SAN JOAN DE PENYAGOLOSA – MONTANEJOS Kmts. 40

Día 2-3-95. Bien abrigado, el viento es muy frío, dejo el Monasterio a las 7,30 para retomar la senda, el cielo está despejado y ya luce el sol en las cumbres de Penyagolosa. Al cabo de unos minutos llego a un collado, la vista es extraordinaria, a pocos metros la linde de Teruel y algo más al oeste Puertomingalvo, pueblo turolense. Hacia el suroeste, en el horizonte sobresalen unas cumbres blancas por el hielo y la nieve, es el Macizo del Javalambre.

Hacia el Barranc del Carbó

Inicio un pronunciada bajada para penetrar en el imponente Barranco de El Carbó, con profundidades de 300 mts., en algunos puntos no se ve el fondo del mismo. La senda va descendiendo en zig-zag, con mucha inclinación, por la cara sur de una estribación de Penyagolosa, la senda se estrecha en el cruce de algunas pedreras y tengo que hacer verdaderos equilibrios. Hay muchas masías abandonadas, sobre todo en la otra ladera del barranco, enfrente, dispersas por toda la loma. Cuando llevo caminando una media hora aparece el Más de Carbó, un caserío abandonado y que está ubicado unos metros antes de llegar al cauce del río, hay unos letreros en alguna de las construcciones indicando que en verano hay bar y albergue.

Barranc del Carbó

Una vez que llego al cauce del arroyo, éste lleva un hilo de agua muy clara y pura, bastante fría, hay un viejo molino, es el Molí del Carbó. La senda continúa ahora por el cauce del río, me sorprende otra estrecha senda de unos 20 cms. hecha con piedras a una altura de un metro del cauce del río, supongo que antiguamente el río llevaría más caudal. Es curioso, supongo que por aquí transitarían las caballerías que subían y bajaban al molino y las masías, pero con la extrema estrechez con facilidad caerían al agua. Hay que ver como han cambiado las estaciones, he visto almendros con los almendrucos nacidos y los melocotoneros muy floridos, con ése color tan bonito que da gusto verlos. Llego a Villahermosa del Río a las 10, éste pueblo está situado en un promontorio en el triángulo que forma el río Carbó en su unión con el río Vistabella, éste nace en las estribaciones de la Sierra de Gúdar.

Barranc del Carbó - Mas Perico

Me tomo un buen desayuno, hago acopio de bebida y a las 10,30 continúo mi camino. A partir de aquí los paisanos no hablan el valenciano, más bien parecen maños. Una vez cruzado el río Vistabella, inicio una fuerte subida a través de un pinar para arribar a un plano llamado de la Cañada, que es como un amplio páramo, con algunos sembrados y pastizales.

Descenso al Mas Perico

Antes de llegar a la Ermita de San Bertomeu tengo algunos problemas con la senda, ésta desaparece, aparece entre sembrados y carrascales durante unos 500 mts., me pierdo varias veces, vuelta atrás a la última señal y de nuevo adelante. Ahora la senda va por la vera de un arroyo con agua y sus lados cubiertos de hierba, daba gusto ver correr el agua con sus alrededores intensamente verdes y húmedos por el rocío mañanero, ha sido un recorrido corto pero muy hermoso. En la ermita hago una breve parada, se está estupendamente al sol. Durante casi una hora la senda discurre por una zona casi plana con muchas carrascas y cerca de una carretera por donde de cuando en cuando pasa algún vehículo, finalmente llego a San Vicente de Cortes, que aquí en el propio pueblo llaman Piedrahíta, también me sorprendo al escuchar la forma de hablar de la gente, con el acento aragonés. Según me dicen, nadie habla el valenciano, curioso.

Penyagolosa y la Majada

Como es casi mediodía entro en un bar y como de mochila, me lo tomo con tranquilidad, voy muy bien de tiempo, así que hacia las 2,30 continúo la marcha. Sigue haciendo algo de viento pero hace bastante calor. A unos 2 kmts. abandono la carretera que he seguido desde el pueblo y me meto en un pinar al lado de una zona arrasada por el fuego.

Ascenso a Penyagolosa abajo la Majada

Comienzo el descenso hacia el Barranco de Palos, antes de llegar a su fondo giro por la ladera de mi derecha y enseguida penetro en una aldea abandonada llamada La Artejuela, solo habitada por Felix, oriundo de Colombia y su familia, con quienes me paro a charlar un rato. Vive con su mujer y 5 hijos que van al colegio a Montanejos, a unos 4 kmts. de aquí. Desde aquí, en lugar de seguir la senda marcada, voy por una pista durante un kilómetro para luego a través de una carretera nueva otros 4 kmts. hasta Montanejos. La senda marcada tiene que salvar un fuerte desnivel y cruzar un pinar calcinado, para luego bajar al puente sobre el río Mijares. Voy tranquilamente por la carretera, Félix con su coche pasa y se ofrece a llevarme, le agradezco su ofrecimiento pero prefiero seguir caminando, además es muy temprano y llegaré a mi destino antes de lo previsto.

Cumbre de Penyagolosa

Unos dos kmts. antes de llegar a Montanejos y en un alto en una curva de la carretera tengo a la vista el pueblo, las cumbres que lo rodean y el encuentro de los tres ríos, Maimona, Montan y Mijares, algo mas adelante una fuente con gran chorro y lugar de descanso con árboles donde hago una larga parada.

El río Mijares baja con poco agua, una vez que cruzo el puente hay un refugio de escaladores donde podría pernoctar, pero necesito dormir bien y asearme con comodidad. Montanejos es un pueblo grande, aunque ahora solo habitado por unos 500 habitantes, en verano debe recibir 5 o 6.000 por la gran cantidad de hoteles, tiendas, restaurantes, cafeterías y edificios que hay.

Monasterio de Sant Joan de Penyagolosa

Está situado en un bonito paraje, en la ladera de la montaña y en la desembocadura de los mencionados tres ríos. Tiene organizadas varias sendas de P.R. para bicicletas, caballos y senderistas, experiencia muy interesante para otros pueblos. He llegado a Montanejos a las 5,15 de la tarde, me he hospedado en La Valenciana donde también cenaré. Después de la cena he hecho una larga sobremesa con el dueño del hostal, soy el único huesped.