BUJARUELO
- BRECHA DE ROLANDO - TAILLÓN
Día 28-8-00. Como quiera que la excursión de hoy la quiero comenzar muy temprano, he venido a dormir a Broto, así que ayer tarde, después de despedirme de mis amigos de Sabiñánigo, me desplacé a Broto donde he tomado habitación en una casa rural donde estuvo hospedada mi hija Susana el otoño pasado. Me levanto a las 7 de la mañana y tomo el coche hacia Bujaruelo, la pista de acceso está muy deteriorada y he tardado mucho al ir con sumo cuidado, muchas piedras y grandes hoyos hacen el tránsito de vehículos muy peligroso.
A medio camino he subido a un matrimonio francés, luego me los encontraría en el descenso de la Brecha de Rolando. A las 8 en punto inicio el ascenso al Puerto de Bujaruelo o de Gavarnie, nada mas cruzar el viejo puente sobre el Río Ara una pareja de jóvenes toma mi mismo camino, van muy recios aún así les acompaño hasta el desvío hacia el Ibón de Barnatuara desde donde intentarán llegar hasta el Vignemale. Continúo más reposado pero a buena marcha la mañana está muy fresca y da gusto caminar, en algunas zonas ha helado, las praderas están blancas.
A ratos miro hacia atrás y contemplo el bonito Valle de Otal y las cumbres que lo rodean, por mi izquierda comienzan a aparecer las verticales paredes de la Forqueta del Gabieto con algunos neveros en sus laderas y las marmotas chillando, también el sonido de las esquilas de las vacas me acompañan, solamente me encuentro a una pareja de alemanes en el ascenso al puerto. La primera parte es bastante inclinada pero después aparece un valle con pendientes muy suaves y al final algo más de desnivel.
Poco antes de coronar el puerto sopla un fuerte viento muy frío, llego al Puerto de Bujaruelo o de Gavarnie a las 9,30 y me empiezo a encontrar con grupos de franceses, ellos lo tienen mucho mas fácil, una carretera les sube hasta casi el mismo puerto donde hay una especie de explanada llena de coches, llegar al puerto les lleva diez minutos, lo que a mí me ha costado hora y media y un desnivel de casi 900 metros. Aquí me tengo que abrigar, el frío es muy intenso así que rápidamente, después de hacer unas fotos, tomo la senda a la derecha que indica al Refugio de Serradets, senda muy bien marcada y muy concurrida de personal.
Cuando llevo caminando unos quince minutos, alcanzo a Daniel y Raúl, dos colegas vascos con quienes continúo en amistosa charla para llegar al Refugio de Serradets a las 10,45. Miramos hacia atrás para ver el glaciar norte del Vignemale, debe ser uno de los más grandes del Pirineo, su lengua se estira hacia abajo al menos 500 mts. También disfrutamos del hermoso Circo de Gavarnie, visto desde otra perspectiva, ya lo conocía desde el Pico de Astazu, aún está en penumbra pero luego al regreso lo veré con detenimiento.
En los alrededores del refugio hay mucha concurrencia, varios se preparan para el ascenso a la Brecha de Rolando, lo mismo que nosotros. Antes hemos podido ver el Dedo y la Falsa Brecha, varios montañeros pasaban por su base para dirigirse a la cima del Taillón. Ahora hay un inclinada cresta donde el personal frena su marcha, incluso algunos poco experimentados dan un paso adelante y otro atrás en la gravera, aquí me despido de mis compañeros vascos, yo continúo con más energía. En la base de la Brecha, que es un imponente corte, hay un inclinado glaciar con muchas avalanchas de piedras, por tanto muy fácil de superar, a pesar de todo la gente se toma muchas precauciones.
Cruzo la Brecha de Rolando y por la cara sur del Bazillac, en la base de sus paredes, llego hasta la Falsa Brecha, es una abertura entre el Bazillac y el Dedo, éste es un solitario centinela de piedra que hay que bordear por su cara norte, dando vista a otro glaciar en una especie de pequeño circo. Desde aquí hay buenas vistas del Circo de Cotatuero, Faja Pelay, Casco y todas las hondonadas de la ladera española hasta el Collado de Góriz. La cresta de ascenso al Taillón es bastante fácil, únicamente el esfuerzo y que se sobrepasan los 3.000 mts. en la subida, la cumbre se halla a 3.144 mts. de altura, en este momento cubierta por unas nubes arrastradas por el fuerte viento.
A las 12 en punto llego a la cima, hace un frío helador, me tengo que poner guantes, pasamontañas y abrigo, hago una breve pausa para comer algo y al mismo tiempo ver si aclara algo y poder hacer alguna foto de los alrededores, aunque a veces clarea las cimas no se ven con nitidez. Al cabo de media hora inicio el retorno por el mismo camino, no aguanto más el intenso frío, luego a medida que desciendo, la temperatura va aumentando. Una vez desciendo de la Brecha, me posiciono en un escarpe justo enfrente de la Cascada de Gavarvie, es una zona donde no hay nadie, así podré comer con tranquilidad y disfrutar del espectáculo, es un escenario muy bonito, los glaciares suspendidos, las imponentes paredes del Cilindro y la hermosa cascada dan al conjunto una sensación de inmensidad.
Hacia
la una comienzo el regreso por el mismo camino, ahora con más alegría, la temperatura
asciende vertiginosamente y brincar de piedra en piedra no es lo mismo
que subir las empinadas cuestas, así que voy dejando atrás
a los fatigados franceses que parece van pisando huevos. Abandono la
zona francesa en el Puerto de Gavarnie donde
un numeroso grupo de jóvenes
paisanos están descansando de la fatigosa subida y me lanzo senda
abajo hacia Bujaruelo. Por aquí el calor es intenso y ya estoy
deseando llegar, a las 3,30 llego a Bujaruelo,
lleno de domingueros, unos jugando a la pelota, otros
en el río en plena diversión,
la zona llena de coches. Tomo el coche y pista abajo, luego hasta Broto a
recoger el equipaje y despedirme de la señora de la casa rural,
a las 4,30 inicio el retorno a casa donde llego a las 9 de la tarde. |