MÉRIDA – ALDEA DEL CANO Kmts. 44

Día 15-11-93. Ayer por la mediodía llegué, en autobús, a Mérida y me dediqué a visitar los monumentos romanos más importantes, alguno de ellos no había tenido ocasión de visitar en ocasiones anteriores, el Puente sobre el río Albarregas y el Acueducto que traía el suministro desde el Pantano de Proserpina, junto a ambos está el comienzo de la Calzada Romana Ruta de la Plata en su salida de Mérida.

Circo Romano de Mérida

A las 7,30 de la mañana, aun algo oscuro, comienzo mi recorrido en el puente sobre el Albarregas, continuando por una carretera, que después de cruzar otras más importantes, se dirige a Proserpina donde llego al cabo de una hora. El Pantano fue construido por los romanos y junto con el de Cornalbo, más al nordeste, conformaban los dos suministros de agua a la ciudad. El de Proserpina lo están limpiando actualmente, para ello lo han vaciado. A esta hora de la mañana le da el sol de plano y el colorido de la piedra es de un amarillo muy bonito. Los alrededores del pantano se han urbanizado construyendo casas de veraneo, supongo que hasta el pantano sirve para la práctica de deportes náuticos.

Acueducto de Mérida

Una vez pasado el pantano, sigo en dirección norte ahora a través de una carretera que lleva a Mirandilla, en un giro hacia el este la abandono y tomo lo que aparenta ser la Calzada Romana, por su anchura y lo recto del trazado. He tenido algunos problemas de orientación, las flechas amarillas que he visto en algunos lugares no clarificaban bien el lugar donde se debe abandonar la carretera, una vez que penetro en los encinares y alcornocales, no hay duda, estoy en la Calzada. Los perros mastines han sido quienes me han dado más sustos, tanto en el paso cerca de corrales de ganado, cortijos, alquerías o poblados y también en lugares descampados, me he tenido que dotar de una buena vara para asustarles y no ser al revés.

Puente sobre el Río Albarregas

Después de haber caminado unos 12 kmts. paso al lado de una pequeña aldea llamada Carrascalejo, luego a una distancia de un par de kmts. de un bonito cortijo llamado Gancho Gordo, rodeado de vides, que en éste momento tienen un colorido otoñal muy bonito. Algunas separaciones de fincas tienen unas losas grandes y planas, otras mojones de granito, que bien podrían haber formado parte de la Calzada. Casi al mediodía cruzo Aljucén de lado a lado, en la tienda compro alguna provisión. Es un pueblo todo blanco, pregunto por la flecha amarilla a la salida y nadie me sabe contestar. Es un fallo constante, no solo en este caso, también en las balizaciones de los Senderos de Gran Recorrido (GR), no se hace público en los pueblos lo que dichas señales significan y para qué sirven.

Embalse de Proserpina

Desde Aljucén hasta una gasolinera que hay en la carretera nacional, un kilómetro y medio más adelante, está perdida la calzada, la construcción de la principal y un pequeño ramal para entrar en Aljucén ha variado el trazado provocando una extraña curva para cruzar el río Aljucén a través de un puente. A la salida de dicho puente y antes de llegar a la gasolinera, vuelve a aparecer la calzada, ésta hace un pequeño giro para aprovechar un valle e iniciar un leve ascenso por la ladera de unas lomas. Hago un a pequeña parada a almorzar en este bonito y apartado valle que conforma el río Aljucén, a la derecha sobresale un montículo llamado El Moro, estribación de la Sierra Bermeja con su máxima cumbre el Terrero con 546 mts. de altura.

Calzada en dirección Norte

La altura por la que se desplaza la calzada, está alrededor de los 300 mts. subiendo esta cota a medida que avanza hacia el norte. A la altura del Kmt. 257 de la C.N. se pierde el rastro de la calzada, mucha carrasca, bosque de jaras, matorrales, etc. que hacen difícil orientarse, las flechas amarillas pintadas en los troncos de las encinas y unos trozos de plástico usados en la construcción (Macoin) atados a las jaras y carrascas sirven para indicar el camino, esta zona se llama la Loma del Caballo. Al término de esta zona boscosa aparece un amplio plano que en algunos momentos debe ser cultivado con cereales, ahora la calzada es un camino recto bien definido y que termina en un punto llamado Cruz de la Niña Muerta, crucero de piedra y lugar de encuentro o bifurcación de caminos.

Cruz de la niña muerta

Enfrente y a unos dos kmts. destacan dos montículos, a la izquierda el Cerro de la Carbonera y a la derecha uno más alto llamado Centinela, la calzada lógicamente pasa por en medio. Algo más a la derecha sobresale Montanchez y los cerros que lo circundan, destacando su esbelto castillo y famoso por sus bien curados embutidos, pasaré a unos 10 kmts. de distancia, que lástima, me gustaría visitarlo. Como la continuación de la calzada, a partir del kmt. 248 de la C.N., está superpuesta con la carretera, se aprovecha un camino que, haciendo un leve giro a la derecha, termina en Alcuéscar.

Puente sobre el Río Ayuela

Es éste un pueblo grande, donde se produce vino y se vive de la agricultura y ganadería, destaca a la derecha en la falda del monte, la Ermita del Calvario. El trayecto siguiente, hasta Casas de Don Antonio, tampoco es la calzada original, es un camino que une ambos pueblos a través de fincas de ganado y algún sembrado, lo que sí es de destacar es el bonito puente Romano, a la entrada de Casas de Don Antonio, sobre el río Ayuela, represado más atrás en dos diques, por tanto supongo que con caudal permanente. Según dicen los expertos, cerca de Casas de Don Antonio estaba emplazada la Mansión romana “Ad Sorores”. A partir de aquí y hasta unos dos kmts. antes de llegar a Aldea del Cano, la Calzada Romana ha sido respetada por la C.N., circulando ambas en paralelo, la calzada por la derecha y la C.N. por la izquierda, separadas ambas por pocos metros. Cuando llevo caminados unos 3 kmts. aparece por mi derecha la Dehesa de Santiago de Bencáliz, una señorial entrada de acceso a un antiguo castillo, habitado, supongo por los propietarios de la Dehesa. Según he leído en dicha propiedad se conservan restos romanos hallados en los alrededores.

Puente sobre el Arroyo de Santiago

Unos metros pasada dicha entrada y casi en la linde de la finca, en pié como un centinela se halla un hermoso miliario, no le vi ninguna inscripción, se nota que ha sido maltratado, pero al menos continúa cumpliendo con su misión. Otros 100 mts. más adelante para cruzar el Arroyo de Santiago, también en pié, otro bonito puente romano perfectamente transitable, esta es una zona pantanosa, muy llana donde el agua se estanca, hay muchos juncos y hiervas altas, así que el puente es de mucha utilidad. En el P.K. 237 la Calzada y la C.N. se cruzan y se separan a continuación, unos 200 o 300 mts. una de otra, siguiendo a través de sembrados con encinas dispersas. Como son las 5,30 y la noche se echa encima, me dirijo a Aldea del Cano a buscar hospedaje, cosa que no es posible, ni hospedería, ni albergue, nada de nada, la única opción más cercana es retroceder a Casas de Don Antonio a un hostal de carretera. Espero unos minutos un autobús que sigue en dirección sur y a las 6 estoy tomando habitación en dicho hostal, único huésped atendido por un señor mayor y su hijo. Como está en la carretera, a la hora de la cena hay algún comensal más, varios camioneros y viajantes. Aunque el lugar está algo destartalado no había donde elegir, el cansancio ha hecho mella y el descanso es merecido.