GUIJO
DE GRANADILLA – PINOFRANQUEADO Km 35
Día 9-03-07. El taxista aparece puntual a las 8h10m de la mañana habiéndome dado tiempo suficiente para un reposado desayuno y charla con los trabajadores de la nueva autovía que construyen muy cerca, estos trabajadores llenan los hostales y restaurantes de los pueblos de los alrededores. La temperatura de la mañana, aún siendo tan temprano, es muy agradable, además el fuerte viento de los días pasados ha amainado bastante, el día será hasta caluroso.
El taxista me traslada hasta Guijo de Granadilla, donde llegué ayer por la tarde, para a las 8h30m dar comienzo mi andadura por lo que supongo es el GR10.5, pues sigo sin ver ninguna baliza roja y blanca, solo unos paneles indicadores en los pueblos pero sin ningún tipo de detalle del itinerario, por tanto sigo los pasos de mi amigo Manuel Coronado y en algunos casos mi propio recorrido cuando me parece mas oportuno o conveniente. Salgo de Guijo por un camino entre olivos en dirección al pueblo de Ahigal que está muy cerca así que en media hora entro en dicho pueblo cuando todos los niños van hacia la escuela que está justamente en mi mismo camino así que voy muy animado. A ratos sigo unas indicaciones de la “Ruta 12 Ahigal-Cerezo-Palomero” que coinciden con mi itinerario. Las paredes de las cercas son de pizarra al igual que las laderas de los arroyos, síntoma claro de que estoy entrando en Las Hurdes.
Al girar en una curva del camino me encuentro de repente con un hermoso puente antiguo para cruzar el Río Palomero, lo contemplo desde diferentes ángulos ahora que el brillante sol de la mañana lo ilumina profusamente, se mantiene en perfecto estado aún siendo utilizado por vehículos agrícolas, toda una joya en este remoto lugar, lo que indica que el camino que sigo debió tener cierta importancia antiguamente. Durante un buen trayecto bordearé la Presa de Ahigal que está llena a rebosar, por tanto iré rodeando los entrantes de arroyos. Todas las torretas de la línea de alta tensión están habitadas por los nidos de las cigüeñas que no paran de buscar el alimento para las crías, suben y bajan constantemente de los nidos hacia los húmedos prados. Oigo también el “pu-pu-pu” de la abubilla y el canto del cuco anunciándome que la primavera está en su apogeo por estas tierras. Sobre las 10h30m entro en Cerezo, un pequeño pueblo que cruza una carretera, me cruzo con un paisano aburrido y curioso, pero se lleva un buen chasco, porque el que más preguntas hace soy yo.
Sigo hacia Mohedas cruzando entre alcornocales y grandes encinares donde las águilas y milanos no dejan de otear los alrededores y según me comentaba el paisano de Cerezo el cultivo de los olivos es el más importante y se mantiene en vigor, aunque aún no han empezado las tareas de limpieza pues ha llovido mucho últimamente, hay mucho barro y humedad para estas faenas. En Mohedas compro bebida y unos dulces como grandes canutos llamados cuernos de hojaldre fritos muy ricos que me durarán un par de días. A la salida de Mohedas, en un alto, hago una parada para degustar los canutos y descansar un rato al reconfortante sol del mediodía que hasta fatiga me da pensar en continuar el ascenso, en breve, al Puerto del Gamo. La temperatura ha subido de tal forma que me he de quedar en manga corta y si hubiera traído los pantalones cortos, me los hubiera puesto mucho más confortables que los largos, debe hacer más de 20 grados ahora mismo pasadas las 12 del mediodía. El Cerro Santa Bárbara ha sido el centinela que vigila mis pasos desde ayer, su cima cubierta por antenas de comunicaciones y en su ladera este, el Puerto del Gamo por donde he de cruzar hacia Casar de Palomero dentro de poco rato.
En un cruce de caminos me encuentro de frente con un paisano, le pregunto cual de los dos me aconseja para subir al puerto, su consejo es que suba por la carretera pues estos caminos a veces están intransitables. La verdad es que siempre que pido consejo, la respuesta es la misma, que vaya por la carretera, es mucho más seguro pues igual hasta me pierdo de seguir esos caminos. Bueno pues yo sigo mi itinerario inmutable a esos consejos y sin prestar mucha atención a lo que me dicen, a veces pregunto por charlar un rato pues en este caso, me guío por el trazado del mapa en mi PDA-GPS que me lleva hasta el Puerto del Gamo donde hay un buen chorro de agua en una fuente de la que un paisano con una furgoneta carga varias garrafas. Bebo hasta saciarme y el paisano a curiosear y preguntar, pero yo también le pregunto, por ejemplo, no veo el viejo y centenario olmo que había al lado de la ermita a pocos metros, me dice que cuando hicieron la carretera nueva lo talaron. Se ofrece a llevarme hasta Casar de Palomero en su furgoneta, le digo que bajaré andando por el viejo camino, otra vez me aconseja que ni se me ocurra bajar por ahí, ese camino está abandonado, lleno de maleza y no podré pasar. Me desanima y desciendo el poco trayecto que me queda para llegar al pueblo a través del amplio y protegido arcén de la carretera por un quitamiedos.
Casar de Palomero se extiende en la ladera de una loma bien soleado, en el descenso del puerto he contemplado la Sierra de Francia, los Valles Hurdanos y todos los montes de alrededor pelados, arrasados por los incendios que han diezmado todos los bosques que cubrían estas bellas zonas, es muy triste verlos así, pelados restos de troncos de pinos ennegrecidos como testigos de la tragedia, qué pena da contemplar este triste panorama. Al cruzar Casar de Palomero me fijo en los carteles que “adornan” algunos balcones de las casas en protesta contra el alcalde por el plan general urbanístico que no parece les complazca nada e ir en contra de algunos de esos vecinos. Como se ve hasta aquí llegan los ramalazos de la especulación urbanística que no deja “títere con cabeza”. Después de tomarme una cervecita, continúo hacia Caminomorisco pues he reservado habitación para esta noche en el Hotel El Puente en Pinofranqueado y aún me queda un tramo de casi 12 km en las horas más templadas del día. Al abandonar Casar de Palomero en el descenso hacia el Río de los Ángeles, un letrero me invita a descender por el “Camino la Pasarina” hacia el puente que cruza dicho río y que baja de forma directa entre paredes de pizarra. El Río de los Ángeles lleva bastante agua, incluso hay resto de arrastres en sus márgenes lo que indica que ha debido ir desbordado recientemente. Río arriba y río abajo hay ruinas de varios molinos antiguos que debieron tener cierta importancia por sus grandes dimensiones.
Nuevas vías de comunicación se han construido en los últimos años para sustituir las antiguas muy estrechas y peligrosas, por la antigua que se dirige a Caminomorisco seguiré sin que ningún vehículo interrumpa mi apacible paseo entre abandonados bancales de olivos y calcinadas laderas. Cruzo Caminomorisco donde se aprecia cierta vitalidad, comercios, bancos, alguna pequeña industria, etc. etc. que me indican alguna pujanza económica de la que bien necesitados están estos apartados pueblos hurdanos. Desde hace más de 20 años no había vuelto por aquí y me da la impresión de que la población de estos lugares de ha multiplicado exponencialmente cuando fueron fuente de emigración constante desde los años 50 hacia las zonas industriales del norte de España y Europa.
El hotel tiene una terraza mirando al río, acristalada donde la claridad de la tarde permanece hasta las 7h30m, así que alejado del horroroso y mortificante ruido de la televisión, disfruto en solitario de estos agradables momentos para escribir, recordar lo acontecido en la jornada y saborear la placidez y relajada tranquilidad. Datos del GPS: Km recorridos 35. Tiempo en movimiento 7 horas. Tiempo detenido 1 hora. Tiempo total empleado 8 horas. Media total 4,4 k/h.
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