VADO DE SALMERÓN - HUERTAPELAYO Kmts. 30

Día 28-3-97. Me levanto a las 7 y comienzo a recogerlo todo, la tienda está completamente blanca por la escarcha, me tengo que poner los guantes para poder tocarla, se me quedan las manos congeladas.

Cabeza Minada

A las 7,30 comienzo la caminata del día. Lo mismo que ayer, a medida que entra la mañana, la temperatura va subiendo, ahora por el cañón está todavía en umbría, por lo tanto hace bastante frío. Continúo río abajo, la gente que está acampada no da señales de vida, hacia las 9,30 llego a la carretera que une Zaorejas con Torremocha del Pinar y unos metros más abajo el Puente de San Pedro, lugar donde el río Gallo se encuentra con el Tajo. He visto varias cuevas naturales formadas por filtraciones del agua.

Hoz de el Llano

Tomo una senda que sube a desembocar en la carretera que lleva a Villar de Cobeta, enfrente y a considerable altura destaca un cerro, es la Loma del Castillo. Continúo por la carretera, intenté seguir la senda, que hace un corte directo, pero me fue imposible, había mucho matorral y las señales se perdían. Al llegar a un alto collado tengo buenas vistas de todo el cauce del río Tajo, tanto hacia arriba como hacia abajo, especialmente de una zona donde hace un repentino giro y un lugar llamado la Peña de los Cuchillos.

Villar de Cobeta

A las 10,30 entro en el casi abandonado pueblo de Villar de Cobeta, con buena fuente en la plaza, intento llamar por teléfono a casa, pero el aparato no funciona. Charlo un rato con un joven matrimonio que vive en Barcelona, como no hay bar en el pueblo, me invitan a un vaso de vino a la puerta de su casa, que como da el sol de plano, se está estupendamente.

A la tertulia se unen otros vecinos, mientras tanto la poca gente que queda va entrando a la iglesia a la misa de las 11. Reinicio el camino y a unos 500 mts. del pueblo, en un alto, logro hablar con casa a través del móvil.

Monasterio de Buenafuente del Sistal

Una vez recorridos 3 kmts. por la carretera y faltando otros 3 para llegar al Monasterio de Buenafuente del Sistal, un paisano me lleva en su coche, todo el trayecto es por la carretera. En Buenafuente, aparte del Monasterio, hay una residencia de ancianos, varios de ellos están a la sombra, esperando a que algo rompa la monotonía, naturalmente ese soy yo. Me siento con ellos y rápidamente se animó el ambiente. Son las 12 y del Monasterio sale la procesión, ha venido mucha gente de fuera, había muchos coches a la entrada, es Semana Santa.

Panorámica desde Silla

Aprovecho para comer algo, la procesión toma por donde va mi camino, así que trato de entretenerme algo, no es cosa de ir detrás empujando. A la 1 continúo la caminata, ahora bajo un intenso calor, la procesión ha llegado a un alto, doy un pequeño rodeo. Tomo una pista que tan pronto sube como baja entre sabinas y carrascas.

Al llegar a la parte más alta, tengo de nuevo buenas vistas del valle del Tajo y hacia el norte varios pueblos en una zona llana. Hay una gran diferencia entre la soledad de esta parte y la recorrida ayer entre el batiburrillo de gentes y coches al lado del Tajo.

Portillo Rubio

Los últimos 500 mts., antes de cruzar el río a través del Puente Tagüenza, es por una senda muy agradable, a la sombra de encinas jóvenes. El Puente Tagüenza solamente tiene el uso de la senda, no tiene otra justificación, no hay pistas ni carreteras por los alrededores, está en un estrechamiento de muy pocos metros, con base de roca en ambos lados y un profundo tajo. Comienza una fuerte subida a través de la continuación de la bonita senda anterior, como voy muy bien de tiempo, me lo tomo con mucha calma y tranquilidad, disfrutando del entorno.

Puente de Tagüenza

Termino la subida en un collado, donde enlazo con una pista que viene de Armallones y se dirige hasta Huertapelayo. Antes de las 5 llego a dicho pueblo, también casi deshabitado, como buena parte de los cruzados hasta ahora, pero al ser Semana Santa hay bastante gente, sobre todo de Madrid, paisanos que tienen casa aquí y vienen sobre todo a pasar el verano. No hay hostal ni pensión, así que un buen hombre me dice que en las eras puedo montar la tienda tranquilamente. Lo dejo todo montado y regreso a la plaza, me enrollo con otro paisano, me dice que su cuñada es de un pueblo de Salamanca (Juzbado), así que me obliga a ir a su casa a conocerla.

El Gallinero

Auxiliadora y su marido Agustín me reciben amablemente y tenemos una larga y amena charla, nos tomamos unas torrijas, típico postre de la zona y no consigo rechazar su invitación a cenar, a pesar de mi negativa a causarles molestias, no puedo por menos de regresar algo más tarde y continuar la agradable charla y una opípara cena. Otros buenos amigos para añadir a mi larga lista. Comienza a soplar un fuerte viento, confío en poder dormir bien, la tienda está sobre hierba, la noche está despejada, por tanto me espera una buena helada.