por el lado izquierdo del barranco, hay también una pista que incluso algún valiente conductor se ha atrevido a subir. La mañana es magnífica, buena temperatura y un excelente día, además es una zona poco frecuentada, por tanto muy tranquila y apacible. Es éste un valle muy recóndito y con difícil acceso, la entrada por la carretera es a través de una serie de túneles excavados en la roca para salvar el estrechamiento, el lugar se denomina Paso de la Inclusa. Antes de llegar a este paso, hay una desviación a la izquierda que lleva a otro recóndito vallecito elevado, donde se asientan las aldeas de Serveto, Sin y Señes.
Una vez salvado el estrechamiento, el valle se abre y se llega a Plan, por la derecha desemboca el Barranco de la Sentina, poco más adelante, donde termina la carretera, se llega a San Juan de Plan. De aquí sale una estrecha pista que asciende a la aldea de Gistaín, yo tomo la pista pedregosa que sigue de frente a Viadós. Afortunadamente el turismo rural y de montaña, que según mi apreciación, crece año tras año, está ayudando a rehabilitar estos pueblos que de otra manera terminarían desapareciendo. En el acercamiento a la zona, a través de la carretera que viene de Barbastro, he pasado por Ainsa, bonito y bien conservado núcleo medieval, que visitaré con más calma en otra oportunidad. También he visto, desde otra perspectiva, el Monte Perdido, Peña Montañesa, Castillo Mayor, Peña Sestrales, etc.
A medida que asciendo por el Barranco de la Pez, queda a mi derecha el Macizo de Bachimala y a mi izquierda el de Culfreda, de frente, separando ambos macizos, mi objetivo, el Puerto de la Pez, corte en el cordal que comunica con territorio francés a través de otro barranco hacia el norte, el camino está perfectamente trazado, incluso en la parte francesa, antiguamente, según me indican, fue muy utilizado para las relaciones y contactos, de todo tipo, con Francia.
Cuando llevo caminando unos 15 minutos, aparece, del otro lado del barranco, el Refugio de Tabernés, la pista pasa por la puerta y continúa ascendiendo, ahora hacia la derecha para pasar al otro valle, a las Granjas de Viadós. Un poco más atrás he visto, en la senda, unos letreros que avisan del peligro de avalanchas y aludes en unos 200 mts., el terreno está arrasado, da miedo mirar hacia arriba. Después de una media hora andando, sale a la izquierda una senda que sube al Puerto de la Madera, supongo que el nombre le viene de la tala del bosque. También a la derecha sale otra senda que sube a la cumbre de Bachimala, la que yo sigo comienza a ascender justo de frente, ahora por la derecha del barranco una vez cruzado éste por un puentecito de madera. La parte de los Culfredas son lomas bastante redondeadas, sin embargo Bachimala tiene zonas muy escarpadas, incluso algún glaciar en su ladera norte, son alturas de más de 3.100 mts.
Esta zona, donde se unen varios barrancos y cascadas, se llama del pluviómetro, hay instalado un medidor justo en el centro. Un matrimonio, algo maduro, de franceses, asciende penosamente, cuando les diviso, les silbo desde abajo, en cuestión de cinco minutos les doy alcance, la señora, muy valiente pero muy sobrada de peso, bufa como un jabalí, dudo mucho que lleguen al puerto, eso es lo que pretenden. Algo más adelante, largas cascadas se precipitan por las paredes, serán 200 mts. de caída, son los desagües de los Ibones de Bachimala, situados a 2.600/2.700 mts. de altura. Llego al Circo de la Pez, donde hay grandes neveros, el acceso al puerto es por una inclinada pared, desde lejos me parecía imposible que se pudiera ascender, después comprobaría que al ser pizarra, siempre hay escalones y pequeñas fallas por donde se puede trazar el ascenso. He visto muchas marmotas, corretean y chillan nerviosas en cuanto me ven o me oyen llegar. Hacia las 12,30 llego al collado, he tardado por tanto unas dos horas, recuerdo que el chico del refugio me dijo que se tardan 3 horas, supongo será para el resto del personal. Dejo la mochila y recorro el escarpado cordal para hacer unas fotos, del lado francés, como siempre, sopla un aire frío que corta, pero cuando me desplazo unos metros hacia el sur, me quema el sol, he de medir muy bien para situarme justamente en el punto intermedio, algo difícil, pero intento acomodarme para un largo almuerzo.
A veces se nubla, cosa que agradezco, a pesar de todo se está maravillosamente, es éste un buen mirador, largo y verde valle al norte, donde hay un refugio de pastores llamado Jean Forgues y el camino de descenso en zig-zag por las inclinadas laderas del lado francés, con cumbres superiores a los 3.000 mts, Al cabo de una hora de placidez, decido iniciar el descenso, eso sí, pausado y con mucha calma, disfrutando del hermoso paisaje. Cuando llego al primer gran escalón, me cruzo con el matrimonio francés, qué valientes, la señora va a remolque, se ha metido en una pedrera y va echando suertes para decidir que piedra pisa, haciendo equilibrios, la verdad es que son demasiado arriesgados, no creo que lleguen al collado, a la vuelta se les haría de noche, si es que les quedan fuerzas. A las 4 llego, nuevamente, al Forcallo donde dejé el coche, entro al albergue a tomar algo frío y ahora si está el paisano con el que charlé la vez anterior, hace dos años. Me cuenta cómo y donde encontraron al chico que desapareció en el año 1996. Hace unos días, un montañero francés descubrió los restos del chico, estaban a unos 2.700 mts. de altura, cerca de la cumbre de Culfreda, no se explican como pudo ascender tanto al haberse perdido, lo lógico habría sido bajar, pero al parecer el chico no estaba en sus cabales.
Al
menos el asunto quedó zanjado,
pues había especulaciones para todos los gustos. Me despido del
paisano, tomo el coche y de nuevo a recorrer la pedregosa y estrecha
pista hasta San Juan de Plan. Como quiera
que mañana tengo proyectado
subir al Balcón de Pineta, quiero
hacer noche lo más cerca
posible del inicio de la ascensión, para comenzar lo más
temprano posible, la opción más lógica es el Parador
de Bielsa en Pineta, donde afortunadamente
les queda una habitación
libre, así que dormiré y cenaré como un señor,
el lugar, vuelvo a repetir, es difícil de describir, el circo
con altísimas cumbres, las cascadas desprendiéndose desde
más de 1.000 mts., la frondosa vegetación, realmente un
lugar inolvidable, no hago más que asomarme a la terraza del Parador,
para disfrutarlo nuevamente y ver que no es un sueño |