BURGOS – FRÓMISTA Kmts. 49

Día 23-5-93. Como la salida de Burgos es similar a la entrada, a través de una carretera con muchísimo tráfico, decidimos tomar un taxi hasta Tardajos, a unos 8 kmts. y así evitarnos un tramo demasiado desagradable. El taxi nos deja en Tardajos a las 7 de la mañana, en el hotel donde dormimos y a pesar de ser muy temprano, nos permitieron desayunar, Así que con muchas fuerzas nos disponemos a disfrutar de una nueva etapa, esta bastante larga, del Camino de Santiago. El sol comienza a lucir sobre los verdes campos de cereales y los pueblos con ese color de la madrugada tan bonito, claro y nítido, sobre el intenso azul del cielo. En poco rato nos plantamos en Rabé de las Calzadas, con el fresco de la mañana da gusto caminar, incluso hacerlo a cierta velocidad para entrar en calor.

Rabé de las Calzadas

La continuación del Camino es a través de una serie de planicies y valles continuados que son una copia unos de otros, por una serie de pistas y caminos agrícolas que comunican varios pueblos, entre ellos Hornillos del Camino y otros a izquierda y derecha a prudente distancia de nuestro itinerario. A medida que entra la mañana la temperatura comienza a ascender, nosotros nos defendemos desprendiéndonos de la ropa, quedándonos en manga corta y pantalón corto. Hacia media mañana pasamos a unos metros de un lugar llamado Arroyo Sambol, donde hay una especie de refugio para emergencias al lado de una fuente y alameda. Antes de llegar a Hontanas el Camino aprovecha una vieja calzada en línea recta que se hace algo larga y pesada. Finalmente y hacia la mediodía, en una bajada hacia otro valle, caemos encima de Hontanas, un pueblecito recogido en un pequeño cortado guarnecido de los vientos fríos del norte y mirando hacia el sur. Aquí hacemos una breve parada, la gente está en misa, nos tomamos un refresco en una especie de bar, dejamos constancia en un viejo libro de nuestro paso por aquí y seguimos nuestro camino.

Llegando a Hornillos

Algo más adelante el Camino pasa al lado de las ruinas del viejo Monasterio de San Miguel y muy cerca un antiguo molino al lado de un arroyo. Enseguida el camino se junta con la carretera al lado de unos grandes árboles, cuya sombra es de agradecer, continuando hacia las ruinas del Convento de San Antón. La carretera pasa debajo de los grandes arcos ojivales del convento gótico, está bastante deteriorado y actualmente convertido en almacén agrícola y ganadero, triste final de una hermosa obra de arquitectura e importante monumento jacobeo en su época. Unos kilómetros más adelante entramos en Castrojeriz, en la vertiente sur de una colina en cuya cima están las ruinas de un antiguo castillo, actualmente en restauración, tiene también otros monumentos de cierta importancia como la Colegiata de Santa María del Manzano, que visitamos detenidamente. Otras dos iglesias, una de ellas en lamentable estado, que conservan trazas de sus orígenes románico-gótico y que es una lástima que estén en estado tan ruinoso. El cruce del pueblo hay que hacerlo con tranquilidad, son lo menos dos kilómetros, a las horas en que lo hacemos, mediodía, no encontramos a nadie, supongo estarán comiendo, pero tampoco hay síntomas de estar muy habitado.

Boadilla-Rollo medieval

A la salida del mismo y a la sombra de unos árboles nos tomamos el merecido almuerzo, teniendo enfrente la cuesta de Mostelares, que solo de verla nos sentimos fatigados. Seguimos el Camino ahora a través de una calzada romana que salva el viejo lecho de un inexistente río a través de unos hermosos puentes casi tapados por los sedimentos, sin embargo podemos apreciar la perfecta arquitectura romana y los hermosos sillares. Y llega el momento de iniciar la fatigosa subida a la Cuesta de Mostelares, nos lo tomamos con calma pero aún así el sudor nos empapa. Desde la cima podemos contemplar la inmensa distancia de los alrededores, la planicie llena de cruces y montones de piedras que dan la sensación de ser un cementerio. Pasada la colina comenzamos el descenso hacia el Valle del río Pisuerga que se ve en el horizonte, antes de llegar al famoso Puente Fitero hay una especie de merendero recién construido donde un maduro matrimonio de peregrinos se ha tomado un largo descanso, después de los saludos y una pequeña charla continuamos adelante. Pasamos por delante de la Ermita de San Nicolás y nada más cruzar el Pisuerga nos adentramos en la Provincia de Palencia para cruzar el primer pueblo, Itero de la Vega. Dejamos unas bodegas a nuestra derecha y ascendemos hacia dos colinas enfrente, para una vez superadas comenzar a descender hacia Boadilla. Aquí nos dirigimos a la plaza del pueblo a contemplar el famoso rollo medieval perfectamente conservado y que es otra de las joyas del Camino. Una vez dejado atrás Boadilla durante un buen trayecto vamos a la vera del Canal de Castilla y antes de llegar a Frómista cruzamos una de las esclusas del canal donde salva un importante desnivel. Llegamos a Frómista a las 7,15 de la tarde, ha sido una jornada muy larga, aquí me despido de mi amigo Celestino, él seguirá hasta Santiago de Compostela, yo tomaré un taxi hasta Melgar de Fernamental y aquí un autobús hasta Burgos, donde recogeré mi coche para regresar a Madrid.