GAVARNIE – REFUGE DES SARRADETS – BUJARUELO Kmts. 17,7

Día 15-08-05. Las brillantes estrellas sobre el Circo de Gavarníe me anuncian otro espléndido día, mejor dicho, medio día pues terminaré esta preciosa y dura excursión hacia la 1 de la tarde en Bujaruelo donde dejé el coche hace tres días.

Cirque de Gavarnie


A las 6 de la mañana salgo a la puerta del Hostal Astazou, donde he pasado la noche, la oscuridad es total y naturalmente nadie por la calle, no como ayer que Gavarníe era un hervidero de gentes de todas partes. Tal como me imaginaba, pues a pesar de dormir tapado con manta, he pasado hasta frío, todo un lujo para lo que pasa por la Meseta Manchega y como comprobaré esta tarde cuando llegue a casa con 39 grados. Bueno pues aquí en Gavarníe no habrá más de 12 grados ahora y según Evelyn, un colega canadiense que me encontraré recogiendo el material de acampada, casi en el propio Circo de Gavarníe, ha pasado un frío de invierno.
En cuanto me pongo a andar con el mochilón a cuestas, a los pocos minutos el frío mañanero habrá pasado completamente para cambiar a ese estado del cuerpo cuando la temperatura es la ideal para caminar y realizar algún esfuerzo. Tomo el frecuentado camino del Circo pero como la oscuridad es total y tampoco es que conozca el terreno, pues me despisto a la primera, tomo un camino a la derecha que cruza el río a través de un puente para darme cuenta rápidamente que este camino no se dirige al circo sino a lo que llaman el Jardín Botánico, a retroceder unos cientos de metros.

Gran Cascade de Garvarnie

Al llegar al Hotel de la Cascade y del Cirque veo un joven que tiene la luz encendida en una de las instalaciones anejas al hotel, le llamo para preguntarle si sería posible tomar un café, son las 7 de la mañana y un buen café con leche calentito me vendría de maravilla. El atento joven me dice que dé la vuelta por la puerta principal que me abrirá, bueno pues me dice que no abre hasta las 9, eso se llama buena atención y amabilidad con el cliente, en cualquier otro caso me habría mandado al infierno por la vía rápida diciéndome que hasta las 9 “nasting”. El amable joven me prepara un buen tazón de café con leche con buena dosis de azúcar que me tomo sentado en una mesa, le quedo agradecido para siempre.
A partir de este hotel, la senda cruza el río a través de un puente y todo parece indicar que la senda más frecuentada y pisada se dirige hacia la derecha con destino a un pinar, bueno pues esta es la que tomo pues en el mapa de Alpina no hay nada más que una, así que no me tomo a molestia de poner dudas. Al cabo de unos 10 minutos y seguramente 100 mts. de desnivel, compruebo que la senda se dirige a bordear Les Cinglades que es una mole hacia el norte de Sarradets, no es esta la senda de ascenso a Sarradets.

Valle de Gavarnie


Vuelvo sobre mis pasos para intentar no perder mucha altura, así que tomo en diagonal hacia el punto donde intuyo asciende la estrecha senda, para encontrarme con un colega que está recogiendo la tienda y el equipo, Evelyn, que así se llama el canadiense, está con un pasamontañas, chaqueta de invierno y abrigado hasta las cejas, me cuenta que ha pasado un frío de los demonios, además hay ahora una gran humedad, por tanto no me extraña que tenga congelados los pies.

El Casco

Me dice que ayer llegó en avión desde Montreal, luego autobús y casi todo el día de viaje, así que al llegar a Gavarníe se dirigió hacia el circo y tomo “aposento” aquí en una ladera herbosa que si llega a hacer viento le hubiera llevado la tienda y él dentro unos cuantos metros abajo. Me dice que hoy intentará llegar a Góriz, como llevamos el mismo camino que si le espero, pero tiene que bajar al río a “chapuzarse” y otras zarandajas, por tanto le digo que más adelante ya nos veremos, también que por Góriz no pasará tanto frío.
Comienzo el duro y peligroso ascenso por canales y lanchares muy inclinados por donde tengo que ir trepando constantemente y teniendo sumo cuidado para no resbalar y salir disparado cientos de metros abajo, no es esta una senda para iniciados y menos el descenso que da un vértigo de los demonios al mirar hacia delante, además con el mochilón a cuestas pues es un inconveniente añadido. Una cruz pequeña de madera recuerda a un montañero alemán (Peter) muerto en junio de 2002, lo que añade un cierto “canguelis” al peligroso ascenso. Una pareja de jóvenes almuerza después de haber superado la primera fase, yo sigo con muchas ganas de pasar estos tramos peligrosos, aunque a medida que gano altura, la profundidad de los cortados va siendo mayor y mirar para atrás supone tener muy seguro, firme y equilibrado el cuerpo. Luego ya se llega a algunas zonas herbosas donde se pisa con mas seguridad y equilibrio.

La Brecha


El circo permanece en penumbra pero la Gran Cascada chorrea y produce el único ruido que escucho en la inmensidad de estas grandes paredes, aunque el sol comienza a iluminar el Casco, Sarradets y las laderas verdes, en los valles al norte comienzan a sobresalir las grandes montañas. Al comenzar a darme los rayos de sol, en una bonita pradera y teniendo enfrente el soberbio escenario, me paro a comer algo y hacer un pequeño y merecido descanso, es todo un espectáculo tener justo enfrente los glaciares suspendidos, la gran cascada, los enormes paredones, es como un sueño.
Una pareja desciende con sumo cuidado, se trata del matrimonio Bohn, con quienes me paro a charlar un ratito, han realizado un recorrido circular desde Gavarníe hacia Pineta, Collado de Añisclo, Punta das Olas, Góriz, Brecha de Rolando y ahora retornan a Gavarníe, toda una excursión emocionante y ciertamente dura. También se sorprenden de lo que yo he hecho durante estos tres días, ellos bajan tan campantes, están acostumbrados a andar por estos complicados sitios.

Descenso a Bujaruelo


Doy vista al Col des Sarradets donde hay mogollón de gente, sus siluetas contrastan con el azul del cielo, ahora me empiezo a encontrar con gente que ha acampado por los alrededores del Refugio y se desperezan en este momento. El propio refugio está a rebosar, en la subida a la Brecha de Rolando hay una cola como si fuera una procesión, lo mismo cuando miro hacia el ascenso desde el Collado de Bujaruelo, todo un enjambre de gente que sube sudando tinta y con problemas para cruzar el desagüe del Glaciar del Taillón que ahora baja con bastante caudal, he de ayudar a varias “damas” pues no se atreven a poner los pies en aquellas piedras resbaladizas.
Desde el Col des Sarradets las vistas hacia el este son magníficas, los recorridos realizados en estos dos días anteriores, el Vignemale, incluso los Batanes, fantástico. Ahora comienzo el descenso hasta encontrarme con Marta y Gustavo, dos jóvenes con quienes sigo en agradable compañía de buen rollo hasta que, viendo que el tiempo vuela, sigo a mi aire para descender desde el Puerto de Bujaruelo hasta el propio “pueblo”, donde como es costumbre en estas fechas, hay gente a mogollón, bañándose en el río, tomando el sol por los alrededores, todo lleno de coches.

Glacier du Taillon


Es la 1,15 así que tomo el coche, que está bien calentito, para volver a casa sin grandes problemas de tráfico, a las 6 estoy de nuevo en casita.
Datos del GPS: Kmts. recorridos 17,7. Tiempo parado 2,25 horas. Tiempo en movimiento 4,49 horas. Tiempo total empleado 7,05 horas. Media en movimiento 3,7 kmts. hora. Media total 2,5 kmts. hora. Desnivel acumulado 1.678 metros.

 

 

 

 

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