POLA DE ALLANDE - GRANDAS DE SALIME Kmts. 32

Día 28-10-00. Esta noche también he dormido estupendamente, no me extraña, después de las duras jornadas caigo en la cama rendido, además había calefacción en la habitación por tanto la ropa, que estaba algo húmeda, se me ha secado completamente, igual que las botas. El hotel está estupendo, muy bien acondicionado y moderno así como poco concurrido, creo que habrá dos o tres habitaciones ocupadas, sin embargo el comedor, anoche, no es que se llenara pero si completaron 6/8 mesas, la cena estuvo a la altura de la calidad que esperaba y el precio muy razonable, total 5.000 Pts. habitación y cena, no está nada mal.

Amanece en Pola de Allande

Hacia las 8,15 termino de desayunar y abordo la última jornada de esta etapa y que también, como no, será muy dura. El letrero que hay a la salida, en la carretera que lleva a Grandas de Salime, marca 43 Kmts., naturalmente por el camino será otra cosa, eso sí, el ahorro de distancia es a base de esfuerzo pues los desniveles incluso son mayores que por la carretera. En esta etapa la señalización será muy deficiente, por tanto nada más salir de Pola de Allande y abandonar la carretera para tomar por la ribera del Río Nisón a la altura de la aldea de El Mazo, ni rastro de las señales indicadoras, tomo hacia el fondo del valle y cuando llevo andando una media hora a través de un bello caminito al lado del río, el camino se termina en un prado, el valle se estrecha y las laderas son muy inclinadas.

Puerto del Palo-Vertiente del Navia

Tomo la ladera de la derecha, que está muy inclinada y a través de una zona quemada voy ascendiendo metro a metro sudando tinta para al final de haber subido unos 200 mts. en vertical, veo un camino que va zigzagueando por la loma, lo tomo y ya más suavemente voy viendo, abajo, Pola de Allende y en la lejanía el hermoso amanecer. Comienza a soplar un fuerte viento y que a medida que tomo altura se va haciendo más intenso y desagradable, hacia los 700 mts. de altura se suavizan los desniveles y aparecen algunas praderas, yeguas y caballos pastan apaciblemente por los alrededores, tomo contacto con una pista de tierra con alguna rodera de 4x4, supongo que para atender el ganado. Termino de ascender y del otro lado aparece la carretera dando curvas y más curvas para ganar el desnivel hasta el Alto del Palo que se halla a 1.145 mts. de altura, en una fuente que hay al lado de la carretera desemboca el Camino, ahora durante unos 800 mts. seguiré por la calzada, muy pocos automóviles circulan por ella.

Capilla de Buspol

En el Alto del Palo hace un viento infernal y algo frío, ahora el camino baja a derecho cortando las curvas de la carretera y en dirección a la pequeña aldea de Montefurado en la que solo hay una casa habitada, las casas con su tradicional arquitectura, techos de pizarra y los clásicos hórreos de madera. He pasado a la cuenca del Río Navia y desde aquí diviso una gran distancia, al fondo, hacia el oeste, el Alto del Acebo y la provincia de Lugo, hacia el sur-este, el cordal Cantábrico a la altura de Los Ancares y el Parque de Muniellos. Ahora seguiré por la carretera durante varios kmts. y a una altura de 900/1.000 mts., el viento sigue siendo muy desagradable. Cruzo varias aldeas y en la de Berducedo, algo más grande, en un bar me paro a hacer un breve descanso en animada charla con el dueño. Son casi la una del mediodía y retomo nuevamente el camino para ascender a otra loma y bajar al pueblo de La Mesa donde hay un Albergue de Peregrinos, no parece que haya sido muy utilizado. De nuevo una fuerte subida a otro collado donde varios ciervos pastan tranquilamente en unas praderas, al verme salen disparados, estoy a 1.100 mts. de altura y el descenso al Embalse de Salime, que está a unos 100 mts. de altura, significa que en un trayecto muy corto he de bajar un kilómetro.

Embalse de Salime

Dejo atrás Buspol que fue antiguo hospital de peregrinos con una pequeña capilla de pizarra que parece de juguete y comienzo el descenso vertiginoso hacia el embalse que veo en el fondo con sus aguas de color verde-azul. Después de una interminable bajada y no teniendo la seguridad de ir por el camino correcto pues como decía antes, de las señales, pues eso, no hay ni señal, tomo un camino de tierra frecuentado por vehículos todoterreno, pues están reforestando los alrededores, sigo en dirección a la cabecera de la presa que intuyo al fondo.

Descenso al embalse de Salime

Me encuentro con varios cazadores al lado de dos vehículos, me dicen que voy en la dirección correcta, así que continúo durante un buen trecho hasta el punto donde el Camino abandona la pista hacia la izquierda para adentrarse en un hermoso castañar, aquí me advierten otros cazadores, bien armados, que tenga cuidado hay otros apostados esperando el jabalí que está siendo acosado por perros, así que cantando y silbando para hacerme notar, cruzo el bello castañar hasta tomar contacto con la carretera y descender a cruzar la presa. Me encuentro con un paisano que baja en mi misma dirección cargado con un bidón al hombro, hombre de unos 70 años que lo lleva lleno de miel hasta un hostal más adelante, me dice que la miel se la llevan a Gijón. Viene desde una aldea en la montaña, trato de ayudarle pero casi no soy capaz de levantar el bidón del suelo, pesaría casi 20 kgs y el pobre hombre cuesta abajo y cuesta arriba con él al hombro, duro trabajo. A las 3,30 de la tarde llego a Grandas de Salime, busco información de transporte para llegar a Oviedo o Lugo y me dicen que a Oviedo no hay por razón de un conflicto que mantiene el pueblo con la empresa Alsa como consecuencia de un cambio, unilateral, de los horarios, así que la otra alternativa es ir hasta Fonsagrada, a unos 30 kmts. y desde aquí hasta Lugo.

Camino del Embalse

Como es sábado, no hay servicio hasta Fonsagrada por la tarde, así que tomo un taxi y desde Fonsagrada un autobús, que sale a las 6,15, hasta Lugo para finalmente, a las 12 otro autobús que me dejará en Madrid a las 6,30 de la mañana. Al llegar a Grandas de Salime a las 3,30 comienza a llover, se nublan los alrededores y llueve con verdadera intensidad, así que me he salvado por los pelos, si me coge por las montañas me hubiera dejado tibio. El viaje hasta Fonsagrada en el taxi, por supuesto bajo intensa lluvia, niebla y fuerte viento, me ha permitido, aunque no mucho, ver los alrededores, realmente hermosos, carballales, bosques de acebos, etc. que me dejan un buen sabor de boca para más adelante cuando retome el Camino de Santiago Primitivo.