CAÑAVERAL – SAN GIL – GALISTEO Kmts. 29

Día 18-11-93. Salgo de Cañaveral a las 7,30 de la mañana y tomo la Cañada ganadera al margen de la C.N. y al cabo de dos kilómetros se junta a la Calzada Romana en el P.K. 166. Como ésta zona de ascenso al Puerto de los Castaños es algo estrecha, Cañada, Calzada y C.N. terminan superponiéndose, ganando por supuesto la carretera, en el ascenso, la cañada lo hace por la ladera izquierda, ganando altura de forma suave entre un bosque de pinos.

Amanece en el Puerto de los Castaños

Una vez terminado el puerto, giro a la derecha por una carretera durante unos 50 mts. para enlazar de nuevo con la calzada al lado de un restaurante de carretera. Según el mapa del S.G.E. cerca del arroyo Pizarroso y al lado de un pequeño pantano en el mismo río, hay unas ruinas antiguas, según he leído se trata de las ruinas de una gran mansión particular de un noble romano. A partir del Puerto de los Castaños, la calzada se dirige al norte en paralelo a la C.N. separándose de la misma, llegando a una distancia de unos 3 kmts. a la altura de la Fuente del Sapo cerca de la carretera a Riolobos. La calzada entra en una zona de encinares y pastizales, el rocío ha humedecido bastante la hierba, por tanto termino mojado hasta la cintura. Paso muy cerca de Grimaldo y entre las encinas puedo ver su castillo en lo alto, también oigo el ruido de gente y animales, se desperezan en esta temprana hora.

Encinares de Grimaldo

A la altura del P.K. 158 se puede ver a flor de tierra la calzada con su base de bien colocadas losetas, algo más alta que los laterales, supongo que desde el aire se distinguiría perfectamente el trazado recto y con mayor dimensión que la que se puede divisar desde tierra. Durante bastante trayecto voy por el valle, pero luego se asciende suavemente por una loma para dar vista al otro valle de la izquierda, distinguiéndose a lo lejos Holguera y Riolobos, por la derecha hacia el este sobresale la Sierra de los Canchos y Mirabel en su falda con las ruinas del castillo. Tengo que cruzar vallados para el ganado y en un punto veo algunos toros que tienen un aspecto algo agresivo, descubro un cartel que dice “toros bravos”, rápidamente me voy a la pared y con el susto en el cuerpo hasta que abandono la zona, pasándome a la otra parte de la divisoria a través de una pared de piedra bastante alta.

Muralla árabe de Galisteo

A la altura del P.K. 149 comienzo a descender de la loma para encontrarme con una pequeña presa y el vadeo del Arroyo del Rivero con alguna dificultad. Cruzo la carretera que lleva a Riolobos y comienzo el ascenso a una loma, a la derecha dejo el alto de la Fuente del Sapo, al llegar a la otra parte aparece el larguísimo Canal de regadío, tiene más de 60 kmts. de longitud, en algunos puntos para salvar los desniveles tiene una enorme altura, impresiona verlo de lejos. Paso muy cerca de la Fuente del Sapo, lugar donde teóricamente se situaba la Mansión Rusticiana y punto de cruce con otra calzada cuya orientación era Este-Oeste. Tengo que cruzar el Canal a través de un puente de servicio e ir un rato por su margen, luego un descenso a través de cultivos y secaderos de tabaco, cruzar el Arroyo de la Plata y ascender de nuevo a cruzar la carretera de Plasencia a Galisteo en la aldea de San Gil.

Puente medieval sobre el Río Jerte

Como voy a dar por terminadas estas etapas en el día de hoy, me decido a hacer una visita turística a Galisteo, así que caminando por la carretera un par de kmts. me presento en este bonito pueblo rodeado por una alta y bien conservada muralla árabe. Antes de iniciar la visita, pregunto por un taxi para convenir el viaje a Plasencia, le pido me dé suficiente tiempo para un recorrido por el mismo, almuerzo y hacia las 3,30 viajar a tomar el tren en Plasencia. En el Ayuntamiento me dejan las llaves de la muralla, que puedo recorrer alrededor del pueblo por su parte más alta, luego bajar al río Jerte y ver el bonito puente medieval y los arrabales, el palacio con su esbelta torre defensiva, su iglesia alto derruida para finalizar una visita que ha sido muy fructífera. El taxi me lleva a la estación de Plasencia, donde tomo el tren que transita por las dehesas extremeñas, ahora estoy muy cómodo y también puedo disfrutar del panorama. Llego a Madrid hacia las 10 de la noche.