O CEBREIRO - SÁRRIA Kmts. 38,5

Día 27-9-93. El autobús que me ha traído desde Madrid salió anoche a las 12,30, así que he pasado toda la noche de viaje llegando al Puerto de Piedrafita a las 5,30 de la mañana. Comienzo el ascenso a O Cebreiro a través de la carretera y de noche cerrada, llueve intensamente, me tengo que ayudar con la linterna no se vé nada a un metro de distancia. Al cabo de media hora llego a O Cebreiro, son las 7, aún de no ha amanecido, la lluvia sigue cayendo de forma intensa, hace bastante frío y no hay nada abierto para tomarme un café caliente, así que me cobijo en la entrada de la iglesia. Como quiera que me voy quedando congelado, decido ponerme a caminar, el café lo tomaré más adelante. Comienzan a aparecer algunos peregrinos que han dormido en el albergue y se preparan para iniciar la jornada. Empieza a amanecer ahora ya podré seguir las señales indicadoras, así que me pongo en marcha, de esta forma entraré de nuevo en calor. En los tramos en que el Camino abandona la carretera y atraviesa los bosques por una estrecha senda los matorrales están muy húmedos y me voy poniendo perdido de agua, que le vamos a hacer, esto también forma parte de la aventura, especialmente en Galicia, si no lloviera sería bien extraño.

Calvor-Bosque de robles

Atravieso varias pequeñas aldeas y en algunos momentos acompaño a algunos peregrinos, charlando y contándonos nuestras pequeñas anécdotas que nos sirven para animar un poco la tristeza de la mañana lluviosa que poco a poco amaina y se convierte en niebla, buen síntoma de cambio a mejor. En el Alto do Poio hay un pequeño bar abierto, me tomo un buen café con un dulce, hay otros peregrinos haciendo lo mismo que yo, nos sienta de maravilla. Al salir vemos la luz del sol que ilumina algunos prados muy verdes, sentimos una gran alegría. Poco a poco desaparecen las nieblas y podemos ver los alrededores, que paisaje tan bonito, bosques, verdes lomas, prados donde pastan las vacas y pequeñas aldeas desperdigadas por los valles, es la hermosa Galicia. Pasadas otro par de aldeas el Camino comienza a descender hacia Triacastela, a mis espaldas queda un monte que destaca de los demás, es el Ouribio con sus 1.443 mts. de altura ofrece su silueta desde muchos kilómetros a la redonda. Ahora se continúa a través de unas bonitas corredoiras, que son una especie de callejas, con grandes ejemplares de robles a sus lados y prados a ambos lados. A la hora del almuerzo llego a Triacastela, en un bar me paro a comer, una ración de queso y vino del país. Aquí el Camino se divide en dos, uno por el Monasterio de Samos dando un rodeo para llegar a Sárria y el otro ascendiendo a un monte, San Gil para encontrarse ambos poco antes de llegar a Sárria.

Sárria-Bosque de robles

En esta ocasión tomaré la vía de San Gil, que comienza ascendiendo por otra bonita corredoira hasta el Alto de Riocabo, desde donde se puede recorrer con la vista gran parte de lo caminado por la mañana, también el Monte Ouribio. Sigo encontrándome con muchos peregrinos jóvenes, según me dicen, han terminado los exámenes de septiembre y vienen a hacer el Camino de Santiago, los hay de todos los lugares, acompaño a un grupo de valencianos durante un rato, pero no están acostumbrados a caminar y los pobres van medio muertos. Antes de llegar a un pueblo llamado Calvor hay que atravesar un pequeño bosque de robles muy viejos, parece el bosque encantado. La red de albergues de peregrinos de Galicia está bastante bien, lo que ocurre es que está muy masificado en ciertas épocas, esta es una de ellas. A las 4,30 llego a Sárria, tomo habitación en un viejo hostal y después de asearme y desprenderme de la mochila, me doy un paseo y me dirijo a la iglesia a visitar al hermano de Gonzalo García Castro (José) que es el párroco de este lugar. Charlo un buen rato con él, nos tomamos una copita y me despido encargándole un fuerte abrazo para su hermano. Poco antes de entrar en Sárria conocí a una pareja de peregrinos de Madrid, así que cenamos juntos en un restaurante, no faltando la amena charla de la sobremesa. Aparte de la dura jornada de hoy, anoche en el autobús desde Madrid no dormí nada de tal forma que tengo un sueño terrible, a las 11 no lo podía resistir.