OS PEARES – CASTIÑEIRA (MONTEDERRAMO) km 49,1

Día 22-04-06. El taxista que me lleva desde la Estación de Ferrocarril de Orense hasta Os Peares, justo donde el Río Sil entrega sus aguas al Río Miño, me deja pocos minutos antes de las 6 de la mañana siendo noche cerrada, aún así admiro, por encima de mi, el soberbio puente de la carretera entre Orense y Monforte de Lemos, magnífica obra de ingeniería.

Camino de Vilouxe

Como la temperatura es de 7 grados, he de abrigarme, así como colocarme el frontal de linterna pues la carretera tiene muchos baches ahora cubiertos de agua. Por el lado contrario al que yo camino, circula la vía del tren, por tanto repentinamente un atronador ruido sorprende la tranquilidad del cañón.

Me cuenta el taxista que ayer por la tarde llovió de forma torrencial, cosa que compruebo enseguida por la intensa humedad del ambiente, las ensordecedoras cascadas que caen por doquier y el agua que desprenden arbustos, hierba y árboles, caminos embarrados y torrentes que dificultarán su cruce.

Buhos, mochuelos y lechuzas animan la oscuridad y quietud de la madrugada, luego al comenzar el amanecer un enjambre de pajarillos me darán un largo y agradable concierto. También el pájaro carpintero y el cuco con su primaveral “cu-cu” me harán disfrutar del despertar del día. Algo más entrada la mañana una gigantesca liebre me recibirá bebiendo de un pequeño arroyo en medio de la senda. En el bosque escucharé el berrido de una cierva y alguna otra veré cruzando la carretera. El cielo está estrellado lo que augura un hermoso día, aunque ahora aquí en el estrecho cañón comienzan a levantar intensas nieblas y la luna menguante está como prendida encima de los escarpados farallones del Cañón del Sil.

Cañon del Sil - Cachon de la Mula

Esta primera parte del cañón no la puedo observar pues la oscuridad me lo impide pero al cabo de llevar caminados un par de km, la Central Eléctrica y presa de San Pedro además de una aldea en la ladera contraria, iluminan los alrededores profusamente. Hay letreros anunciando un catamarán que realiza paseos por el río, luego lo veré desde los miradores. También la Escuela de Escalada del Sil en las escarpadas paredes de granito, bien identificadas las vías y su grado de dificultad arrancando desde la misma base de la pista y siguiendo verticales hasta perderse de vista.

Pasada la escuela de escalada he de ir muy pendiente del arranque de la senda del GR 56 para ascender al Mosteiro do Santo Estevo, pues como aún es noche cerrada, no quiero pasármelo y luego tener que retornar. Al superar una curva son bien visibles unos escalones de piedra dando comienzo el ascenso por un bello y relajante bosque. La senda está primorosamente realizada con troncos, pasamanos y quitamiedos de madera que hacen del fuerte ascenso un verdadero placer. Aparecen las luces de las instalaciones y silueta del propio Monasterio de San Esteban. Centenarios ejemplares de castaño y quejigo serán una constante a lo largo del día, troncos realmente descomunales conformando bosques numerosos de estos centenarios árboles. El suelo lleno de castañas y hojas conforman un mullido asiento en la senda que hace agradable el pisar.

Molino de Entrambosrios

Al irme acercando al Monasterio observo que en tiempos sus alrededores estuvieron cultivados en aterrazamientos, ahora abandonados naturalmente. A las 7,30 en punto entro en el monasterio, acondicionado como Parador Nacional con esmero y buen gusto, supongo que a buenos precios pues los vehículos aparcados a la entrada “calibran” a sus huéspedes. Sin encomendarme a nada ni a nadie penetro en las cuidadas instalaciones, pregunto al conserje de turno, un joven que me mira sorprendido por aparecer a tan tempranas horas con mochila e indumentaria poco apropiada para tan fino lugar. Pregunto si podría tomar un café, me dirige al comedor donde otro joven prepara las mesas para el desayuno de los clientes, me dice que hasta las 8 no abren el comedor, la cafetera aún no está a punto y si no soy huésped lo tengo algo difícil. Apelo a la bondad y finalmente me sirve una buena taza de café con leche que me tomo de pié en la ventana de la cocina. Al pretender pagar me dice que por madrugador ya merezco ser invitado, que bien, gracias, ya volveré como huésped, el lugar bien merece una visita y estancia a cuerpo de rey, bueno, más bien “de obispo”, pues luego visitaría el claustro de los Sres. Obispos.

Después de visitar las instalaciones del monasterio, vuelvo a retomar la senda que me asciende a lo alto desde donde tengo buenas vistas del conjunto monacal ahora que el sol comienza a iluminarlo intensamente destacando su rojo tejado entre el verdor de los alrededores. Unos metros por la carretera y letreros me invitan a seguir por la senda a la izquierda hasta un pequeño albergue para una emergencia, por dentro muy deteriorado y abandonado, los alrededores dispuestos para la acampada.

Rio Sil en Calvos

Aunque la senda sigue muy cerca de la carretera y a veces la cruza, no hay tráfico ni ruido hasta llegar al primer pueblo Loureiro y algo más adelante La Rasa, esto será una constante en las próximas horas, toda una serie de pequeñas aldeas que cruzo sin ver a nadie ni escuchar ningún ruido, dan la impresión de estar deshabitadas de no ser por algún vehículo, ropa tendida o bien algún perro que ladra. Un parque eólico destaca por mi derecha sobre la Sierra de Meda, en sus laderas bonitos bosques de quejigo y el contraste sobre el limpio y brillante azul del cielo.

Llevo siempre el Cañón del Sil a mi izquierda, ahora sobre el Embalse de San Esteban que permite, que las aguas del Río Sil sean navegables en considerable distancia pues luego veré un catamarán navegando por el centro del río. Al pasar al lado de la aldea de Cerreda me sorprende ver una serie de viejos castaños en un prado inclinado. Sigo a una altura de 600 mts. sobre el nivel del agua lo que da idea de las dimensiones del estrecho cañón ahora enfrente del Cachón de la Mula donde hace un giro espectacular que disfruto desde un excelente mirador, realmente soberbio.

La senda se acerca a la carretera en el punto donde el Camino Real se separa del GR 56, éste toma un camino en ascenso que me lleva hasta la pequeña aldea de Santigueiro en las laderas de la Sierra de Meda donde un joven con Síndrome de Down me indica el camino a seguir hasta las aldeas de Coutiño y Couto a través de una pista asfaltado, estas tres aldeas están muy cerca unas de otras. Desde esta última aldea tomo por un estrecho camino o corredoira embarrada y llena de maleza que al cabo de 300 mts. termina en una zona de maleza donde me las veo y deseo para salir de aquel infierno y arribar al pueblo de Requian. Es ésta la primera sorpresa desagradable que me deparará el tránsito por el GR 56 en relación al mal mantenimiento de la senda. De no ser por mi GPS con tanto arbolado y matorral, no hubiera sabido hacia donde tomar rumbo pues indicaciones o balizas no hay por ningún lado salvo en la salida de las aldeas y esporádicamente en algún árbol o piedra, pero en los lugares conflictivos donde se ha de tomar una decisión, ninguna indicación o señal.

Camino de Sacardebois

Desde Requian puedo ver, algo más abajo, la aldea de Teimende adonde me dirijo aconsejado por unos paisanos que trabajan en una huerta pues hay dos o tres caminos posibles, ellos me recomiendan el que está en mejor estado. Unos metros por la carretera y enseguida el GR me introduce en otro camino directo a la aldea de Sardela que cruzo para acercarme a Parada do Sil y tomarme unos vasos de vino blanco del país con un plato de queso, son las 12 y no aguanto sin comer algo. Media hora y retorno de nuevo a la senda por la carretera hasta enlazar con un camino que me bajará hasta una de las zonas mas bonitas de todo el itinerario. El descenso a Entrambosríos es toda una delicia, por un estrecho camino rodeado de centenarios castaños hasta el arroyo que baja haciendo un estruendo por el caudal de las aguas hasta un bonito molino que está bastante bien conservado. El paraje es todo un descubrimiento.

Sigo por el bello camino hacia otras aldeas muy cercanas al Río Sil ahora con bastantes explotaciones de vides, es una zona muy baja de nivel y protegida de los fríos vientos, aquí la temperatura es muy diferente a la que hay en los planos más elevados. Llego hasta la aldea de Calvos a pocos metros del agua del río, aquí volveré a iniciar el ascenso hacia Sacardebois, otro pueblo en la carretera. Sigo ascendiendo por Bouzas hasta San Lorenzo, un pueblo en un espolón con estupendas vistas de todos los alrededores. Una viejecita me enseña mi siguiente destino, A Miranda y el camino que he de seguir, pero al salir del pueblo hay tres o cuatro alternativas sin tener claro cuál de ellas será la adecuada. Después de probar todas ellas y convencerme de que ninguna de ellas era la conveniente y ayudado por el GPS, vuelvo al lugar donde entré en el pueblo y veo que allí es donde sale la senda que me llevará a A Miranda, de nuevo la ausencia de balizas me hace dar vueltas, perder media hora y sudar subiendo y bajando. Ahora voy por el camino adecuado pasando al lado de una gran tubería que desprende el agua hacia una pequeña central eléctrica abajo casi en el río.

San Lorenzo y Cañon del Sil

Al llegar al depósito desde donde se inicia la gran tubería y una vez finalizado el fuerte ascenso, estoy de nuevo a más de 800 m de altura y con excelentes vistas en una gran distancia, hago un breve descanso para recuperar el resuello pues el fresco viento que sopla es toda una delicia después de los sudores subiendo. Llego a Senra y luego a A Miranda para iniciar el descenso hacia Forcas, desde estas zonas elevadas puedo contemplar en la lejanía Cabeza de Manzaneda y la Sierra de Queixa cubiertas de nieve recién caída ayer, ahora brilla al darle el sol, pienso si mañana podré andar por allí arriba con tanta nieve, aunque el sol y la alta temperatura la pueden deshacer en poco tiempo.

En el pueblecito de Forcas pregunto a un paisano por el camino hacia Praducelos, su respuesta es que no hay camino, mejor tome la carretera pues lo que es el camino que aquí se inicia, muere a los 200 mts. y ya no hay posibilidad de caminar más. Como ya estoy acostumbrado a respuestas por el estilo, sigo el camino que indica el mapa y supongo que el paisano estará pensando, “este insensato, dónde se va a meter”. ¡Qué razón tenía el paisano! Terminado el camino entro en los prados y al final en una zona de bosque y matorral, insisto buscando el rastro de algún sendero a derecha e izquierda, nada que hacer. La carretera está a no más de 500 m por tanto podría atajar en lugar de retornar al pueblo, tomo hacia ella y me encuentro con un camino bien definido, lo sigo durante unos 200 m hasta que también se termina, de nuevo hacia atrás hasta llegar al pueblo de Forcas, eso sí entro por otro sitio sin ver al paisano que se reiría por dentro.

Montederramo

Tomo la carretera y durante 7 km no pasa ningún coche. Desde ella veo el puente romano de Couceliñas y algo más abajo un embalse de FENOSA. Paso al lado de Praducelos y continúo hasta Castiñeira de Seoane donde llego a las 6,15 de la tarde. Ahora he de tomar una carretera con mucho tráfico y ruido, me quedan menos de 7 km Hasta Montederramo y no me hace mucha gracia pisar el asfalto durante otra hora y media así que llamo a un taxi a Montederramo para que me venga a buscar. Al llegar al pueblo del Monasterio de Montederramo, desde un alto, puedo contemplar el conjunto, es un pequeño pueblo pero muy acogedor y agradable a la solana y rodeado de verdes prados y bosques.

Desde Parada do Sil había llamado por teléfono a la Sra. Maruxa para confirmar si tenía habitación para hospedarme allí así que en el Supermercado Tino me recibe cordialmente, sobre todo cuando le digo que soy amigo de los finlandeses, que dejaron un agradable recuerdo por estos pagos donde fueron bien tratados y atendidos. Así que la Sra. Maruxa me enseña la nueva casa donde me aposentaré y el restaurante, enfrente, donde pretendo cenar como bien me merezco. El Monasterio es el centro de este pequeño núcleo, restaurante, casa de huéspedes, supermercado, etc. etc. están alrededor de la bonita plaza con viejos árboles y por donde cruza una carretera poco frecuentada.

Buen aseo, descanso en el Restaurante Casa Elvira escribiendo la crónica acompañado de una botella de buen vino de la tierra y la charla con Oscar el hijo del alcalde sobre el recorrido de mañana. Una bien preparada y suculenta cena y a las 10,30 cruzo la plaza con una fresquita temperatura, nadie por los alrededores, un silencio sepulcral que me permitirá dormir y descansar plácidamente de esta dura jornada.

Datos GPS: Distancia recorrida 49,1 km. Tiempo en movimiento 10h38m. Tiempo Detenido 1h41m. Tiempo total empleado 12h20m horas. Media en movimiento 4,6 km/h. Media total 4 km/h. Desnivel acumulado 2060 m.

PERFIL DE LA ETAPA