PRÓLOGO

Mis actividades senderistas por Galicia se habían limitado exclusivamente al Camino de Santiago, tanto por el Francés como por el Camino del Norte y algún trozo gallego de la Comarca de los Oscos. Tenía por tanto un compromiso, desde hace tiempo, para realizar algunos Senderos de Gran Recorrido por Galicia como el GR 56 (Transourensan), GR 50 Rota do Medievo, GR 52 Rota dos Ríos y GR 94 Rural de Galicia.

As Forcadas

En el proceso de recopilación de información, los distintos clubes gallegos ya me advirtieron de la deficiente señalización y demás dificultades para transitar por algunos de los tramos debido a la falta de cuidado de dichos senderos. Pero la razón más lógica, a la vista de la experiencia por el GR 56, es el abandono del cultivo y la explotación ganadera de los campos.

Cañon del Sil - Cachon de la Mula

Los incendios han diezmado los bosques, por tanto la repoblación natural de los campos húmedos es el brezo, tojo, zarzas, retamas y demás vegetación rastrera que crece con absoluta naturalidad alcanzando dimensiones increíbles, tapando e impidiendo cualquier rastro de sendas, caminos y trochas. Si a todo esto añadimos el que por estos caminos no transita nadie pues el resultado es su desaparición.

Cerreda

En esta primera experiencia me he encontrado transitando por caminos que llegado un punto desaparecían completamente en medio de la densa maleza, caminos que estaban marcados en los mapas topográficos y que unían aldeas y pueblos. Tampoco era posible realizar un rodeo para evitar el tener que retornar al punto donde fuera posible una alternativa pues en momentos me veía rodeado de maleza por todos lados casi perdiendo la orientación en aquella espesa vegetación agresiva, por lo que no podía perder la referencia para volver atrás aún sabiendo que a escasos 100 metros cruzaría una carretera o camino vecinal. Imposible avanzar, sangrando mis brazos, manos y piernas en un intento de seguir adelante en semejante selva.

Cruceiro en Forcas

¡Qué razón tenía mi amigo Pepe Miralles y la escuadra finlandesa cuando hace año y medio sufrieron al recorrer el GR 56! Aunque creo que algo ha mejorado, su experiencia fue realmente triste en cuanto a la señalización, ahora lo estoy comprobando en carne propia.

Embalse de Chandrexa de Queixa

También reconozco que la escasa actividad senderista por la zona no ayuda en nada a mantener transitables esas trochas o caminos y que la constante humedad vuelve invisibles las balizas con que están señalados los GRs. Pero, por otra parte, no parece que el cuidado necesario, tanto de la pintura como de los propios senderos, sea realizado con la constancia que debiera.

Manzaneda

En esta primera experiencia por el GR 56 (Transourensan) en varias ocasiones he perdido el rumbo y retornado al punto de bifurcación de tres diferentes caminos cuyas alternativas bien podían ser cualquiera de ellas con lo que la sensación de desorientación, pérdida de tiempo y frustración eran patentes. De no haber contado con los medios tecnológicos (GPS), la verdad es que no hubiera podido realizar el trayecto completo pues hubiera desistido a la segunda desorientación. En estas situaciones los mapas topográficos de poca ayuda sirven, sobre todo cuando con cierta frecuencia se realizan nuevos caminos o pistas con fines muy concretos como canalizaciones, reforestaciones, etc. etc. que no aparecen en los mapas de pocos años atrás.

Mosteiro de Santo Estevo

Sin embargo algo se avanza, lentamente, pero algo se mejora. Por ejemplo el Camino Real de Peares a San Estevo y Monasterio de Santa Cristina, trazado y organizado por el Taller la Braña perfectamente balizado y señalizado. Comparte este trazado con el GR 56 durante un buen trayecto en el que disfrutaba pensando que gran parte del recorrido sería igual, no fue así y cuando el Camino Real varió el rumbo y se separó del GR 56 cerca del Miradoiro de As Gandaras, comenzaron mis problemas de seguimiento de la ruta.

El hospedaje es otro inconveniente que destacar, las pequeñas aldeas no disponen de medios para recibir a senderistas que deseen pernoctar y los pueblos algo más grandes con pensiones, hostales o albergues están bastante distantes entre ellos con lo que es difícil el alojamiento.

Senda en Entrambosrios

Por otra parte y como compensación a los inconvenientes mencionados, el trato amable y cordial de las gentes, su afán de ayuda y colaboración, los bellos bosques de centenarios árboles, la ausencia de turismo de masas, lo precios de las cosas sorprenden por carecer de sobreexplotación. Y en el caso de las comidas con el toque casero y natural que es difícil encontrar por ningún lado y unos vinos de la Ribera Sacra de exquisita elaboración y sorprendente calidad, todo un descubrimiento.

En todo caso la experiencia global ha sido muy positiva y en breve plazo planificaré algún otro de los senderos gallegos que enunciaba al principio.