VILLAR
DEL HUMO – ENGUÍDANOS 38,6k
Día 17-10-2012. Poco antes de abandonar Villar
del Humo me encuentro
con Martín, un veterano paisano que se dirige al olivar que tiene
a un par de kilómetros por el camino que precisamente seguiré hacia
Víllora, así que no solo me servirá de guía,
también me informará con detalle de mil y una cosas del
pueblo, sus costumbres, curiosidades y bombardeado por las preguntas
que le voy haciendo, amablemente me responde con gusto.
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Garganta del Río Vencherque |
Así pues, luego de un completo desayuno en el bar de Javi,
a las 8 en punto, junto a Martín y bajo un
frío intenso, descendemos
hasta el cruce del Río Vencherque donde ha
horadado una profunda y estrecha garganta donde no penetra el sol,
aquí se ha instalado
una pasarela de madera sobre el cauce del agua, un viejo molino a la
derecha realizaba la labor de molturación de cereales. Hacemos
un pequeño recorrido mientras me cuenta Martín que
durante la guerra civil, cuando los aviones descargaban bombas en las
cercanías,
todo el pueblo se guarecía en la garganta hasta que pasaba el
peligro. Espectacular este itinerario circular por toda la garganta,
pero mis planes no me permiten entretenerme demasiado así que
volvemos sobre nuestros pasos siguiendo durante un kilómetro por
la carretera hasta pasado el cementerio en que tomamos una vereda a la
izquierda, es el antiguo Camino de Víllora.
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Indicadores de Ruta |
Según caminamos pregunto a Martín sobre
la Cañada
Real del Reino que realmente no existe sobre el terreno,
sin embargo en los mapas topográficos figura el trazado, me dice Martín que
recientemente se ha realizado el deslinde de fincas y colocado mojones
indicadores, ojalá sea el comienzo de la recuperación de
este espacio para el servicio público.
Otra cuestión que me explica Martín al
adelantarnos dos vehículos, es la explotación del romero. En una amplia
zona, que mas adelante pasaré, un incendio arrasó el bosque
de pinos, ahora el gran espacio ha sido colonizado por el romero y enebro,
por tanto cuadrillas de obreros sudamericanos y norteafricanos se afanan
en la tarea que un joven boliviano con el que me encuentro más
adelante me detalla cuidadosamente. Primero cortan las ramas del romero
con una sierra, luego lo apilan y protegen con plásticos para
que no se humedezca hasta que se seque completamente, después
de varea para desprender las hojas de las ramas, esas hojas secas son
las que en sacos se llevan a Murcia para su transformación en
perfumes, cremas, esencias, especias, jabones, etc. etc. Un aprovechamiento
del arbusto salvaje del que buen provecho parece sacarse, florece dos
veces al año, en otoño y primavera.
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Mirador de las Hoces del Río San Martín |
Me dice Martín que el bosque de pino es autóctono, a medida
que se han ido abandonando las explotaciones agrícolas como viñas,
almendros, olivos, etc. etc. los antiguos pinos colonizan esas abundantes
y fértiles tierras. Me enseña los pinos antiguos en las
zonas elevadas, algo diferentes en color a los de reciente crecimiento
cuyo color es más verdoso.
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Víllora |
Al cabo de unos 10k llego a la amplia zona donde los trabajadores
del romero se afanan en las tareas que acabo de detallar, me
encuentro con Andrés, el joven boliviano
que me aclara los detalles del trabajo que realizan. Continúo por el camino terrero cruzando al término
municipal de Víllora para descubrir algunas balizas roja y blanca
del GR66, al llegar a un cruce de caminos en
la cara norte de un cerro llamado Cabeza de Víllora,
hay un panel informativo de senderos y un indicador del PR-CU55 y GR66 con
dos alternativas posibles para llegar a Víllora,
una bordeando el cerro por el oeste y otra por el lado este, ésta última opción con el atractivo
de acercarme al Mirador de las Hoces. Naturalmente
opto por la última,
además es algo más corta en distancia.
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Río Cabriel |
Ahora las balizas son frecuentes en el camino que pasa por un
pequeño
valle con sembrados y choperas, es el valle que forma el Río San
Martín que fluye con un pequeño caudal de agua y atrás
ha conformado un corte en la roca llamado La Hoz.
Un fuerte repecho me lleva hasta Los Colladillos,
un alto donde un cartel ofrece, en corta distancia, llegar
hasta el Mirador de las Hoces en
0,7k, no me lo pienso dos veces, para allí me dirijo. Llego a un elevado mirador sobre
un escarpado espolón rocoso con bonitos panoramas del amplio valle
que forma el Río San Martín hacia
el sur. Cuando estoy ensimismado observando el panorama, un águila levanta el vuelo
desde los escarpados paredones pocos metros por debajo de donde me hallo,
la contemplo elevarse majestuosamente hacia las alturas con cierta envidia.
A lo lejos, sobre el valle, destaca el largo y alto puente
de la vía
férrea Cuenca-Valencia. A las 12h43m
entro en el pueblo de Víllora vigilado
por una torre medieval, es lo que queda en pie de lo que fue
castillo defensivo
en
un espolón sobre el pueblo. Se me ha olvidado
hacer referencia al hermoso y soleado día que hace, igual a los
dos anteriores, mucho frío de madrugada pero a partir de media
mañana el sol calienta con fuerza siendo hasta sofocante al descender
a los barrancos.
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Cascadas del Cabriel |
Después de tomarme una caña aderezada con un plato de chorizo
casero algo picante y delicioso, abandono Víllora por
el Camino
de la Ermita de Castil de Olivas, no es este el
itinerario que sigue el GR66, que por esta
zona denominada Sector D Valle del Cabriel,
que retomaré justo en la entrada a la ermita. Paso
por debajo de la vía de tren cruzando algunos viñedos
hasta llegar al punto donde se ubica la Ermita cuando son
las 14h, aquí me tomo un corto
descanso a la sombra de un gran chopo.
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Chorreras del Cabriel |
Un panel del GR66 marca 11k hasta Enguídanos,
el sendero toma por una trocha estrecha entre pinos pasando
al lado de espectaculares
paredones calizos, es la Hoz de la Virgen,
excavada por el Río
San Martín. Los moteros tienen machacado
el sendero, completamente destrozado, una vergüenza. Esta zona de umbría está poblada
por boj y coscoja, el agua circula por algunos barrancos por los que
el sendero asciende y desciende perfectamente balizado, ahora voy muy
confiado y tranquilo.
Al elevarme a zonas planas hay sembrados y viñas donde bandos
de perdices levantan el vuelo a mi paso, el calor ahora es sofocante.
Aprovecha también el sendero el PR-CU53 que
sigue el mismo curso que el GR66 hacia Enguídanos.
Inicio el descenso hacia el Valle del Río Cabriel comenzando
a escuchar el intenso sonido del agua al caer en cascadas
cuyo eco es multiplicado
en las elevadas paredes calizas al lado, es el fantástico paraje
denominado Las Chorreras, una serie de
cascadas entre rocas calizas escalonadas conformando azuladas
balsas
entre las rojas
piedras. Bajo a introducirme
entre las rocas y aguas que se precipitan en ensordecedor
estruendo, disfruto del bonito espectáculo tanto abajo como las panorámicas
desde las zonas elevadas sobre la impetuosa garganta. Fantástico,
no me esperaba esta bonita sorpresa que me tenía reservada la
jornada de hoy.
Sigo por el bonito Valle del Río Cabriel rodeado
de vegetación
de ribera y verticales paredes calizas, pequeñas huertas donde
se cultivan viñedos y frutales, uvas, higos y granadas aliviarán
los leones de mi estómago. Me encuentro con Carlos,
un joven de la zona que pasea disfrutando del precioso
entorno. Cruzo un gigantesco
cañaveral por donde el sendero penetra como por un túnel,
unos aterrazamientos abandonados indican el aprovechamiento agrícola
en épocas pasadas.
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Las Chorreras |
Doy vista a Enguídanos defendido
por un impresionante castillo en lo alto de una gran
roca, el pueblo
se
halla ubicado
en la ladera
de un cerro con empinadas cuestas que he de ascender
hasta lo más
elevado pues el Hostal el Cabriel (Telef. 969344900) donde
he reservado habitación está en la parte más alta
del pueblo. Son las 17h40m cuando doy por finalizada la caminata de hoy.
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Enguídanos |
Yolanda me atiende en el hostal, me
cuenta que mi amigo australiano Clive
Tapsell estuvo hospedado aquí el día 9. Después
del aseo correspondiente desciendo hasta la plaza para confirmar el horario
de salida del bus para Cuenca mañana temprano, me dicen que a
las 6 de la mañana en punto deberé estar puntual en la
propia plaza, habré de madrugar.
Doy por finalizado este otro sector del GR66.
Entro también en
la oficina de información turística donde Raquel me
atiende servicial, me facilita la guía topográfica del Sector D
de este GR66 (Tramo sur de Cuenca),
otro rato de enrolle con Raquel y
se me hace tarde como de costumbre. Retomaré el itinerario de
este GR66 en Enguídanos hasta
llegar a Albacete en próximos
meses.
Datos del GPS: Distancia recorrida 38,6k. Tiempo en movimiento 8h. Tiempo
detenido 1h40m. Tiempo total empleado 9h40m. Media en movimiento 4,8
k/h. Media total 4,0 k/h. Ascenso acumulado 739m. Descenso acumulado
952m.
PERFIL DE LA JORNADA |
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