CUENCA – UÑA
37,5 K.
Día 4-04-2011. El nuevo servicio de AVE entre Madrid y Cuenca funciona de maravilla, en menos de una hora me traslada cómodamente
hasta la bonita ciudad de las casas colgadas, ubicada en una inclinada
loma que separa la Hoz del Júcar y la Hoz del Huecar, la parte
antigua se va elevando entre las antiguas murallas hasta la zona mas
alta donde una puerta protegida por muros defensivos en lo que se llama
El Castillo y desde donde hay hermosas panorámicas de la ciudad
y las hoces que la bordean y protegían ante los ataques y asaltos
medievales.
 |
Catedral de Cuenca |
Desde la nueva estación del AVE, que se halla
a varios kilómetros,
un autobús municipal me traslada hasta la parte moderna de Cuenca,
desde aquí voy penetrando en el núcleo antiguo a través
de inclinadas callejas y escalinatas peatonales en dirección a
la Torre Mangana que destaca en una zona elevada sobresaliendo
su torre cuadrada similar a un minarete dándole un aire árabe a
la ciudad. En un punto del ascenso alcanzo a Jesús Cañamares a
quien hago algunas preguntas, Jesús también es aficionado
al senderismo, es profesor de un centro justo enfrente de la torre, me
acompaña hasta un bonito mirador sobre la Hoz del Júcar.
Gracias por tu amabilidad y compañía aunque fuera muy breve.
Entro en la Plaza Mayor a través de un arco debajo del bonito
ayuntamiento y en el primer bar que encuentro me tomo un desayuno completo
puesto que nada he comido durante la mañana y ya llevo en pie
de guerra tres horas. Disfruto una vez mas de la curiosa fachada principal
de la catedral y a continuación asciendo por las callejuelas hacia
la salida por la parte mas elevada no sin antes contemplar las hermosas
panorámicas que me ofrece la elevada atalaya a la salida de la
puerta defensiva donde termina la ciudad. Algunas nieblas se elevan del
fondo de las hoces conformando un bonito espectáculo matutino,
son ahora las 9h30m.
 |
Hoz del Huécar |
No consigo ver ninguna indicación del GR66 ni
baliza alguna que marque el inicio del itinerario, no obstante mi
GPS me lleva por un sendero
en ascenso hacia unas antenas de comunicaciones bien visibles desde
cualquier punto, es el Cerro de San Cristóbal,
al comenzar una pista, una vez superadas las antenas, veo una baliza
roja y blanca del GR66, ahora
estoy en el buen camino.
Las intensas lluvias caídas estos últimos días han
convertido los caminos y sendas en auténticos barrizales, ese
barro rojizo arcilloso que se pega a mis botas como si fuera chicle añadiendo
peso a mi cuerpo e inestabilidad a mis pasos, esto será un pequeño
tormento durante toda la jornada.
Perdices, cucos, abubillas y arrendajos serán mis únicos
compañeros de caminata, bueno excepto algunos obreros forestales,
al principio, que limpian el bosque, hasta la Ciudad Encantada y
el pequeño
pueblo de Valdecabras, no veré a nadie más. Como el calor
comienza a ser intenso, me pongo ropa veraniega que llevaré hasta
el final de la jornada, no obstante el calor no llegará a ser
sofocante puesto que al ir por plataformas bastante altas casi siempre
sobre los 1.300m de altura, la ligera y fresca brisa amortiguará mucho
el intenso calor.
 |
Buenache de la Sierra |
La humedad es muy intensa y ahora al calentar el sol, las plantas
aromáticas
perfuman el ambiente con agradables olores, la placidez es total, sumamente
agradable para caminar por estos amplios bosques de pino donde también
las sabinas, carrascas y enebros tienen lugar en menor cuantía,
luego algunos ejemplares de boj que encontraré en el descenso
por la ladera de umbría en el Valle del Júcar hacia
el pueblo de Uña.
 |
Curiosa formación caliza |
La balización es muy deficiente obligándome a ir campo
a través en varios tramos con el GPS en la mano por zonas
sin sendero definido, no me hubiera sido posible seguir el itinerario
sin
la ayuda de mi GPS y el trazado de dicho sendero grabado en el mismo
previamente.
 |
Ciudad Encantada |
La pista de tierra que sigo es el Camino de Buenache y
a tramos la Cañada
Real Conquense, que desemboca en una carretera por
la que sigo durante un pequeño tramo hasta la altura del Ventorro de Rafael,
antigua construcción algo ruinosa, a partir de aquí es donde tengo
algunos problemas de orientación, sigo debajo de una línea
de alta tensión para así evitar el bosque de carrasca
algo compacto, hasta una pista terrera donde vuelvo a seguir las
balizas roja
y blanca del GR66. La pista desciende al
barranco que forma el Arroyo
de Bonilla y mas adelante por el agradable valle
que conforma este pequeño
arroyo dando vista al pueblo de Buenache de la Sierra ubicado
al lado de una especie de elevada muela, no llegaré al propio pueblo que
dejaré a la derecha en el elevado espolón.
La pista pasa al lado de la Tiná del Tío Salomé,
una casa restaurada y bien acondicionada supongo como segunda
residencia, luego un camino parte a la derecha para ascender
al pueblo de Buenache,
yo continúo un rato hasta abandonar la pista a la izquierda por
un sendero muy inclinado debajo de un tendido eléctrico, la senda
está machacada por los moteros que la deben usar para sus correrías
con lo que el sendero está destruido al igual que otras sendas
que seguiré hasta el pueblo de Uña,
esta queja la manifiestan también los paisanos del pueblo
de Valdecabras,
protestas por el desmadre de los moteros por los senderos
y caminos, algo debería
hacerse para que no ocurra esta salvajada.
Las laderas de esta parte denominada El Alamillo,
están pobladas
por un bonito bosque de robles, algunos de ellos bastante viejos. En
la paramera me encuentro con curiosas formaciones calizas, gigantescas
setas de piedra, es un anticipo de lo que veré más
adelante y en la Ciudad Encantada. El GR66 se
cruza con el PR49 indicado en unos
postes muy vistosos con detalle de distancias y tiempos de
recorrido, algo que debería tener también el GR66.
Son ahora las 13h10m cuando inicio el descenso hacia un profundo
valle que forma el Río
Valdecabras, valle muy fértil y amplio donde se ubica
el pueblo de Valdecabras donde entro a las
13h30m.
 |
Formaciones Calizas |
En el pueblo me cruzo con una señora mayor vestida a la antigua
usanza, sayas, pañuelo en la cabeza, toda de negro excepto un
delantal de colores. En la pequeña plaza tres paisanos charlan
a la puerta de un pequeño bar, al preguntarles si puedo tomar
una cerveza, ellos también se animan a entrar, no van a dejar
pasar la oportunidad de charlar con un senderista solitario así que
con un par de cañas y los buenos pinchos que las acompañan,
además de buena y amena charla sobre algunos platos típicos
del lugar, por ejemplo, hablan del follejo, es la primera vez que oigo
tal palabra, me explican que es la parte de la cabeza del cerdo que preparan
para asar o freír. Lo que se puede aprender todos los días.
 |
Uña y su laguna |
Uno de los paisanos es cabrero, la principal forma de vida
del pueblo fue ese pastoreo y algo de agricultura, cuenta
que en
tiempos había
más de 1.000 cabras, ahora no llegará a las 300 para la
cría de cabritos fundamentalmente.
Tomo un camino que asciende hacia el nacimiento del Río
Valdecabras por
un elevado estrechamiento por donde bajan arroyos formando
tobas, pequeñas cascadas de aguas carbonatadas, el sendero a ratos muestra
su firme empedrado hasta llegar a una amplia paramera, aquí se
pierden las balizas indicadoras y he de ir de nuevo con el GPS en la
mano, cuatro grandes perros salen de unas casetas amenazantes, les hago
frente con los bastones quedándose algo sorprendidos. Sigo sin
referencias durante un tramo hasta un cruce de caminos donde veo un mojón
de cemento de unos 20cm con indicación del GR66,
vuelvo a estar en el buen camino hasta llegar al Mirador
de Uña,
cuando el reloj marca las 15h45m.
 |
Laguna de Uña |
Desde este elevado mirador tengo una magnífica panorámica
sobre el Valle del Río Júcar desde
el Embalse
de la Toba, Uña y
su bonita laguna en medio del valle, todo rodeado de
escarpados
murallones
calizos,
enfrente la Muela de la Madera, al
fondo los puntos más elevados de la Serranía de Cuenca como
la Mogorrita, San Felipe o Collado Bajo.
Estoy muy cerca de la Ciudad Encantada,
a 1,5k, por tanto y al ser muy temprano, decido acercarme
a visitar,
una vez mas,
el espectacular conjunto
de curiosas formaciones calizas jurásicas, para ello tomo
el Camino
del Mirador que me lleva en pocos minutos
a la entrada del recinto de la Ciudad Encantada,
con varios autobuses y vehículos en el gran
parking a la entrada, no estaré solo en la visita. A esta hora
los visitantes deben estar en el hotel-cafetería enfrente pues
aunque me encontraré con un grupo de jubilados y un pequeño
grupo de niños, no representa una gran masificación
debido al amplio espacio que ocupa el recinto.
Empleo media hora en la visita disfrutando nuevamente
de este curioso conjunto calizo de obligada visita
y donde
se filmaron
alguna secuencias
de célebres películas de acción. Vuelvo sobre
mis pasos hasta el Mirador de Uña cuando
son las 16h45m para iniciar el inclinado descenso entre
un abigarrado bosque
de boj y pino, por el
machacado sendero donde los moteros vuelven a destrozar
la senda, senda que me lleva al pueblo de Uña y
su bonita laguna donde llego a las 18h.
He reservado una cabaña en Aire Cuenca (www.airecuenca.com), Belén me
acompaña hasta mi cómodo y bien acondicionado aposento
justo al lado de la laguna donde las aves acuáticas disfrutan
también del apacible y bello entorno. Después de asearme
voy hasta el Bar Zaballos donde Andrés me
atiende amablemente, buena cena y agradable charla
con el joven Andrés,
soy el único
cliente aparte de algún paisano que entra y sale con cierta rapidez.
A las 10h30m estoy acomodado en la cabaña de madera bien templada
y con una tranquilidad que casi asusta.
Datos del GPS: Distancia recorrida 37,5k. Tiempo en movimiento 7h54m.
Tiempo detenido 48m. Tiempo total empleado 8h42m. Media en movimiento
4,7 k/h. Media total 4,3 k/h. Desnivel acumulado 954m.
PERFIL DE LA JORNADA |
 |
|