LA GARGANTA – HERVÁS – LA GARGANTA Kmts. 21

Día 17-8-03. Después del tórrido verano que hemos sufrido hasta ayer mismo, a las 7 de la mañana, cuando abandono Candelario, el termómetro del coche marca los 10 grados, me parece estar soñando al tener que ponerme ropa de abrigo, cuando los pasados 15 días y a las mismas horas en que acostumbro a salir de casa a dar mis diarios “paseos”, la temperatura ha sido superior a los 20 grados.

Llegando a Hervás


Inicio la excursión en el pueblo de La Garganta a las 7,45, tomando un camino que parte de la zona más alta y comenzar a ascender hacia el pinar donde se halla El Nevero del Corral de los Lobos, que es un pozo de unos 10 metros de profundidad y un radio de 3, formado con piedras alrededor que servía antiguamente para conservar la nieve que se bajaba de la sierra o bien se mantenía de las nevadas invernales, con el fin de mantenerla hasta bien entrado el verano, cuando no había otra posibilidad de enfriar los alimentos y bebidas en la época estival.
Disfruto de hermosas vistas desde esta parte alta, no solo de La Garganta, sino de la Sierra de Francia, Sierra de Gata, Pico Cervero, Las Quilamas, Sierra de Tamames y Las Hurdes, pues la mañana está completamente despejada y los fríos vientos han limpiado la atmósfera de los humos suspendidos, producto de los incendios que en los últimos días han asolado el Norte de Extremadura, Ávila y Salamanca, también zonas cercanas a la frontera portuguesa.

Hervás


Sigo por el Camino Viejo de La Garganta a Hervás hasta cruzar el Castañar, lugar que hace muchos años conocí cubierto de vegetación, viejos castaños en hermosas praderas con mucha humedad ahora convertidos en petrificadas siluetas aisladas como fantasmas esqueléticos en medio de un paisaje árido y reseco, reducidos por los incendios y el descenso de la humedad, es una muestra de lo que le espera a gran parte del planeta, una verdadera desgracia para las futuras generaciones.
Al llegar a la Ermita de San Gregorio, dando vista al Valle del Río Santihervás, veo las laderas sur del Canchal Pinajarro calcinadas por las llamas del incendio de los últimos días y que afortunadamente fue controlado antes de llegar a los pinares y robledales que rodean Hervás.

Camino de La Garganta

La vista se extiende por los Montes Tras la Sierra y las planicies extremeñas hasta cerca de Plasencia, pero mi destino será el bonito pueblo de Hervás, abajo en el encuentro del Río Santihervás y el Río Ambroz, ahora comenzando a ser iluminado por los brillantes rayos del sol a estas tempranas horas.
Estoy a 1.200 metros de altura y Hervás se halla a 680, por tanto habré de descender algo más de 500 metros de desnivel, aunque muy bien dosificados pues el camino empedrado que seguiré es muy cómodo y tanto en la subida como en la bajada no hay repechos fuertes.

Ermita de San Gregorio- al fondo Pinajarro y Hermanitos

A los pocos metros de comenzar el descenso cruzo la carretera asfaltada, que en pésimo estado de conservación, une La Garganta y Hervás a través de bellos parajes, pero circular por ella en vehículo es como realizar el París-Dakar.
Varias fuentes al lado del camino, con fresca agua para saciar la sed y hacer más agradable el paseo, también la sombra de los robles hará más placentero el retorno, ahora por la penumbra de la mañana, no me podré quitar la chaqueta hasta bien entrado el día y ya cerca de Hervás.
Paso al lado de huertos bien cuidados donde se cultivan los vegetales, tomates, judías, lechugas, cebollas, etc. etc. y al llegar a una viña el camino se divide en dos, un ramal sigue a la derecha y otro a la izquierda. Aunque por este camino ya he pasado hace algunos años, no me acuerdo con exactitud cual de los dos debo tomar, así que sigo el de la izquierda; luego comprobaría que ambos se vuelven a unir al llegar al lecho del río. Algunas higueras adornan el camino con sus higos gordos y vigorosos con ganas de reventar en breves semanas, también las vides de uvas negras son una constante en este lado de solana.

Esqueleto de Castaño

Al arribar al río al lado de un gran prado, el camino desemboca en una pista de tierra más amplia, he caminado 5,5 kmts. en casi una hora. Grandes nogueras aprovechan estas tierras húmedas y fértiles, también choperas y alamedas que se cimbrean con la brisa mañanera.
Un ramal del camino inicia el ascenso, intuyo que hacia la carretera asfaltada que pasa más arriba, yo continúo por la derecha al lado del río hasta llegar a un antiguo puentecito de piedra que es toda una joya, aquí desemboca el otro ramal del camino empedrado que abandoné más arriba y que a la vuelta seguiré. Aquí comienzo a ver las balizas blanca y amarilla de PR con que está señalizado el camino, aunque de forma muy precaria y aislada, pero que me permitirán orientarme en algunos cruces conflictivos hasta Hervás.
Ahora el camino se estrecha entre paredes de piedra y algunas fincas y prados, pero la vegetación exuberante lo va tapando, zarzas, ortigas, avellanos, etc. etc. van conformando una especie de túnel por donde a veces he de agacharme para poder pasar, a la vuelta armado con una vara iré dando golpes a diestro y siniestro para poder pasar, aunque mis piernas, brazos y frente llevarán las señales de la maleza. Sigo siempre por la parte izquierda del río al lado de grandes y verdes prados con casetas viejas y ruinosas de ganado, dándome un respiro comiendo gordas y bien maduras zarzamoras.

La Garganta

El sol penetra a través de la vegetación sin molestar pero he de desprenderme de la chaqueta, la temperatura ha subido considerablemente con respecto a la mañana. Ahora el camino está mas pisado pues pasa al lado de fincas con árboles frutales, el valle se ha abierto conformando una gran planicie y de frente aparece un elevado terraplén, es la antigua vía de tren, ahora en completo abandono, doy un pequeño rodeo para pasar por un túnel y seguir por el otro lado hacia una gran chopera, el camino pasa por zonas embarradas donde he de hacer malabares para no enfangarme hasta los tobillos.
En el punto donde la carretera cruza la vía del tren, doy vista a Hervás desde esta alta atalaya, ahora tomo un camino que pasa por debajo de la vía férrea y enseguida desemboca en el bonito puente antiguo que cruza el Río Ambroz al lado de la Fuente Chiquita donde varios paisanos pasan el tiempo a la sombra de los fresnos. Uno de ellos me cuenta la crecida del río en el año 1936, fue tal la altura y fuerza del agua que cambió la fisonomía de los alrededores, incluso la vieja fuente.
Son las 10 en punto, he caminado 10,5 kmts. y ahora cruzo el Barrio Judío, un cartel cuenta la expulsión de los semitas en el año 1.492 por los Reyes Católicos, 25 familias abandonaron Hervás con destino Ciudad Rodrigo y Portugal, otros se convirtieron, pero ello devino en un deterioro para Hervás.
Visito a unos amigos, entro en la Oficina de Turismo para recabar información sobre la Red de Senderos, siendo amablemente informado por la joven que la atiende, además de recibir algún folleto muy interesante sobre otros Senderos de Extremadura. Hacia las 11 inicio el regreso hacia La Garganta donde llego alrededor de la 1, algo sudoroso por el ascenso y el calor del mediodía.

Día 4-8-04. (Con Alberto). CANDELARIO-DEHESA DE LA GARGANTA-HERVÁS
Datos GPS:
Kmts. Recorridos 18,9. Tiempo detenido 1,10 horas. Tiempo en movimiento 4,07 horas. Tiempo total 5,17 horas. Media en movimiento 4,6 kmts. Hora. Media total 3,6 kmts. Hora.