LUGO (LUCUS AUGUSTI) - RIBADISO Kmts. 40

Día 20-05-01. Anoche fui a cenar a un restaurante recomendado en la campaña "La escapada Gallega", promocionada por la Xunta de Galicia, la cena fue bastante buena, pero al final, el descuento del 10% establecido en la campaña y que reclamé como era mi derecho, bueno pues casi tienen que llamar a Dn. Manuel Fraga para que les informara, en definitiva, los que se escaparon fueron los empleados del Restaurante Casa Alberto, pues aparentemente, no tenían ni idea de lo que tenían que hacer, a pesar de participar su establecimiento, muy pomposamente recomendado en la mencionada campaña para atraer clientes. Después de acostarme y caer dormido profundamente, hacia las 2,30 entró en el hotel el 7º de caballería y con los indios por delante, una tropa de jóvenes armando un fenomenal escándalo, afortunadamente solo duró media hora, a partir de ahí todo quedó en la más absoluta tranquilidad. Poco antes de las 7 me levanto y a las 7,15 llamo por teléfono a un taxi para que me saque de Lugo, así que a unos 8 kmts., en una aldea llamada O Burgo me deja el taxista siendo las 7,30.

Augasantas

Según circulábamos por la ciudad y sus alrededores, numerosos jóvenes terminaban la fiesta de la noche y se dirigían a descansar con cara de haber trabajado mucho. Ahora a iniciar la dura y sorprendente jornada por el Camino de Santiago malísimamente señalizado y convirtiéndose en toda una odisea para mi orientación. A ratos voy por una carretera, la que se dirige a Palas de Rei y que no tiene nada de tráfico afortunadamente, en otras ocasiones aprovecha abandonados caminos y corredoiras llenos de maleza y barro, así que en alguna ocasión metido hasta las rodillas y con ortigas bien picantes. Cruzo un montón de pequeñas aldeas sin ver a nadie, eso sí, tranquilidad absoluta y hermosos parajes, discurro entre centenarios castaños y bellos bosques de carballos, sin faltar los verdes prados. La señalización comienza a hacerse más deficiente, de tal forma que comienzo a perderme con cierta frecuencia, gracias a que tomo como referencia la carretera y a ella vuelvo cada vez que me pierdo. A la altura de San Pedro de Mera, un par de paisanos matan el tiempo a la puerta de su casa, casa de fin de semana pues viven en Lugo, les pido si me pueden llenar la cantimplora con agua y nos enrollamos un buen rato, me hacen varias recomendaciones para seguir el camino, pero opto, como siempre en continuar mi itinerario.

Sierra de Careón

En tramos complicados, el camino desaparece con la maleza, no hay indicación ninguna, por lo tanto otra vez al asfalto, como en la aldea de Ferreira, desde aquí ya no volveré a ver señal ninguna del camino hasta Mellide, es decir casi 15/20 kmts. En el puente que cruza el Río Ferreira hay una referencia, en un cartel indicador, a la calzada romana que unía Lucus Augusti (Lugo) con Iria Flavia, por supuesto ha desaparecido toda muestra física y supongo que el propio camino aprovechó dicha vía de comunicación romana, pues todo parece indicar que ambos llevan la misma o parecida trayectoria. Cruzo las aldeas de Augasantas y Merlán, en esta última unos paisanos me indican que si quiero ir a Mellide he de cruzar la Serra de Careón a la derecha de un parque eólico. Con esta referencia tomo una pista que va ascendiendo hacia lo alto de la sierra, pero como hay varias bifurcaciones y no quiero perderme por enésima vez, veo venir por la pista un coche, lo paro para confirmar las referencias y mi dirección. El joven (José Manuel) amablemente no solo me da las indicaciones pertinentes sino que se ofrece, a pesar de no ser su camino, a llevarme hasta el collado, incluso bajarme hasta el primer pueblo que hay al otro lado, ya en la provincia de A Coruña. En el punto más alto paramos para hacer alguna foto y rápidamente tener una panorámica de los alrededores, a lo lejos está Mellide, pero aún me queda un buen tramo por delante.

Sierra de Careón - Al fondo Mellide

Me deja, mi amigo José Manuel, en la aldea de Vilouriz y algo más abajo, al lado de un caudaloso arroyo con una bella cascada y siendo las 2 de la tarde, hago una parada y terminar la tarta de Santiago que compré en Castroverde, lo que ha rendido la bendita tarta de almendras. Al lado de la cascada, también algo más arriba y abajo, varios molinos en ruinas quedaron como muestra de una actividad que debió ser próspera y necesaria en su día. Sigo el descenso hacia Mellide, que ya voy teniendo más cerca, para cruzar otras aldeas y cada vez más casas nuevas de fin de semana. El calor se hace sofocante así que voy buscando la sombra de los árboles para llegar a Mellide a las 4 de la tarde, en el primer bar que encuentro, ya en el centro y enfrente de la iglesia, me paro a tomar una fría cerveza y prepararme para entrar en el Camino Francés. En la salida de Mellide alcanzo a una joven que cojea ostensiblemente, no es peregrina pero va por el camino justo enfrente de una de las joyas del camino, Santa María de Mellide, románico puro y con magníficas pinturas en su interior. Acompaño a Pilar durante un trayecto, según me dice sufre de esclerosis degenerativa, me da pena, tan joven y en una situación tan dramática, trato de darle ánimos hasta que al poco rato llegamos a su casa, aquí se queda. Yo sigo en solitario, ahora es como ir por una autopista, no por los embarrados e intransitables caminos que he tenido que sufrir, sobre todo hoy. Voy recordando mi paso en las dos ocasiones anteriores y viendo los cambios que se han producido en los 8 años que han pasado, la verdad es que ya no tiene mucho atractivo, no como la primera vez, quizá se ha comercializado en exceso y convertido en una especie de gran vía y eso que estos días no está muy concurrido, me imagino lo que será en fechas críticas como el verano. Ahora no tengo que mirar las señales y voy como volando, me sé de memoria el itinerario y todos los lugares, cruces, etc. por tanto se me hace algo aburrido.

Alrededores de Mellide

Hacia las 6,30 llego a Ribadiso de Baixo donde pretendo pasar la noche en el albergue de peregrinos, la encargada se acuerda de hace 7 años cuando le dije que venía desde Portomarín y me contestó que solo recordaba a otro peregrino que hubiera caminado esa distancia en una jornada. El albergue está a media capacidad, esto es, unos 25 caminantes, casi todos extranjeros, franceses, alemanes, británicos, etc. Junto a Alain, un jubilado francés, ingeniero aeronáutico de Toulouse, nos vamos a un bar cercano llamado "O muiño", el molino, donde nos tomamos una cerveza. Alain se queda en el albergue de vuelta, su esposa le irá a esperar a Santiago el día 24 para regresar juntos a Francia, salió de Saint Jean Pied de Port hace 28 días, ha sido montañero practicante, así que hemos hablado de todo el Pirineo bastante rato. Ahora estoy en un bar cercano al albergue, "Casa Manuel", cenando y recuperando fuerzas, mañana llegaré a Santiago, así que me levantaré muy temprano, confío en poder descansar esta noche y estar en forma, la verdad es que me encuentro fenomenalmente bien, hoy podría haber seguido otros 10 kmts. sin ningún problema.