SARSA DE SURTA – BAGÜESTE – RODELLAR Km. 22,8

Día 24-10-08. Mi primer impulso al sonar el despertador, a las 7h30m, es mirar a través de la pequeña ventana de la habitación y comprobar cómo se presenta la mañana. Un radiante cielo azul, preludio de un espléndido día de otoño con temperatura muy agradable que será incluso algo calurosa al realizar el fuerte ascenso desde el lecho del Río Balces hasta el punto más elevado de la Sierra de Balces algo más alto de los 1.500m, un desnivel de 800 metros.

Monte Perdido


Después de dar cuenta del suculento desayuno que me tiene preparado Marion, me despido de ella sobre las 8h30m para abordar nuevamente el Camino de Espugliacha que así se llama el Barranco que nace en la Basa del Mesón y desemboca en el Río Vero justo en el Puente de Sarsa pasando al lado del mismo pueblo de Sarsa de Surta.
Durante la madrugada la temperatura ha debido bajar hasta los 4/5 grados pues el rocío cubre la hierba y los cristales del coche al lado de la casa, no obstante en la habitación donde he dormido no he notado nada de frío pues la cama está cubierta por un edredón de plumas muy confortable. Al salir al sol y caminar con cierto brío enseguida entro en calor y no digamos cuando inicio el fuerte ascenso hacia la Peña de Surta (1.349 m.), una formación caliza de grandes dimensiones en pleno cordal separador de las dos cuencas fluviales, la del Balcés y la del Vero en la llamada Sierra de Vallés y que da nombre al pueblo de Sarsa de Surta (885 m).

Iglesia de Bagüeste


Un kilómetro desde la salida del pueblo abandono el camino tomando un sendero a la derecha con el fin de cortar varios kilómetros dirigiéndome directamente hacia el Corral de Surta en la base misma de la Peña de Surta, este sendero cruza un bosque de boj y luego se une a un camino más amplio que también parte del Camino de Espluguiacha. Ahora ya a cierta altura sobre los valles puedo contemplar el momento cuando el sol comienza a calentar sobre las húmedas zonas herbosas formando un halo brumoso a través de los rayos del sol conformando pequeños núcleos de nieblas bajas. Sobresalen las altas montañas de alrededor especialmente la Sierra Ferrera y su emblemática cubre la Peña Montañesa.
Llego al Corral de Surta donde nace el Barranco de Surta en la misma base de la Peña del mismo nombre y que ahora brillan sus paredes rojizas al iluminarlas el fuerte sol de la mañana, aquí enlazo con el sendero que sigue el cordal separador de las dos cuencas y que ayer por la tarde abandoné para descender a dormir al pueblo. Contemplo ahora la ladera contraria del Cañón del Río Balcés cuando el sol ilumina el bonito bosque de dicha ladera brillando los colores otoñales de la cubierta vegetal, arriba en la cumbre la Ermita de Santa Marina por donde he de pasar en las próximas horas. El fondo del cañón aún en penumbra pues el sol tardará en iluminar sus profundas entrañas, aún así en algún punto brillan sus aguas contra el cielo azul.

Ermita de Santa Marina


Pero lo mas espectacular es el cordal pirenaico donde sus altas cumbres nevadas destacan sobre el limpio cielo azul, Monte Perdido, Vignemale, Cotiella, etc. etc. aún estando a cierta distancia, parece que las puedo tocar con mi mano pues la atmósfera es pura y transparente, el brillo de todo es muy intenso.
Sigo ahora el camino que se introduce en la umbría del barranco aprovechando una especie de corte del terreno entre un espeso bosque de boj y comenzando a descender pues el cañón empieza a perder altura suavizando sus elevadas murallas laterales hasta la Peña Espluga ya a 1.098 metros de altura. Aquí abandono el sendero que sigue hasta el pueblo de As Bellostas tomando otro camino que desciende de forma rápida hacia el lecho del Río Balcés para cruzarlo en el lugar llamado El Vado. Huellas de botas de dos personas siguen mi mismo itinerario, están bien marcadas en el barro y con el aspecto de haber sido marcadas el día de ayer, esto lo confirmaré más tarde cuando llegue al pueblo de Rodellar, son efectivamente del marido holandés de la señora que me crucé ayer en los alrededores de Alquézar y el periodista que le acompaña, durmieron anoche en Rodellar según me cuenta el dueño del bar.

Cañón del Mascún


Rápidamente llego al cauce del río en cuyos alrededores incluso hay zonas de antiguos cultivos y bonitas alamedas y choperas de alegres coloridos otoñales pero no este el punto de cruce pues el lado contrario es algo escarpado y el camino que sigue por aquel lado debe estar algo más río arriba. Continúo curso arriba y llegar al punto de cruce del cauce a través de grandes piedras que ahora están muy húmedas y cubiertas de una espesa capa deslizante que nada mas poner el pie encima la bota resbala sin hacer el menor esfuerzo, esto me complicará el cruce al otro lado que habré de hacer con sumo cuidado para no terminar mojado hasta las orejas. Incluso a “cuatro patas” he de asegurar mi posición sobre algunas ramas que han crecido entre las piedras, pegando algún salto hacia la orilla contraria y así librarme del remojón seguro.
Inicio el fuerte ascenso por la soleada ladera en dirección al deshabitado pueblo de Bagüeste (1.213 m,) donde llego a las 12 en punto, por aquí pasé hace algunos meses cuando recorrí la zona por el GR1, ya dejé constancia de su bonita iglesia románica en lo alto de un tozal rodeada de las casas en absoluta ruina y abandono.

Cañón del Río Mascún


Tomo ahora el Camino de Bierge que sigue el cordal separador de las dos cuencas fluviales, la del Río Mascún por mi derecha y la del Río Balcés por mi izquierda, es la Sierra de Balcés o Balced o Balcez pues lo he visto escrito de diferentes maneras. El protagonista del recorrido será el Cañón del Mascún pues iré contemplando sus profundas gargantas y desfiladeros calizos durante todo el recorrido. También podré ver con claridad el Cañón del Río Alcanadre y especialmente el destacado estrechamiento llamado Gorjas Negras que también pude contemplar desde muy cerca, desde Bara, cuando pasé haciendo el GR1 hace unos meses.
Mi intención era la de subir a la Ermita de Santa Marina que está ubicada a 1.496 m de altura en un bonito mirador pero cuando me quiero dar cuenta me he dejado atrás el punto de ascenso y no me apetece volver a retroceder bastantes metros, además llegaré a ascender a mayor altura algo más adelante y también tendré bonitas vistas desde otros puntos.

Gorjas Negras y Tozal de Guara


Esta zona ya sobre los 1.300 m de altitud está cubierta por erizones, una cubierta vegetal de pinchos de unos 20/30 centímetros de altura que cuando pisas se hunde el pie dentro y se hace algo penoso el caminar sobre ellos, afortunadamente el camino está bastante bien limpio.
Sigo por la Cresta del Balcés pasando al lado de un vértice geodésico en el Tozal de Forcas (1.542 m) para descender a continuación hacia la parte mas alta del Barranco de las Tablas, así llamado por unas gigantescas losas calizas que parecen barreras escarpadas a ambos lados del barranco y que desemboca en el Río Mascún en una de las partes más imponentes del cañón. Aquí, contemplando el sobrecogedor cañón, hago una pequeña parada para recuperar fuerzas y sobre todo beber agua pues no es que ande muy sobrado de líquido y la larga e inclinada subida me ha hecho sudar mucho así que la sed es muy intensa. La torta de almendras y miel que compré ayer en Alquézar mitigará el hambre, mientras tanto contemplo con placidez todos los alrededores al cálido sol del mediodía.
Inicio de nuevo el ascenso hacia la parte más elevada del cordal, un lugar amplio y muy plano llamado La Montillosa, para acercarme a contemplar nuevamente el Cañón del Río Balcés con una profundidad de 800 metros, realmente soberbio. En este punto el camino se divide en dos, un ramal continúa hacia el pequeño pueblo de Las Almunias siguiendo por las zonas mas elevadas del cordal y el otro ramal, que es el que seguiré a continuación, comienza el vertiginoso descenso hacia el pueblo de Rodellar.

Rodellar


Comienzo el inclinado descenso por el Barranco de San Martín con algunas dificultades pues el sendero está cubierto por erizones, esa capa vegetal tan desagradable para caminar, luego por pedreras calizas poco cómodas para dar los pasos hasta una loma llamada San Chil donde el sendero está algo más pisado y cómodo lleno de hitos marcando el itinerario, al fondo, en el valle, el pueblo de Rodellar, ya lo tengo muy cerca.
El calor se hace algo sofocante cuando cruzo el Barranco de Cheto ya por zonas algo mas arboladas y con sombra hasta llegar a una calleja empedrada que me lleva al mismo pueblo de Rodellar. Nada mas salir de la calleja me encuentro con una pareja de jóvenes turistas que me observan con sorpresa saliendo por el callejón. Me dirijo al primer bar que encuentro para tomarme tres cervezas y un trozo de tortilla sentado y en buena charla con el joven que atiende el pequeño bar, aquí es donde me entero del itinerario de los holandeses que me precedieron en parte del recorrido pues durmieron aquí, uno de ellos es bien conocido por el dueño del bar.
Descansado, comido y bebido, he llegado al pueblo a las 15 horas en punto, ahora iniciaré el retorno a casa, primero habré de conseguir un transporte a Huesca o bien a Barbastro, cosa no muy fácil pues autobús no hay y otro medio tampoco, por tanto tomo la carretera de descenso a Bierge confiando en algún alma caritativa que se apiade de este caminante.
Cuando llevo caminando una hora tranquilamente y tomándomelo con mucha paciencia y humor, al llegar a la entrada al pueblo de Las Almunias un coche se detiene a mi lado, resulta que es la pareja de jóvenes italianos, Cristian y Margarita, que me observaban al llegar por la calleja a Rodellar, amablemente y en amena charla me trasladan hasta Huesca. Aquí tomo un autobús a Zaragoza donde llego a las 20 horas, un AVE me traslada a Madrid y a las 22h20m estoy en casita de nuevo.
Estoy sorprendido de la rapidez tanto en la ida como en la vuelta, por tanto he aprovechado el tiempo muy bien y naturalmente, he disfrutado al completo de estas dos jornadas.
Datos del GPS: Distancia recorrida 22,8 km. Tiempo en movimiento 5h12m. Tiempo detenido 1h10m. Tiempo total empleado 6h22m. Media total 3,6 k/h. Desnivel acumulado 1.194m.

PERFIL DE LA JORNADA