PORTOMARÍN – RIBADISO DE BAIXO Kmts. 50

Día 24-9-94. Salgo del Hostal a las 7,30, llueve intensamente y hace frío, es noche cerrada. Hacia las 8,30, cuando comienza a clarear, deja de llover, a media mañana me paro a desayunar en un kiosco que ha montado un matrimonio en una pradera, se agradece algo calentito.

Cruceiro de Ligonde

Sigo caminando en solitario hasta pasado Palas de Rey, donde adelanto a un matrimonio francés. En Mellide hago una parada, es la hora del almuerzo, en la Pulpería Ezequiel, para probar el pulpo, pero como he dicho anteriormente, las uvas que he comido de forma constante, no me han hecho bien en el estómago y no tengo apetito, así que del pulpo solo he comido un poquito. Aquí en Mellide ha sido hoy día de feria, así que la pulpería está a rebosar de paisanos, cantando y con mucho jolgorio. Entra el matrimonio francés y me hace compañía, también Castor, un joven cuyos padres viven en Venezuela y con quién terminaré el Camino mañana en Santiago. Llegamos, Castor y yo al albergue de Ribadiso da Baixo a las 6,45, lloviendo intensamente, da la impresión de que lloverá durante toda la noche y mañana también. El albergue está muy bien, han reconstruido un conjunto de casas antiguas y lo han convertido en un lugar, moderno por dentro y muy acogedor.

Leboreiro

La encargada del Albergue no se cree que haya venido desde Portomarín en el día de hoy, dice que solo recuerda un caso de semejante caminata. Varios jóvenes preparan una queimada en el comedor y nos invitan, así que nos acostamos hacia las 11 de la noche, la lluvia continúa sin parar.

Mellide-Templo de San Pedro